jueves 21 febrero
LA CRÓNICA HORIZONTAL  |   |

Es invierno, ahora sí

A Diego Martínez no le queda más remedio de asumir que el equipo ha entrado en la situación más compleja del año · Hay ocasiones, pero falta de gol, ¿era necesario un delantero más? · El equipo se pierde en las trifulcas, que no salen baratas

Los jugadores del Granada CF se lamentan tras la derrota sufrida ante el Deportivo de la Coruña. Foto: Álex Cámara

Después de la primera derrota sufrida por el Granada CF en el Nuevo Estadio de Los Cármenes ante el Sporting de Gijón, a Diego Martínez se le preguntó si había llegado el invierno.

Lejos de reconocer que era la primera gran etapa seca del equipo -cuatro partidos sin ganar-, el técnico se hizo el sueco y no quiso entender la pregunta, asegurando que no entendía la cuestión.

Sin embargo este domingo después de perder ante el Deportivo, el técnico rojiblanco sí afirmó que situaciones como esta -una victoria en siete partidos- tenían que producirse más tarde o más temprano. Ahora sí, el invierno ha llegado de lleno al Granada CF.

¿Un delantero más?

Uno de los motivos que pueden provocar esta situación es el hecho de la falta de un goleador destacado en la plantilla granadinista. Los jugadores de segunda línea están en sequía. De Ramos y Rodri mejor no hablar.

El último que anotó dos goles con el equipo fue Ángel Montoro hace cuatro partidos, precisamente en la primera parte ante el Elche. Es por ello que haya quien se pregunte si era necesario un delantero en el mercado de invierno.

La discusión de Vadillo y Ramos

Puede haber trifulcas y trifulcas. Discusiones y discusiones. Por ejemplo es normal ver cómo Vadillo y Adrián Ramos se vieron implicados en una en una jugada en la que el colombiano en lugar de optar por jugar a Fede Vico quiso resolver por sí mismo. Lo habitual en cada familia.

Es menos común por ejemplo ver cómo Quini se revolvió con un rival en un lance de la recta final del partido casi sin necesitarlo. Sacaba de banda el equipo rojiblanco pero el jugador del Deportivo se llevó la pelota. Entonces el cordobés se enzarzó con él y vio la quinta amarilla que mete a Diego Martínez en un problema.

Algo similar se puede pensar de la tarjeta roja directa innecesaria que vio Aarón Escandell en el banquillo por recriminar la actitud del colegiado. Hay trifulcas que cuestan demasiado caro al equipo, y en esas no debería perderse.

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