martes 14 julio
Cofradías  |   | Texto: Luis F. Ruiz | Fotos: Carlos Hermoso

El despertar de Granada entre bambalinas y llamadores

Doce imágenes en pasos y palios completan la exposición Kerygma con un traslado icónico y multitudinario por los rincones cofrades más emblemáticos de la ciudad

Cuando cualquier hermandad efectúa su estación de penitencia es complicado poder escuchar algunos sonidos, como el rachear de las zapatillas de los costaleros en el suelo, el crujido de la madera de un paso o de sus candelabros, las bambalinas golpeando los varales de un palio o las órdenes más íntimas de un capataz.

Todo eso ha sido posible vivirlo y escucharlo en el amanecer de este domingo en Granada, que ha despertado con doce traslados en los que el sonido de las bambalinas de los palios o los llamadores de los pasos, junto a los pájaros en los primeros momentos del alba, han sido insignes protagonistas junto a los titulares de once hermandades.

Las doce imágenes, llegadas desde el Realejo, Albaicín y Zaidín han entrado como estaba previsto antes de las 10.00 horas en la Catedral Metropolitana para completar así la exposición Kerygma que se mantendrá hasta noviembre y ofreciendo de nuevo las primeras claras del día icónicas e idílicas para el mundo cofrade y no tan cofrade.

Al contrario de lo que sucedió el último domingo de abril, en esta ocasión el respaldo a la salida de los pasos, pese a ser a la misma hora y con el mismo formato -en silencio y sin cortejos-; ha sido multitudinario. Cada cual ha ido eligiendo lugares donde compartir los primeros momentos de la jornada, dejando el eje Gran Vía y Cárcel Baja como punto neurálgico de la mañana.

Algunas de las imágenes que ha dejado la mañana en Granada. Fotos: Carlos Hermoso y Luis F. Ruiz

Del Zaidín al Albaicín

La primera hermandad que se ha puesto en la calle ha sido la de la Resurrección, que ha salido con su titular, la Virgen del Triunfo, que desde San Miguel Arcángel ha iniciado su andar y discurrir buscando el Puente Blanco para llegar, como sucede cada último domingo de Semana Santa, hasta el corazón de Granada. La cofradía se ha incorporado al resto del cortejo en San Matías y lo ha hecho con una variedad amplia de flor aportando una riqueza cromática, volumen, textura y elegancia.

Poco después ha tocado el turno a la Hermandad del Vía Crucis con Jesús de la Amargura, que ha vuelto a ofrecer ese momento singular desde San Juan de los Reyes para, 38 años después, bajar hasta la Catedral de Granada donde permanecerá los próximos meses. El Señor portó como novedad un juego de cuello y puñetas realizado con encaje de punto de aguja del siglo XIX, donado por un grupo de hermanos. Además, los candelabros de la parte trasera volvieron a ser donados por la Hermandad de la Expiración de Jaén, como ya sucediera el Martes Santo.

También con San Juan de los Reyes como eje conector, aunque esta vez hacia la Carrera del Darro, ha partido la Virgen de la Concepción desde su Monasterio, en un enclave que se ha quedado pequeño para disfrutar de uno de los palios de cajón más admirados de la pasión granadina. En esta ocasión, el palio se ha presentado con un exornado con elegantes jarras de flores y un delicado friso de talcos.

Cerca de este punto se ha producido otro de los momentos especiales, la bajada hasta Plaza Nueva de Jesús del Perdón, por un recorrido que, al contrario de lo que ocurre el Jueves Santo, ha estado silente y ha permitido ver de cerca el paso por los Grifos de San José. En esta ocasión, las rosas rojas fueron protagonistas en su exorno floral. Ha estrenado las ataduras, donadas por los hermanos y obra de Sergio Guzmán. También ha portado el broche que suele llevar la Virgen con la inscripción de Aurora, mientras que la titular mariana se ha quedado con el del Señor.

