jueves 20 junio
SEMANA SANTA 2014 - LA CRÓNICA DEL JUEVES SANTO  |   |

Cuando lo cofrade roza lo sublime

Algunas calles se quedan pequeñas para disfrutar de un Jueves Santo radiante que encumbra a las cinco hermandades

Quizás no haya que plantearse el problema de los horarios. O quizás sí. Aunque un día más los tiempos de algunas hermandades no se ajustaron a lo previsto inicialmente, éste sea el menor de los problemas en una jornada en la que el resto de situaciones, momentos y sensaciones rozaron lo sublime.

El Jueves Santo fue perfecto en casi todo -la perfección difícilmente llega-. En el discurrir de las hermandades por los puntos por los que lo hicieron, en sus espectaculares salidas, en sus inolvidables regresos... Pocos adjetivos pueden encontrarse que reúna el trabajo desarrollado por las cinco cofradías de un Jueves Santo en el que además las calles se quedaron pequeñas.

Hace años que Granada no vivía una Semana Santa en la que el paraguas cogiera telarañas en casa, en el que incluso los abrigos no hicieran falta para un regreso. Hacía años que los cofrades, fieles y turistas estaban deseando una Semana Santa así. Disfrutar de ella ya se ha convertido en un imperativo legal. No se sabe lo que el destino tiene preparado.

El recorrido de los Salesianos cambió en su regreso por San Matías. Foto: Álex Cámara

El recorrido de los Salesianos cambió en su regreso por San Matías. Foto: Álex Cámara

Más de 30 años

La primera hermandad que discurrió por las calles de Granada fueron los Salesianos, que dieron ese toque necesario zaidinero a una jornada claramente marcada por el Albaicín.

La dosis de este barrio, la penúltima antes del Domingo de Resurrección, llegó para impregnar de azul y negro las calles de Granada y poder disfrutar del siempre imponente Cristo de la Redención y la bella estampa de Nuestra Señora de la Salud que tallara Antonio Díaz Fernández en 1986.

Precisamente, la conmemoración de la imagen del Cristo de tres décadas hace que solo haya que echar un poco la vista atrás para comprobar cómo ha evolucionado la cofradía Salesiana, que sigue mostrando buen hacer en sus bases para que el futuro esté garantizado. Lo estará a buen seguro si la línea trazada por la cofradía para ponerse en la calle se mantiene e incluso mejora.

La Plaza de San Miguel se quedó pequeña para ver a Jesús del Perdón y la Aurora. Foto: Álex Cámara

La Plaza de San Miguel se quedó pequeña para ver a Jesús del Perdón y la Aurora. Foto: Álex Cámara

San Miguel infinito

Quizás haya quien no sea capaz de aguantar más de cuatro horas esperando el paso de una procesión. Ubicarse en un punto concreto para ver salir a una imagen a la que se venera. Eso es lo que cada año hacen cientos de fieles a la Aurora para tenerla, cuanto más cerca, mejor.

La imagen anónima del siglo XVIII, coronada canónicamente, sigue despertando pasiones allá por donde se la conduce, y más en su barrio, en donde la plaza de San Miguel bajo es ese punto que está a punto de lanzar a los presentes al infinito glorioso si los rayos de sol ofrecen una jornada como la de este Jueves Santo.

Con un cortejo que nada tiene que envidiar a los de la otra parte de Andalucía, la Aurora fue conducida magistralmente por los hombres de José Luis Peña Navajas y con las acertadas marchas de la San Isidro de Armilla. Además, la titular estrenaba (o casi) el manto recientemente restaurado. Más belleza aún si cabe.

El mundo se detuvo en los Grifos de San José, donde el paso de Jesús del Perdón y la Aurora consiguieron sortear en la ida y en el regreso la siempre dificultosa calle para volver a obsequiar a los allí presentes con esas imágenes que solo se pueden dar en la Semana Santa de Granada.

La Estrella acumuló a numerosos fieles en cada rincón a su paso. Foto: Álex Cámara

La Estrella acumuló a numerosos fieles en cada rincón a su paso. Foto: Álex Cámara

Estrella renovada

A unos metros de San Miguel, la plaza de San Cristóbal también se quedó pequeña para recibir a otra de las vírgenes más veneradas en el Albaicín: la Estrella, que 'bañó' de azul cada rincón por el que discurrió a su paso con encanto, delicadeza, finura y hermosura, a pesar de las dificultades para sortear la salida de San Cristóbal.

La renovación sobre el estilo de la hermandad tendrán que vislumbrarse con más tiempo, pero lo cierto es que desde la salida a la Estrella y a Jesús de la Pasión se les vio con aires renovados, ni mejores ni peores que hace un año, sino diferentes en los que la cofradía quiere mimetizarse mucho más con el barrio.

El paso de Cristo quedará espectacular cuando termine el dorado del paso si va a quedar igual que los guardabrisas estrenados este Jueves Santo, a los que hay que añadir la túnica del Cristo y la corona de espinas. El amarillo y negro ganó calle conforme se fue aproximando a la carrera oficial. La línea a seguir está clara.

El Manuel y su titular mariana ofrecieron bellas estampas en su salida. Foto: Álex Cámara

El Manuel y su titular mariana ofrecieron bellas estampas en su salida. Foto: Álex Cámara

Concha para enmarcar

También en el Albaicín, protagonista casi absoluto del Jueves Santo de Granada, aunque en la parte baja; la Concha ofreció imágenes de las que crean Semana Santa y hacen que los visitantes tengan motivos para venir a Granada a verla.

La imagen que tallase Aurelio López Azaustre en 1978 brilló con luz propia por las calles de Granada a las órdenes de José Esquilino, demostrando que el llevar un paso a hombros no está reñido con la clase y costalería cofrade que, aun siendo más o menos cómodo para los que están en la trabajadera, dejó bellas estampas.

En esta ocasión pudo verse la magnitud definitiva del paso del Manuel, que ya ha concluido sus trabajos de orfebrería con incensarios y violeteras elaboradas por el taller de Martín Álvarez. En el regreso, ni la Alhambra quiso perderse imágenes tan espectaculares.

Las calles de Granada oscurecieron ante la imagen del Cristo de la Misericordia. Foto: Álex Cámara

Las calles de Granada oscurecieron ante la imagen del Cristo de la Misericordia. Foto: Álex Cámara

Silencio multitudinario

Hay que remontarse muchos años atrás para cerciorarse de una salida y discurrir del Silencio tan multitudinario como el que se pudo ver en las calles de Granada ya de madrugada en el Jueves Santo, principalmente en la carrera del Darro, donde una, dos y hasta tres filas de personas se agolpaban para quedar sobrecogidos por la imagen de Antonio Barbero Gor.

Cuando a las 12 de la noche suenan las campanas de San Pedro y el hermano mayor aguarda en el atrio de San Pedro y San Pablo esperando y contando cada campanada, el silencio se hace y cobra toda la fuerza del mundo para que Granada vea a su Cristo de la Misericordia.

Solo el imponente tambor rompe los oídos de quienes a lo largo del recorrido se agolparon para presenciar una de las procesiones más impactantes que puedan existir en Andalucía, a la que hay que añadir las luces apagadas. El clavel rojo sangre de toro dio muchísima más importancia al hecho de que Cristo ha muerto. No así las ganas de seguir disfrutando de esta Semana Santa.

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