Granada no falla y arropa a su Patrona en el amanecer histórico hasta el Sagrario
La ciudad vive un multitudinario traslado de la Virgen de las Angustias, entre vítores y aplausos que no han privado de solemnidad a una cita inolvidable
No había cohetes que lanzar ni que pusieran en riego la imagen de la Virgen de las Angustias de Granada, pero siendo un último domingo de mes, aunque sea de agosto, no ha faltado ni el palio para acompañar a la Patrona de la ciudad en su solemne e histórico amanecer para trasladarla hasta la Iglesia del Sagrario mientras se garantiza la seguridad de su Basílica.
"Será hasta que ella quiera", le comentaba poco antes de la salida el hermano mayor de la hermandad, Antonio González, a los palieros y horquilleros que iban a portar la sagrada imagen venerada por miles de granadinos.
Ante una expectación inaudita, tres minutos antes de la hora fijada, las siete de la mañana, la Virgen de las Angustias ha salido sobre su peana y en andas de traslado por la cancela contigua a la Basílica, bajo el palio manual pero ante vítores, vivas y aplausos como único sonido que ha quebrado la solemnidad del momento.

La presencia de personas en las calles se ha ido haciendo más multitudinaria con el amanecer del día, ante un cortejo en el que dentro del desorden todo estaba ordenado para arropar a la Patrona de Granada, a la que algunos fieles han rezado y también han dejado algunas lágrimas en su camino hacia el Sagrario.
Corona
En un ritmo ininterrumpido, el paso ha ido avanzando por Puente de Castañeda, tras dejar atrás la Carrera; para llegar a San Antón, en donde se ha vivido uno de los momentos más especiales ante el templo conventual, ante el que la Patrona ha hecho reverencia, la única de todo el trayecto.
La Virgen de las Angustias, que ha portado la corona que le regaló la Reina Isabel II; ha seguido recibiendo las aclamaciones de Granada, ha continuado por Alhóndiga y Plaza Trinidad, que ha bordeado al completo hasta enfilar el último tramo camino de la Iglesia del Sagrario.
Ha sido en este punto, en la Plaza de Alonso Cano, donde ha confluido toda la multitud que durante la mañana ha acompañado a la Patrona de Granada, en donde ha sido recibida por el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo.
Tras girar sobre el mismo paso para despedirse de Granada mirando al pueblo, el palio se ha colocado sobre la imagen, ante lo que ha sido interpretado el himno a viva voz de la Patrona y con una emotiva ovación con la que la ciudad queda emplazada para reencontrarse con su madre en la calle dentro de un mes, como cada último domingo de septiembre.











