miércoles 22 mayo
ASÍ ES MI ALCALDESA | CÁJAR  |   |

"Ha sido un mandato muy convulso, muy raro y de muchas circunstancias"

Ana María García reconoce la dificultad de gobernar un pueblo como Cájar con sólo tres concejales de once posibles, como constatan unos presupuestos prorrogados desde 2015 o la imposibilidad de sacar adelante otros proyectos

Ana María García reconoce que gobernar con tres concejales ha sido muy complicado. Foto: Álex Cámara

Ha ocurrido varias veces este mandato municipal. Ayuntamientos que se quedaron a las primeras de cambio en una minoría en la que la conversación y la negociación cogía las riendas del municipio. Es lo que ha ocurrido en Cájar estos cuatro años, donde el PSOE ha gobernado con solo tres de los once ediles después de la ruptura del pacto con Ganemos. Su alcaldesa, Ana María García, reconoce que no ha sido una tarea fácil estar en tantos frentes al mismo tiempo.

Pregunta.- ¿Cómo y cuándo se produce el salto para ser candidata a la Alcaldía?

Respuesta.-En el año 2015 me lo plantea la agrupación local y digo un montón de veces que no. Debe ser que hubo algún problema para encontrar el cabeza y recurrieron a mis compañeros de Granada y la vena política se me despertó. Me lie la manta la cabeza. Mi familia me apoyaba entonces, ahora mis niños me dicen que lo deje. Tengo el corazón partido porque soy la mayor de cinco hermanos, pues mi padre se quedó viudo hace ocho. En mi casa somos muy matriarcales y como hermana mayor que no trabajaba me hice cargo de mi padre. Estos cuatro años sigo pendiente de él pero no como a mí me gustaría.

P.- ¿Se arrepiente de haber entrado en política?

R.- No. He sufrido mucho y lo hemos pasado muy mal. Trabajar por la gente de mi pueblo ha sido un orgullo y una satisfacción. Hemos cometido errores y hemos tenido aciertos. Cada uno lo ha hecho lo mejor posible, el no equivocarte y que todo el mundo esté contento, pero nunca llueve a gusto de todo el mundo. Es una espinita el que eso no pueda ser y hay que ser realista. No siempre todo el mundo está conforme.

La espina del magisterio en el bastón de mando
Ana María García es una cajareña que accedió a la política después de varios intentos fallidos de sus compañeros de partido para que diera el salto. Pero antes que tomar el bastón de mando, ella era auxiliar administrativo en la Asesoría Jurídica, primero del Ayuntamiento de Granada capital y después de Cájar. Licenciada en Magisterio, su “espinita” es no haber podido ejercer esta profesión, que dejó cuando se casó y luego retomó al cabo de los años porque “le gustaba”. García está acostumbrada a sortear un camino que no ha sido de rosas. Se separó por vez primera por ser mujer maltratada y su segundo marido murió a los 15 meses de casarse. Así tuvo que sacar adelante a tres pequeños, “lo mejor” que le ha pasado en la vida, dice. Aunque le daba miedo dar el salto a la política y ha sido duro, no se arrepiente en cualquier caso. Quizás tenga que ver que por sus venas corre la gestión pública: su abuelo y bisabuelo también fueron alcaldes.

P.- Uno de los momentos más complejos es cuando se queda en minoría el Gobierno local, ¿cómo se gestiona un ayuntamiento con tres de once concejales?

R.- Es muy difícil. Lo hacemos haciendo lo que nos permite la ley y tomando las decisiones que se pueden por acuerdos de Alcaldía o juntas de gobierno. A pleno hemos llevado cosas que se han quedado en el tintero y no han sido posibles.

P.- ¿Desde que se rompió el pacto, cómo se gestiona la situación?

R.- Han salido algunas cosas, pero no todas las que queríamos. La fricción con Ganemos fue importante. A parte de romperse el pacto, entre ellos hubo problemas internos, nosotros hemos sufrido el abandono de uno de nuestros concejales. Ha sido un mandato muy convulso, muy raro y de muchas circunstancias que han influido mucho en el hacer.

