viernes 9 diciembre
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El acusado de matar a puñaladas a una mujer en Albolote, en el banquillo desde este lunes

La Fiscalía ha solicitado la libre absolución del presunto asesino que, según expone, padece esquizofrenia paranoide

Momento en que se ha producido la detención del hombre implicado en el suceso. Foto: Guardia Civil

La Audiencia de Granada acoge desde este lunes el juicio contra el hombre acusado de asesinar, el 5 de febrero de 2021, a una mujer de 29 años en la empresa en la que trabajaba en el Polígono Juncaril de Albolote, donde le asestó numerosas puñaladas y golpes por todo el cuerpo haciendo uso de "toda la crueldad" que le fue posible para "aumentar la agonía de la víctima", según consta en el escrito de conclusiones provisionales de la Fiscalía.

Será un jurado popular el que se encargue de enjuiciar este caso, en el que la Fiscalía ha solicitado la libre absolución del presunto asesino que, según expone, padece esquizofrenia paranoide caracterizada por alucinaciones visuales y auditivas, así como ideas delirantes, y entiende que cuando cometió los hechos padeció un brote psicótico que anuló sus facultades, aunque pide que sea internado en un centro psiquiátrico penitenciario por un tiempo máximo de 22 años y medio.

La acusación particular, ejercida por los padres de la víctima, discrepa de este análisis y alega que el acusado, de 34 años, nunca había presentado ningún trastorno o afectación psicológica y cometió el crimen encontrándose en "pleno uso de sus facultades", según se expone en su escrito de acusación. En lo que coinciden ambas acusaciones es en que mató a la joven, de nombre Ana Elena, con gran "crueldad", causándole un "gratuito e innecesario sufrimiento" a fin de aumentar su agonía en lo que califican como un asesinato con alevosía y ensañamiento.

Cuando se produjeron los hechos, la víctima se encontraba trabajando sola en tareas administrativas en esta empresa de manufacturas químicas situada en el Polígono de Juncaril, pues el crimen se produjo poco antes de la apertura al público del establecimiento.

Con el pensamiento delirante de que la joven "lo estaba perjudicando", el acusado concibió "la idea de matarla usando toda la crueldad posible" y se presentó allí en la mañana de aquel 5 de febrero con un cuchillo "sabiendo que ella se encontraría sola". Al llegar, tomó un trozo de bordillo en forma de piedra, se dirigió a la oficina de la víctima y se lo lanzó "con gran violencia" a la cabeza, tras lo que comenzó a propinarle puñetazos y, seguidamente, dos puñaladas "con gran brutalidad".

El acusado, que "tenía el propósito de aumentar el dolor y la agonía" de la víctima, cogió luego una maceta y otros objetos con los que fue golpeándola en la cara y el cuerpo, alternándolo con otras tantas puñaladas para "aumentar de forma sádica los padecimientos" de la mujer, a la que llegó a rociar con productos químicos.

Un compañero la encontró

Un empleado la encontró sobre las 09.55 horas cuando aún se encontraba agonizante en el suelo, aunque le pudo decir quién había sido su agresor. Fue trasladada de urgencia al Hospital de Traumatología de Granada, donde nada se pudo hacer por su vida, a pesar de que fue operada dos veces, y falleció ese mismo día.

Por su parte, el acusado, cuando abandonó el lugar, tiró el cuchillo a una piscina de lodo que hay en la zona exterior de la empresa, de donde luego fue recuperado, y se llevó un juego de llaves de apertura del negocio y el teléfono de la víctima.

La Guardia Civil lo localizó aquella misma mañana en las inmediaciones de su domicilio en Albolote y tras una persecución logró detenerlo, aunque fue necesaria la intervención de seis agentes pues se resistió activamente y golpeó a dos de ellos.

El Ministerio Fiscal le considera autor de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, otro de resistencia a agentes de la autoridad y un tercer delito leve de hurto, pero entiende que cuando cometió los hechos padecía un brote psicótico que anuló completamente sus facultades y le aplica la eximente completa que recoge en estos casos el Código Penal.

Por este motivo entiende que procede la libre absolución del acusado, pero pide que sea internado en un centro psiquiátrico penitenciario por un tiempo máximo de 22 años y medio.

La acusación particular mantiene que agredió a Ana Elena hasta acabar con su vida "causándole un gratuito e innecesario sufrimiento, aprovechando la absoluta indefensión de ésta, que se encontraba sola trabajando en la oficina y no podía esperar esta conducta, por lo que no pudo defenderse". Así, reclama que el acusado, que se encuentra en prisión provisional por estos hechos, sea condenado a 25 años de prisión como autor de un delito de asesinato con alevosía y enseñamiento; y a otros cinco años de cárcel por un delito de robo con violencia, además de indemnizar a cada uno de los padres de la fallecida en 150.000 euros. El caso se juzgará en la Sección Primera de la Audiencia Provincial.

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