jueves 18 abril
La Cínica Interviú  |   | Francisco Barajas

“Cada día es más fácil comprar la honradez o alquilar la dignidad”

Antonio Funes, escritor: “El arma del trabajador, la mejor arma, debe de ser la formación”

Antonio Funes, escritor. Foto: aG

Antonio Funes, escritor. Foto: aG

Antonio Funes Delgado, alpujarreño de la localidad de Cañar, es un otrora cartero militar que ahora le ha escrito una bellísima y maravillosa carta, con forma de novela, al pueblo saharaui. Y para que todos los ciudadanos de este mundanal planeta, incluidos los españoles, conozcan la gran cobardía, la atroz mentira y el expolio inaudito que existe con los verdaderos dueños del Sahara Occidental: su pueblo autóctono. Ese que España abandonó a la suerte de ser conquistado, con las armas, por el Reino Medieval de Marruecos. Hay que leer esta novela de Antonio Funes Delgado, “El cartero del Sahara”, y porque desvela las vivencias de lo que un soldado español, cartero, se encontró cuando realizó la “mili” en la entonces provincia española del Sahara. La que fue abandonada a la pillería colonialista de Marruecos. Y por intereses económicos de fosfatos, pesquerías, gas natural y otros posibles carburantes fósiles. Y por cobardía española o exigencias políticas de EEUU. No se hace justicia con el referéndum propuesto por la ONU para el Sahara Occidental. Aunque muchas gracias, estimado escritor, por sus respuestas. Es usted un valiente al explicar que España abandonó cobardemente al pueblo saharaui. Ha sido un placer esta entrevista. Y que pase usted un buen verano en Cañar, esa atalaya alpujarreña que mira al mar Mediterráneo sin envidia, y porque la belleza serrana y sureña también existe.

Pregunta.- La soledad del naufrago quizá solo sea comparable a la soledad del escritor que se pone delante de un folio o de la pantalla de un ordenador… ¿Qué entiende usted por escritor, es posible que sea un profesional de la escritura que junta palabras y frases para una historia o un relato que después leen gentes que es posible que no entiendan lo escrito?

Respuesta.- La soledad es una palabra tan ambigua que no tiene comparación. El naufrago lucha por vivir, el escritor sin embargo tiene la tregua del tiempo. Existe la soledad al nacer y existe la soledad de la muerte... Para mí, un escritor no es solo aquel que junta palabras y frases. Un escritor es aquel que teje una historia en su memoria, se la cuenta así mismo y la escribe para que la entiendan los demás. Sin un lector que te lea, sin un lector que te entienda, no hay tal escritor.

P.- Los desiertos son lugares con bastante vida… ¿Su novela “El cartero del Desierto” es una historia con dirección y remite?

R.- Mi novela no es otra cosa que una carta abierta al pueblo español con el matasellos del Sahara. No debemos olvidar, que no hace tanto ésta era una provincia más, la número 35 de España. El desierto es la vida llena de misterios. Es la inmensidad del cielo y la arena llena de silencios. El Cartero del Desierto, es una carta antigua que no podemos dejar que se haga vieja. El remitente, es un servidor, un antiguo cartero del desierto, que escribe a las emociones que sintió en aquel tiempo y que escribe al mundo entero para que no cierre los ojos ante la injusticia de tener encarcelados a los dueños de su desierto.

P.- El colonialismo fue y es una barbaridad que explota territorios y personas…. ¿España lo hizo correctamente en el Sahara Occidental?

R.- Cierto es que España se encontró con la coyuntura de la grave enfermedad de Franco que creó un vacío de poder. Cierto es que Hassan II fue ese gran estratega que fraguó la ocupación de un territorio que no era suyo. Y cierto es también que el mundo entero dejo sola a España ante ese gran problema. ¡Cierto! Pero no es menos cierto que aquellos dirigentes políticos fueron cobardes; no solo abandonaron a aquellas gentes, sino que vendieron a todo un pueblo al mejor postor: Marruecos. ¡Dinero, dinero, dinero! Acuerdos pesqueros, fosfatos, Ceuta y Melilla, las pateras... Ningún Gobierno se ha atrevido a afrontar con dignidad el referéndum prometido por la ONU a este pueblo.

P.- Tiempos difíciles los que no han tocado vivir ahora… ¿Y eso de que los llamados intelectuales arreglan las sociedades es verdad?

R.- Rara vez los intelectuales son los que tienen el poder de gobernar, de decidir, de dirigir. Cierto es que ellos, los intelectuales, deberían mojarse más a la hora de opinar e informar. De lo que si estoy seguro, es que salvo raras excepciones, no son los más inteligentes los que están al frente del poder. Hay un poder establecido muy difícil de derribar. Los magnates, los banqueros, los grandes empresarios, son esos grandes ajedrecistas que juegan su particular partida de ajedrez. Ahora muevo el Rey, luego la Reina, ahora me como un peón... Y al final “jaque mate” a todo aquel que quiera salirse del sistema. Los intelectuales son voces a los que dejan hablar, pero que no hablen ni demasiado alto ni demasiado claro.