P.- ¿Con el PP no ha habido manera de entenderse?

R.- Son diferentes. También se da la circunstancia de que estamos en un pueblo y aquí son las personas. La relación personal es más fluida, independientemente de que las ideas no son las mismas. Se nota que han gobernado y tienen otro punto de vista de haber estado dentro del Ayuntamiento. Ganemos no ha gobernado y son más teóricos y a veces ha habido algún tipo de fricción y ellos lo veían todo como más fácil de llevar a cabo. El PP era más consciente de las limitaciones.

P.- Aprovechando que Fidel Prieto, funcionario municipal también fue exalcalde, ¿cuántas veces lo ha llamado a su despacho para que le ayude a resolver algún asunto?

R.- Alguna vez lo he llamado. He tenido buen recibimiento de las consultas. Está abierto a todo. A parte de que nos conocemos desde niños es de una familia estupenda de Cájar y se le nota. Hemos tenido muy buen recibimiento de él. Está abierto a lo que sea como exalcalde y como trabajador, me ha sorprendido muy gratamente.

P.- Cuando la política no existe, quedan los trabajadores del Ayuntamiento, que son los que tiran del carro.

R.- Sí, sin los trabajadores no somos nada ni nadie. Lo primero que dije a los trabajadores es que veníamos provisionalmente, pero los que siempre están son ellos. Estamos en sus manos. Si los trabajadores se negaran a cumplir con su cometido no podríamos hacer nada. Todo el tema administrativo depende de ellos. Son un pilar muy importante, aunque no se les valore lo que realmente son. Con un buen equipo de trabajadores se nota.

P.- ¿Qué proyecto va a concluir el mandato y no se va a realizar?

R.- Hay unos cuantos y son por necesidad. Por ejemplo el tema del VioGén. Somos el único pueblo de la Mancomunidad de Municipios del Río Monachil que no lo tenemos. Se rechazó en el pleno por dudas y cometidos de la Policía Local. Se reclama más policía pero no cambia mucho el trabajo que ahora llevan a cabo. Es algo importante para las mujeres maltratadas de nuestro pueblo, que las hay.

Otra cosa que se va a quedar en el tintero es la RPT y el convenio colectivo, que estamos en tramitación, pero me da que no da lugar a llegar. Y otra cosa importante que necesitamos es la disociación de Secretaría y Tesorería. Ya cumplimos con los requisitos que es un presupuesto de más de tres millones de euros. La persona que está en esos dos cargos está desbordado. Lo hemos llevado tres o cuatro veces al pleno pero se ha rechazado, pero creo que la oposición ya es consciente de que nos hace falta.

P.- ¿Cuántos policías locales tienen?

R.- Solo tenemos dos y no podemos sacar plazas. Quizás ahora mismo fuera más fácil de sacar alguna plaza porque la ley permite aumentar la plantilla para casos excepcionales, lo que ocurre es que estando como estamos, con un presupuesto prorrogado desde 2015 y en minoría no podemos proponer nada.

Hemos intentado en bastantes ocasiones sentarnos con la oposición para unas cuentas, hemos tenido distintos borradores y distintos borradores y no ha sido posible. Nosotros ofrecíamos hacerlo entre los tres grupos y ellos querían un borrador. No ha sido posible, pensaba que iba a ser más fácil.

La alcaldesa, en un momento de la entrevista con ahoraGranada. Foto: Álex Cámara

P.- La RPT es clave para el funcionamiento del día a día.

R.- Sí, lo es. Hay mucho descontento en los trabajadores respecto a lo que ganan. Hay trabajadores que llevando a cabo el mismo trabajo unos cobran tres pagas extraordinarias y otros dos llevando el mismo trabajo, por tener convenios aplicados diferentes. Hay quien tiene un plus de transporte de una cantidad diferente, o incentivos concretos. Cada uno tiene una cosa diferente, están muy descontentos. Hubo una ocasión que un equipo de Gobierno anterior intentó fijar el mismo precio de complementos, pero hay un caos total. Una RPT sí que valoraría el trabajo de cada empleado. Hay quien tiene una sobrecarga importante. Se valoraría su trabajo de forma igual. Está hecho pero no se aprobó.

