El pilar que ocultaba la Iglesia de Santa Ana en Granada
Es un ejemplo claro de cómo la ciudad fue superponiendo nuevas capas religiosas y urbanas

La Iglesia de Santa Ana es mucho más que un templo. Sus muros guardan siglos de historia y reflejan, a pequeña escala, algunos de los grandes cambios que vivió Granada tras la conquista.
Levantada en el siglo XVI sobre una antigua mezquita, el edificio es un ejemplo claro de cómo la ciudad fue superponiendo nuevas capas religiosas y urbanas sobre espacios anteriores, dejando huellas que aún se intuyen en el entorno y en la propia configuración del barrio.
A su alrededor, detalles como los vestigios del Pilar de las Ninfas completan esa transición cultural. En conjunto, Santa Ana y lo que la rodea forman un pequeño mapa del paso de una ciudad islámica a una ciudad cristiana.









