Batacazo de un Covirán Granada sin corazón
En un duelo relevante de cara a la permanencia, pobre imagen del cuadro granadino al que las bajas y la falta de espíritu lastran ante el Zaragoza (83-92)
El Covirán Granada sufrió un severo revés en sus aspiraciones de permanencia en la ACB al ceder en casa ante el Zaragoza (83-92). No sólo por la derrota en sí, sino por la pobre imagen dada durante buena parte del choque. La grada despidió con pitos al equipo al descanso y al final del duelo, evidenciando su rechazo a la falta de corazón mostrada por los rojinegros en una cita que se antojaba clave de cara a la salvación. Las graves lesiones de Valtonen y Kljajic con sus selecciones habían supuesto un grave hándicap en la preparación de este encuentro, una rémora de la que no supieron rehacerse pese a la llegada de Howard y Brimah.

El primer cuarto se trufó de errores e imprecisiones por parte de los dos conjuntos. El Zaragoza dispuso de una pizca más de acierto de cara al aro, por lo que logró las primeras ventajas, consolidadas con el hacer del coloso Koumadje bajo el aro. El pívot de 2’24 metros de altura castigó el aro nazarí en los instantes que disputó, ya en las postrimerías del período inicial (17-21).
Un parcial 0-10 forzó el tiempo muerto de Ramón Díaz, tras más de cuatro minutos sin anotar del bando local. Sin puntería en el tiro exterior (2/10 en triples mediado el acto), sólo un arranque de furia del titular Munnings permitió un 2+1 que encendió la apagada grada del Palacio (20-29).

Un mero espejismo, pues el Covirán siguió sufriendo a ambos lados de la pista. Ni en defensa ni en ataque mostró una versión solvente, por lo que el Zaragoza se disparó de nuevo (22-38) sin apenas despeinarse. Robinson abusó de la débil marca de Burjanadze, lo que provocó doce puntos para el norteamericano en un parpadeo. Esa renta de +16 se mantuvo hasta llegar al descanso para un cuadro rojinegro al que despidieron con música de viento por parte de la hinchada (32-48).
En el tercer acto, los rojinegros controlaron mejor la bola –cero pérdidas, en contraposición de las nueve de la primera parte– y Matt Thomas vio algo más de aro. Ambos elementos podrían haber contribuido a un mayor acercamiento en el luminoso, pero la inferioridad en el rebote y las facilidades brindadas al rival en defensa dejaron la desventaja en la decena (59-69).

Pese a todo, el Covirán estaba dentro del partido con canastas de Hankins y Thomas (63-70). Sin embargo, dos triples de Yusta (a tabla) y Dubljevic fueron sendas puñaladas (63-76). Sin réplica exterior de los nazaríes en los posteriores ataques, hubo que recurrir a la épica de los compases finales.
Bozic y Olumuyiwa se aliaron por dentro para establecer un esperanzador 12-3 de parcial. Con 77-82 y dos minutos por jugarse todo estaba abierto… Hasta que un error en el saque de Rousselle regaló la canasta sin oposición a Robinson. Thomas trató de erigirse como héroe y recibió un tapón que no sólo bloqueó el tiro, sino también muchas opciones del Covirán de mantenerse otro año más en la ACB.
FICHA ESTADÍSTICA
83 - Covirán Granada: Costa (11), Thomas (14), Munnings (6), Bozic (21), Olumuyiwa (7) –cinco inicial– Rousselle (7), Durán (-), Howard (2), Hankins (12), Brimah (-), Burjanadze (3).
92 - Casademont Zaragoza: Bell-Haynes (13), Stevenson (-), Yusta (20), Robinson (13), Dubljevic (18) –cinco inicial– Spissu (7), González (-), Fernández (5), Soriano (2), Rodríguez (5), Koumadje (9).
Parciales: 17-21, 15-17 (32-48 al descanso), 27-21 (59-69) y 24-23 (83-92 final).
Árbitros: Olivares, Martínez y Alcaraz. Eliminaron por cinco personales al local Olumuyiwa (m.37).
Incidencias: Partido disputado en el Palacio de los Deportes de Granada ante 7.191 personas (cifra oficial).






