martes 17 mayo
La Capital  |   | Redacción AG

Facultades medio vacías, cafeterías medio llenas

Los alumnos de las facultades de la Universidad de Granada encuentran diferentes razones para acudir a la Huelga que ha comenzado a las 12 horas

Facultades medio vacías, cafeterías medio llenas

Camina con tranquilidad a las puertas de la facultad. Foto: Álex Cámara

El aumento del precio de las tasas, la reducción del importe de las becas y el deterioro general de la calidad de la educación simbolizado en el certificado B1. Desde la entrada en vigor del nuevo plan de estudios universitarios de grado que sustituyen a las diplomaturas y licenciaturas, se convierte en requisito indispensable para los estudiantes aprobar un examen de nivel de una lengua extranjera para obtener el título académico. El caballo de batalla se encuentra en que las universidades no dan ayudas para realizar un curso de preparación y el coste de la prueba de nivel, en torno a los 62 euros.

La Facultad de Sociología ha sido el primer centro visitado en la mañana de este miércoles por AhoraGranada, horas antes de que comenzara la Huelga. Allí se encontraba Quique, de Puertollano (Ciudad Real), que estudia Ciencias Políticas pero cruzó la acera para tomar algo. “Es que en Políticas no hay cafetería”, explicó. El ciudarrealeño dijo que la Huelga no le afecta directamente, ya que es del plan antiguo, que no está muy enterado de los motivos de la movilización pero que va a ir junto a sus compañeros “por solidaridad”. Ana, su compañera de mesa, sí que estudia Sociología, pero al igual que Quique no tiene que hacer el examen del B1 por provenir de la licenciatura, por lo que tampoco le afecta directamente este motivo de queja de los estudiantes. La Biblioteca de la Facultad estaba medio vacía a las 10 de la mañana de este miércoles; la cafetería, medio llena.

Por la calle Severo Ochoa bajan los piquetes informativos de la Huelga de Estudiantes por la LOMCE en dirección a la Facultad de Ciencias. Van dando gritos, con un megáfono y llamando a la movilización. Junto a las escaleras de la entrada se halla un grupo de estudiantes de primer curso de Ciencias Ambientales. Los siete alumnos fueron a primera hora a las 'prácticas', “porque son distintas a las clases convencionales y ya estaban marcadas en el calendario”, comentó Ramón, uno de los integrantes.

Los siete, según comentaron, tenían planeado sumarse a la marcha que comenzó a las 12 horas. Comparten con estudiantes de las facultades de Sociología y Políticas las quejas por la Ley Orgánica de Calidad en la Educación (LOMCE). Opinaron que el examen de nivel B1 “no vale para nada y encima es caro”. Esther explicó que si sumas el precio del curso para preparar el examen y la misma prueba “te sale por un pico”, y que en otras universidades le consta que hay becas y ayudas para mitigar el golpe. Por otro lado, dijo que ese nivel, el B1, “no demuestra nada”, y que, además, “si te quieres ir de Erasmus a estudiar fuera vas a necesitar al menos un B2, First Certificate o como lo quieras llamar”. La biblioteca de la Facultad de Ciencias esta mañana horas antes del comienzo de la Huelga, medio vacía, sólo algunos estudiantes usando los ordenadores.

De regreso, a la Facultad de Derecho. En este caso, Fernando reivindicó su derecho a no reivindicar, o al menos a hacerlo a su manera. Esta mañana fue a clase aunque las asignaturas que tenía no eran especialmente relevantes y los profesores les habían dado libertad para que actuaran con total libertad. Según explicó, en la anterior Huelga estudiantil, del trimestre anterior, “los piquetes armaron un buen lío”, y que él no tiene por qué entrar en estos temas. “Quizá vaya esta tarde”, zanjó. A su lado se encontraba Gloria, que aseguró que ella irá a clase como de costumbre. “A mí no me afecta. Ni siquiera los profesores han pasado lista, podemos hacer lo que queramos, pero es que me da un poco igual la LOMCE”, apostilló.

El catedrático de Derecho Francisco Javier Prados de Reyes iba con prisa, tenía una reunión, pero sacó un momento de su tiempo para explicar por qué las protestas tienen sentido. “En algunas ocasiones las reivindicaciones no parecen legítimas. Imaginemos que nos manifestamos por el mantenimiento de un jardín. Quizá esa no sea la clave, sino que estamos exigiendo la conservación de zonas verdes y el respeto al patrimonio. En el caso de la Huelga de estudiantes, algo similar. Hay puntos en los que no estoy de acuerdo, y otros tantos en los que tienen mi total apoyo. Pero a lo mejor movilizándose para alcanzar un objetivo estás luchando por otros paralelos e igual o más importantes”, analizó. La biblioteca de la Facultad de Derecho, prácticamente llena; las cafeterías de la plaza, también.

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