P.- La zanahoria y el palo… ¿Los premios literarios no son amaños, camelos y amiguismos?

R.- ¡Puede ser y de hecho es! El nombre influye, y mucho. ¿Cuántas joyas de novelas se habrán oxidado en los cajones de las editoriales? ¿Se lee lo que se publicita y se publicita lo que las editoriales quieren? ¿Cuáles son los libros más vendidos? En una ocasión un componente de jurado se retiró porque en un papelito ya le habían escrito el nombre del ganador. ¡No pasa siempre, claro que no! Las meigas no existen, pero haberlas, haílas.

P.- Los políticos son miembros de una nueva clase sacerdotal… ¿Existe la política racional o la política es simplemente una irracionalidad interesada?

R.- No. No todos los políticos trabajan por interés propio. Aún existen, y muchas, gentes con la idea de servir a la sociedad. Lo que sí es un clamor es que la forma de gobernar ha de cambiar, que nuestros políticos han de ser los más inteligentes, los que tengan más capacidades, y eso ha de empezar por cambiar nuestra mentalidad. La base está en la educación, en las escuelas, en nuestras casas... Cultura empresarial, formación en conocimientos y valores, y que cada cual aporte todo aquello que pueda aportar. ¿Utopía? ¡Tal vez!

P.- Los pobres y los ricos, un problema antiguo… ¿Las crisis económicas son mortíferas guerras sin sangre?

R.- Evidentemente. El que domina y el que no quiere ser dominado. Hasta hace poco el poder dominaba al pueblo porque era ignorante. Una vez que el hijo del pobre ha podido formarse, estudiar, al poder le es más difícil dominarlo. ¡Y aún así lo hace! Estas crisis son solo eso, la lucha del poder, pisar la dignidad del trabajador para que éste sepa quien manda. ¡Aquí mando yo!, deben decir los que propician estas crisis. Y el arma del trabajador, la mejor arma, debe ser la formación. El conocimiento debe ser la metralleta del obrero.

P.- Cuando el hombre sea aún más salvaje, quizá ya no se necesiten ejércitos… ¿Los ejércitos salvaguardan la paz?

R.- Los ejércitos salvaguardan la paz de los más poderosos ¿Cuántas veces disfrazan de paz los intereses de unos pocos? Hay muchas formas de ser salvaje; el salvaje primitivo lo era por la subsistencia, el salvaje de hoy es por tener más; y claro que necesitarán ese ejército que luche con armas de fuego contra el arma de la palabra.

P.- Mentir es una costumbre inveterada que el hombre no logra erradicar… ¿Y usted cree que todavía existen las ideologías políticas y económicas?

R.- La mentira y la verdad siempre han existido y existirán. Existen las ideologías políticas y existen personas honestas por mejorar la sociedad. Lo que es incuestionable es que hay una falta de valores. Cada día es más fácil comprar la honradez o alquilar la dignidad. Mirar para otro lado ante la evidencia de la mentira, es como si mintieras tú mismo.

P.- Desempleo, crisis económica y corrupción política… ¿Realmente todos somos iguales ante la Ley?

R.- No. No todos somos iguales ante la Ley. No todos tenemos acceso a una defensa igualitaria ante un mismo delito. Existen demasiadas leyes, y existen esos recovecos por donde se cuelan los mejores abogados para defender a aquellos que tienen suficientes recursos para pagarlos. ¿Y las influencias y los apellidos, acaso no cuentan?

P.- El bipartidismo y los partidos políticos emergentes… ¿El bipartidismo se fagocitará a las nuevas formaciones políticas surgidas al calor insoportable de la corrupción política del propio bipartidismo?

R.- Es la gran incógnita. Es la gran lucha que están manteniendo los antiguos y los nuevos. De nuevo la lucha por el poder. De nuevo la estrategia de unos para amedrentar y de otros para prometer cosas que después no cumplirán. ¡Pero que importa! Lo que importa es llegar al poder, dominar e imponer... Muy importante es que el Poder Judicial sea totalmente independiente, en teoría lo es, pero todos sabemos que están sometidos a decisiones del Ejecutivo.

P.- Granada es una ciudad para esos ricos que todo el día están de vacaciones… ¿Granada es tan cultural como la proclaman aquellos que están interesados en los asuntos de la cultura fenicia, esa que solo ve dinero por doquier?

R.- Granada en su día fue un crisol de culturas donde todos podían cohabitar. Cierto es que en Granada aún existen esos señoritingos que viven en la antigüedad. Cierto es que Granada es sobre todo una ciudad, un pueblo, como diría Carlos Cano, que era un pueblo de currelantes, de jornaleros mal pagados, de sudores de campo, de emigrantes, de gentes que trabajaron y vuelven a trabajar de sol a sol por un cacho de pan.

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