El puzle para vender el Granada CF: una operación con varias piezas que encajar
Distintos actores protagonizan los movimientos que se deben dar para llegar a una adquisición de la que se habla de forma recurrente desde hace dos años

La noticia de la supuesta venta confirmada del Granada CF a un fondo de inversión dada el pasado lunes por Canal Sur Radio y desmentida este miércoles por la presidenta del club ha vuelto a poner en el foco una operación que, como si de un puzle se tratara, tiene varias piezas que deben encajar. Los actores de esta 'película' tienen varios y distintos papeles, aunque el guion es lo que, al menos hasta la fecha, está por escribirse.
La compraventa de la mayoría de las acciones de la entidad granadinista ha sido un tema recurrente en las últimas temporadas, tal y como sucedió en la 23/24 cuando se habló del interés del empresario argentino Andrés Fassi, aunque luego no se concretó definitivamente. Tampoco se materializó la adquisición de la mayoría de las acciones en la 24/25, entonces con Ignacio Salcedo y un grupo de empresarios granadinos interesados. Ahora, siendo la primera vez que se ha dado por hecha la venta, los nombres que han sonado han sido el del exjefe de operaciones de la entidad, Javier Rodríguez; o el abogado granadino Antonio Mir.
Sea como fuere, solo el tiempo tiene la respuesta hacia dónde va el futuro más próximo del Granada CF, aunque lo que es más que evidente es que los movimientos que deben producirse no son sencillos, a tenor de las piezas que hay que encajar para que se llegue al mismo puerto al que Gino Pozzo consiguió llevar la situación para vender las acciones a la empresa china DDMC.
Precisamente, es la propiedad asiática la primera gran parte implicada en este entramado, y la primera que ha de estar interesada en deshacerse de las acciones. A través de Daxian 2009, la empresa de la que es dueña el club granadinista, se debe proceder con la operación, pero aquí en este caso no es solo cuestión de poner una oferta encima de la mesa, hay más factores a tener en cuenta.
Los dueños del Granada CF se integran en Wuhan DDMC, de donde cuelga Sport Investment Two y, de ahí, Daxian 2009. La sociedad Sport tiene un papel clave en este escenario, pues está administrada judicialmente desde Luxemburgo y ello condiciona las operaciones que se puedan realizar respecto a la futura venta del club granadinista.
Esta empresa es la que mantiene la deuda con Gino Pozzo, el anterior propietario del Granada CF, y por tanto la única forma de poder cobrar lo que se le debe por parte de los dueños orientales es el club. Por ello, cualquier movimiento que se dé también debe incluir un acuerdo para saldar la deuda entre los compradores del club granadinista hace ahora casi diez años y el italiano.
Precisamente Pozzo debe ser otro de los actores que dé el visto bueno, con los preceptos indicados, a la venta del Granada CF, teniendo incluso la opción de recuperar las acciones de la entidad, cifradas por encima del 98%, como ya hizo hace unos meses, aunque esta medida por ahora no se ha ejecutado.
La patronal
Otro de los factores que también se debe tener en consideración es el visto bueno de LaLiga, como patronal de clubes vela por el interés de su competición y por tanto sus informes son cruciales para que el movimiento de cambio de manos salga adelante. La solvencia técnica y financiera forman parte de dos de los aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de ejecutar la compra del club granadinista, como ya sucedió en 2016.
A ello se le suma que la organización presidida por Javier Tebas también tiene una deuda reconocida por parte de la empresa Dangdai, propiedad de DDMC igualmente, por la explotación de derechos televisivos de la Liga en China. Aunque no es algo que esté vinculado directamente al Granada CF, un acuerdo en este sentido siempre contribuirá a allanar el terreno de la adquisición para otro propietario.
La última arista de esta operación la protagoniza el Consejo Superior de Deportes, cuya aprobación de que la operación se ajusta a la legalidad deportiva española es crucial, si bien toda vez que sea la Liga la que dé el 'ok' no debería haber mayor problema para que el órgano dependiente del Gobierno de España también lo hiciera.
Vender el Granada CF es mucho más que el simple interés de unos compradores en hacerse con el club, pues con todos los actores implicados constata que cualquier movimiento en falso puede dar al traste con el anhelo de muchos aficionados.