Dos pasos desde San Cecilio

La Hermandad de Los Favores ha sido la única que ha llevado sus dos titulares hasta la Catedral en la mañana de este domingo. Con recogimiento y solemnidad, después de un emotivo mensaje leído a los pies de ambas imágenes, la comitiva ha partido con el Cristo de los Favores y Misericordia Coronada.

Por un camino directo y sin pasar ante las madres comendadoras, el Señor de la Oración en el Huerto ha llegado a la calle Molinos dispuesto a formar parte del cortejo propiciando un reencuentro único entre hermandades, como otros muchos que se han dado y brindado durante la jornada.

En Santo Domingo han sido dos las titulares marianas que se han puesto en la calle. Por un lado la Virgen de la Victoria, de la Santa Cena, cuya hermandad ha apostado por un exorno floral preservado en tonos blancos, rosáceos y malvas compuesto de hortensias, rosas, calas, espigas y verdes variados. La virgen ha vestido su saya de salida, realizada en tisú de plata y bordada en oro y sedas. Sobre su pecho ha portado su broche de Novia del Realejo, una cruz pectoral, juego de tembladeras y juego de pendientes, regalos con motivo del centenario de un grupo de hermanos.

Por otra parte, la Virgen del Rosario que también ha lucido como si de un Miércoles Santo se tratara, con su imponente caminar y discurrir por las calles del Realejo, desperando la admiración de los presentes. El palio ha lucido con un conjunto de flores de talco de 54 piezas realizado para la ocasión en pedrería, cristal, canutillo, hojilla, minerales, nácar y otros materiales. Entre ellas haía seis jarras delanteras, seis laterales, 18 violeteras y 24 centros para el friso.

Una cruz de guía

La mañana ha tenido en Gran Vía su momento más multitudinario, sobre todo en la confluencia de Reyes Católicos con Pavaneras, en la Plaza Isabel la Católica, donde se encontraban en este punto once de los doce pasos participantes.

Guiándolos a todos la única cruz de guía ha sido la de la Hermandad de la Esperanza, que ha salido desde San Gil y Santa Ana con un exorno compuesto de tonos blancos empolvados de flores preservadas con peonías, hortensias, flor de arroz, margaret y statice, realizado por Granatum Flores. Además, para este acontecimiento histórico, también el palio ha contado con cuatro cirios del escudo episcopal, el emblema de la Catedral de Granada por el V Centenario, el logotipo del centenario de la Federación de Hermandades y el logo de la propia exposición.

También estuvieron presentes en la cera otros detalles en la Virgen de las Maravillas, que salió desde San Pedro y San Pablo, con, entre otros, los escudos de la cofradía, la Custodia, los escudos de la parroquia de San Pedro y San Pablo, de la Catedral, el centenario de la Federación o la Iglesia Perseguida. Su exorno floral ha estado dispuesto de rosa, minirosa y rosa ramificada textil, flor de algodón natural y de cera liofilizada. No obstante, todas las miradas han estado en el faldón delantero, una pieza histórica frontal de altar de la Duquesa de Lécera y que está fechada en el siglo XVII bordada en oro y sedas, obsequio de la que fuera su Camarera Mayor, María del Rosario Ágrela y Bueno. Ya procesionó en la primera Estación de Penitencia en 1944 y en 1951, año del estreno del techo y caídas del palio.

Desde la calle Elvira la quinta hermandad en entrar en Catedral ha sido la de la Borriquilla, que se ha incorporado con el paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén desde Cárcel Baja. El paso se ha presentado al completo tratando de conformar una pieza singular para ser "una procesión dentro de la procesión".

Poco antes de las 10.00 horas, como estaba previsto, ha entrado el último paso, el de la Concha, en el interior del templo metropolitano, donde durante cinco meses y medio se podrán visitar las imágenes que han dotado a Granada de un despertar soñado.

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