lunes 20 abril
SEMANA SANTA DE GRANADA 2026 | LA CRÓNICA  |   | Luis F. Ruiz | Fotos: Carlos Hermoso

Cetro desde la Colina antes del colofón

La Hermandad de la Alhambra protagoniza en solitario el Sábado Santo con cambio de estilo musical a la Banda de Exfiliana

Las imágenes que dejó el Sábado Santo de Granada 2026 desde la Colina Roja. Fotos: Carlos Hermoso

Con el Sábado Santo se activa el momento de la reflexión, de mirar atrás los días vividos y comenzar los análisis de qué es lo que ha gustado más, lo que menos y cómo se puede mejorar la Semana Santa de Granada.

Es una sensación común de los mortales añorar lo vivido porque ya no está a festejar haberlo podido vivir, porque lo que se ha ido por norma general no vuelve. He ahí la importancia de sorber cada momento como si fuera el último.

Esta reflexión podría ser bien aplicable al Sábado Santo de Granada con la Hermandad de Santa María de la Alhambra, vivirla y disfrutarla en las calles no es una opción, sino una obligación para cuando este Domingo de Resurrección todo haya terminado, al tiempo que comienza; el sabor tenga todos los jugos posibles.

Se puso en la calle la hermandad alhambreña con un amplio cortejo en el que volvió a estar la Banda de Jesús Despojado abriendo calle por delante de su cruz de guía, el intenso cortejo de nazarenos, representaciones institucionales y camareras. Si algo ha quedado patente este año es un notable aumento de las mantillas que procesionan junto a las hermandades.

Como manda la tradición, a las cinco en punto de la tarde fue la Hermandad de la Borriquilla la que esta vez llamó a la puerta de su homóloga del Sábado Santo a las puertas de su templo, para devolver la llave con la que se abrió todo hace ahora siete días.

La Hermandad anunció la presencia de la Agrupación Musical Virgen de la Cabeza de Exfiliana, siendo este el gran cambio de su estación de penitencia hasta la Catedral. Con un repertorio cuidado y partituras más dedicadas al sentir y representación, además de lo que supone la jornada, no estuvo exenta de recelos la música que acompañó a la imagen de Torcuato Ruiz del Peral de su mismo pueblo natal.

Otro de los asuntos que tampoco pasó inadvertido fue el exorno floral, una apuesta quizás arriesgada con narcisos, lirios germánicos y delphinium en las esquinas, tapando, intencionadamente o no, parte de los encantos del paso plateado que recrea espacios del monumento nazarí.

La multitud no quiso perderse el discurrir de la hermandad en cada rincón, bien a la salida desde la Puerta de la Justicia, tras el siempre y complejo momento de sortear en zigzag los muros del pórtico que protegía el recinto, aunque no quedan atrás tampoco las dificultades de la Puerta del Vino o de las Granadas, ese punto donde la Alhambra ya se reencuentra con la ciudad.

Optando en esta ocasión por un acertado discurrir por San Antón, donde la cercanía es más evidente a su paso, la hermandad llegó a Carrera Oficial y entró en la Plaza de las Pasiegas al son de la campana y un tambor ronco antes de adentrarse en el templo metropolitano.

Después llegó la subida y sorprendentemente con la cruz del paso bajada desde su salida por la Puerta de la Justicia, cuando lo habitual es subirla y bajarla cuando se franquean los arcos por los que necesita pasar. Detalles que deben cuidarse.

La magia volvió a hacerse realidad con el regreso de la única cofradía del Sábado Santo, que anticipó el colofón con un reinado indiscutible.

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