P.- ¿La han intentado volver a llevar al pleno?

R.- No, nos hemos sentado con los sindicatos para intentar aprobarla, pero nos pedían primero el convenio colectivo y luego la RPT. Aplicar en el convenio medidas económicas cuando no tenemos una RPT es un poco complicado. Otro tema que también ha habido es trabajadores que llevaban casi 20 años trabajando para el ayuntamiento y hemos tenido que reconocerles indefinidos no fijos, como las chicas de ayudas a domicilio o monitores de cultura y deportes, porque aparecían como eventuales.

P.- ¿Cuál ha sido su proyecto estrella del que podrá presumir?

R.- Más que yo, mi compañero Manolo Bautista el césped artificial para el campo de fútbol. Y para mí también que se pudieran quitar las aulas prefabricadas, tenemos el primer colegio bilingüe de la mancomunidad. Se ha podido ampliar el colegio y vamos a techar un tercio de la pista polideportiva del colegio. Esos trabajos están en licitación en Diputación. Este año amplían una planta más con otras dos aulas más, esas cosas son buenas.

P.- Cuando se vaya, ¿cómo le gustaría que fuera recordada?

R.- Como trabajadora, porque le dedico muchas horas a esto. Honesta y humilde. He querido trabajar desde esa perspectiva y honrada. Es fundamental y algo que nos enseñan desde que somos pequeños.

P.- Hay veces que, aun siendo honrado, ¿se ven en la tesitura de firmar un documento que la pone en riesgo?

R.- A veces con miedo sí. Yo desde el primer día que entré, el miedo a hacer inconscientemente algo que no debiera o firmar por desconocimiento sí lo tengo. Por eso siempre pregunto, soy muy preguntona.

P.- Dicen los informes que Cájar es uno de los pueblos más ricos, ¿eso repercute en los impuestos?

R.- Sí, son grandes los impuestos. De hecho nuestro presupuesto es de más de tres millones de euros. Aunque la renta per cápita es la más alta y tenemos unos vecinos muy ilustres, formados y preparados no llegan a participar en la vida del pueblo. Somos más pueblo dormitorio, la mayoría no.

P.- ¿Cómo se consigue acabar con eso?

R.- Es difícil. Hay muchos vecinos que cuando haces actividades y te dicen que vinieron por la tranquilidad que existía en el pueblo. Qué haces con eso. Se intentan crear actividades para que la gente participe en la vida diaria, sobre todo la juventud. Están despegados y queremos atraerlos. Se ha hecho una casa de la juventud a ver si se consigue que se relacionen más. Espero que con el tiempo se vaya consiguiendo y que participen en la vida política, está bien escuchar sus ideas. Muchas veces se nos olvida que hemos sido jóvenes.

P.- ¿Lo de pasar de 11 a 13 concejales repercute en algo al municipio?

R.- Independientemente de quién se los lleve espero que sea para mejorar. Tenemos que hacer caso a lo que los vecinos decidan. Estamos aquí por los vecinos y nos iremos cuando lo decidan. Si va a servir o no, no lo sé. Espero que sea para bien. Va a ser más difícil conseguir la mayoría. Pero no pienso mucho en ello.

P.- ¿Qué es lo que más le piden los vecinos?

R.- De todo. Desde un puesto de trabajo para los hijos, que se te queda el alma en el suelo. No somos una empresa de colocación, aunque suene feo. Pero cuando la gente tiene necesidades de comer está feo decirlo. Es muy duro decirle a la gente que no podemos hacer nada. Hay una bolsa de empleo. Hay de todo, hay quien viene por el perro del vecino; a avisarte de una alcantarilla. Los que más me impresionan es cuando vienen a pedirte por necesidad trabajo y tienes que decirles que no, pero que hablen con servicios sociales. Es duro y más cuando conoces a la gente.

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