miércoles 23 octubre
DÍA DE LA CRUZ 2018  |   | Luis F. Ruiz - Noelia S. Lorca | Fotos: Álex Cámara

Cruces entre la fiesta tradicional y el cerco policial al botellón

El 3 de mayo llena las calles del centro de turistas, estudiantes y granadinos, que por segundo año pudieron disfrutar de barras · La Policía Local, más coordinada que en 2017, efectuó ferreos controles en el Albaicín y desalojó la calle San Jerónimo al desbordarse la cruz de Derecho

Las calles de Granada desbordadas. El Día de la Cruz de Granada 2018 volvió a reunir a miles de personas fundamentalmente en el centro y el Albaicín para disfrutar de una de las tradiciones más longevas que existen que, sin embargo, no quedó exenta de nuevo de los intentos de convertirse en un macrobotellón. La Policía Local tuvo que emplearse a fondo durante todo el día para dispersar a quienes entienden que la jornada debe celebrarse bebiendo en la calle.

Por segundo año consecutivo quienes así lo quisieron pudieron disfrutar de las cuatro barras instaladas en las cruces de Granada, tres en el centro de la ciudad y una en el Albaicín. Fue a la hora de comer cuando reunieron mayor afluencia de familias y participantes, aunque conforme fue avanzando el día los jóvenes y estudiantes ganaron protagonismo, fundamentalmente en el centro de la ciudad.

Estas cruces, al contrario que otras, tuvieron que limitar el aforo en torno a la barra con unas vallas antiavalancha y la contratación de cuatro vigilantes jurado, que además tenían encomendada la labor de impedir la salida de bebidas del espacio acotado. Sin embargo, a media tarde la cruz de Derecho se desbordó.

Más de 4.000 personas, según la Policía Local de Granada, llenaron no sólo el espacio de la propia cruz organizada por la Hermandad de Jesús Nazareno, sino también los alrededores, la calle San Jerónimo, la Plaza de la Encarnación y la calle Escuelas, donde además muchos de los congregados estaban haciendo botellón. Con la finalidad de controlar la situación, un amplio dispositivo de agentes llegó a este punto, provistos de material antidisturbios y con unidades a caballo, para proceder a despejar la zona.

Desde las 19.00 horas hasta las 22.00 horas los agentes fueron desalojando la zona, especialmente colapsada en la calle Escuelas y cuya situación además derivó en pequeños botellones en la Plaza de Los Lobos, lo que también obligó a intervenir a las patrullas policiales. No obstante no se produjeron incidentes en ninguna de estas intervenciones al producirse los desalojos de forma pacífica.

Operarios de Inagra, coordinados con la Policía Local, se encargaron de restablecer la normalidad conforme las calles iban quedando despejadas en estos puntos, cumpliendo así con otras de las partes del dispositivo desplegado.

Los agentes controlaron el acceso al Albaicín en varios puntos, como la Cuesta de San Gregorio.

Controles en el Albaicín

Después de que el año pasado se tuvieran que cortar los accesos a Plaza Larga al quedar desbordada, en esta ocasión la Policía Local estuvo mucho más coordinada en este punto, donde un férreo dispositivo evitó aglomeraciones y botellones en el casco histórico.

De este modo los policías se situaron estratégicamente en puntos como la Cuesta de San Gregorio, Carrera del Darro, la calle Pagés o la Cuesta Alhacaba, donde impedían el paso de personas provistas de bolsas con botellas de alcohol.

No obstante ello no impidió que hubiera puntos donde se concentrasen pequeños grupos de jóvenes para el consumo en la vía pública, lo que derivó en algunas multas como las que impusieron los agentes en el Huerto de Carlos.

Plaza Larga tuvo que ser desalojada por los policías en hasta dos ocasiones a las 15.00 y las 17.00 horas al desbordarse la masificación de personas, lo que permitió esta vez poder contemplar la cruz ganadora en la modalidad de calles y plazas y dejar la calle mucho más limpia que hace un año.

Día festivo y tradicional

El resto de cruces y día se vivió en una jornada festiva y tradicional, que dejó las calles abarrotadas de personas para disfrutar del 3 de mayo granadino.

Ocurrió por ejemplo en algunos puntos como en la Plaza Carlos Cano, que se estrenaba con la instalación de una cruz con barra que fue todo un éxito.

Las calles de Granada fueron durante toda la jornada un ir y venir constante de ciudadanos para contemplar la fiesta tradicional, pese a que la lluvia hizo el amago de empañarla a media tarde, sin conseguirlo.

La ciudad continúa poniendo a prueba su capacidad para organizar un Día de la Cruz con barras. Aún necesita mejoras, aunque las costumbres ganen terreno al botellón.

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