lunes 8 agosto
La Capital  |   | Redacción aG

En memoria de Manuel, Antonio y Cristóbal 52 años después

CCOO y UGT han recordado este jueves en Granada a los obreros asesinados mientras participaban en una manifestación en defensa de mejoras laborales

El homenaje ha tenido lugar en la Caleta en la capital, donde ocurrieron los hechos. Foto: Álex Cámara

CCOO y UGT han recordado este jueves en Granada a Manuel, Antonio y Cristóbal, los tres obreros asesinados el 21 de julio de 1970 mientras participaban en una manifestación en defensa de mejoras laborales, durante la huelga de la construcción, hace ahora 52 años.

En el acto de homenaje se ha leído un manifiesto, guardado cinco minutos de silencio en memoria de los obreros asesinados y se ha realizado una ofrenda floral en el monumento que se levanta en La Caleta en su honor.

El secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) de UGT Granada, Francisco Ruiz-Ruano, afirma que "éste no es solo un día de recuerdo y de homenaje, sino también de reafirmación de los valores por los que lucharon y murieron estos trabajadores: la libertad, la democracia y la justicia social".

Considera que estas muertes "no fueron inútiles, sino que fue una de las muchas contribuciones para la llegada de la democracia en la que convivimos, sin que a veces seamos del todo conscientes de lo que costó traerla", ha dicho, incidiendo en que "las reivindicaciones de aquel día coinciden en planteamientos análogos: mejora de la negociación colectiva, incrementos salariales, derechos en materia de seguridad y salud laboral, conciliación de la vida laboral y profesional, entre otras reivindicaciones".

Por su parte, el secretario general de CCOO Hábitat de Andalucía, José Miguel Sánchez Cano, ha querido honrar la memoria de Antonio Cristóbal Ibáñez Encinas, marmolista natural de Granada y de 43 años; Manuel Sánchez Mesa, domiciliado en Armilla y de 27 años, y Antonio Huertas Remigio, de 21 años y vecino de Maracena.

Para CCOO, "no fueron muertes causales, sino que respondieron a la necesidad de la dictadura de atajar unas movilizaciones en las que se estaba exigiendo dignidad en las condiciones de trabajo y en el salario que permitieran vivir a los trabajadores y sus familias con dignidad".

En su opinión, estos asesinatos "no fueron inútiles, sino que fueron la contribución de la clase trabajadora para la venida de la democracia en la que convivimos porque construyeron los cimientos de los derechos que actualmente disfrutamos en nuestros puestos de trabajo".

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