De querer hacer el agosto a una Copa helada para el palco
Los Cármenes registra la peor entrada en años motivada por varios factores, entre ellos el precio de las entradas y la protesta impulsada por Unión Granadinista

Los Cármenes recibió este martes Día de Reyes la entrada más pobre en años en un partido oficial al alcanzar los 4.468 espectadores, de los que solo los menores de 14 años entraron gratis, el resto tuvo que pasar por taquilla.
Cuando el equipo pasó a dieciseisavos de final del torneo del 'KO', en la zona noble del estadio se frotaron las manos pensando hacer el agosto que, sin embargo, se ha quedado lejos de las pretensiones de ganar liquidez inmediata para solucionar los errores en la gestión económica que conducen al club por un camino de incertidumbre.
La peor entrada en años, desde la etapa previa al fútbol profesional, no se produjo por accidente en el choque del Granada CF ante el Rayo Vallecano, hubo varios factores que lo explican y que cada cual aplicó según le vino en gana y como quiso: el final de las navidades, la marcha del equipo en Liga donde es tercero por la cola, el frío que dejó en cero grados la temperatura al final del encuentro, el rival, el precio de las entradas para los no abonados, el suplemento para socios o, de la mano de estas dos, la protesta impulsada por Unión Granadinista contra la deriva de la entidad a manos de quienes a todas luces se han vuelto a equivocar.

Desapego
Después de cinco años al frente del Granada CF, la presidenta del club, Sophia Yang; y su adjunto, Javier Aranguren; y un poco después con el director general, Alfredo García; parecen no haber aprendido cómo funciona ni la ciudad ni la afición rojiblanca, hastiada de decisiones a veces incomprensibles y que para muchos seguidores han supuesto un desapego hacia lo que representan en el club y, lo que es aún peor, hacia el propio club.
Pedir un esfuerzo económico en la Copa, anunciado en verano y al que nadie debió coger por sorpresa, en el peor momento deportivo e institucional del Granada CF desde que se ascendió en Alcorcón; es cuando menos una frivolidad que debe invitar al análisis sosegado y sin acritud. Y no, no se trata de los 20 euros a pagar por abonados.
El Granada CF se está jugando la vida en la competición doméstica y, lejos de querer tener la mano de sus seguidores, por momentos diera la sensación de que esta división entre grada y palco vuelve a ser un escenario del que sacar tajada. Véase la forma de 'romper' con dos colectivos, You'll Never Drink Alone y Sur Granaino; para no cederles entradas para los partidos como visitante, alegando supuestamente la falta de un convenio justo cuando ambos han apoyado movimientos críticos como Unión Granadinista.
La falta de asistencia a la Copa del Rey, en el caso de los declarados en rebeldía, no es más que la punta del iceberg de una gestión que hace aguas en el club rojiblanco, a la espera de que sea la pelota la que amaine el temporal y, al menos, permita acabar con una sonrisa lo que en el día a día se esboza con una cara triste y de profunda preocupación.
Quedan poco más de cinco meses para conocer el destino del Granada CF en la Liga. La afición estará a la altura, porque así lo ha demostrado con el paso de los años. Solo queda esperar por tanto que también lo estén quienes toman las decisiones, más allá de que la Copa se les quedara helada.







