sábado 31 julio
EL REPORTAJE AG   |   |

¿Hay luz al final de la LAC?

Un año después de su implantación, el servicio de transporte de Granada encara su futuro inmediato con el reto de consolidarse

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible llega a su primer año de funcionamiento. Foto: Álex Cámara.

El Plan de Movilidad Urbana Sostenible llega a su primer año de funcionamiento. Foto: Álex Cámara.

Eliminar la saturación de autobuses y reducir la contaminación fueron los objetivos que inspiraron la puesta en funcionamiento de “la mayor transformación del tráfico de los últimos 50 años”, según defendía el Ayuntamiento. El nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), con la Línea de Alta Capacidad (LAC) como protagonista, entró en vigor a las 6.45 del 29 de junio de 2014. Hace un año, Granada se convirtió en la segunda ciudad española adaptada a la Ley 2/2011 de Economía Sostenible.

La reordenación implicó suprimir las 28 líneas de autobús que recorrían el eje Gran Vía-Constitución. 15 vehículos de 19.5 metros de longitud, expuestos en el Paseo del Salón en los días previos a su estreno, serían los encargados de vertebrar el tránsito de viajeros por el centro, conectando los dos intercambiadores neurálgicos del renovado sistema: la Caleta y el Palacio de Congresos. De ambos puntos partiría una treintena de líneas para conectar el eje con los barrios de la ciudad.

La dimensión de los autobuses trajo consigo la necesidad de adaptar las paradas a lo largo del itinerario de la LAC, incluso el asfalto de Gran Vía requirió refuerzo en un paquete de actuaciones que se inició el 7 de marzo. El plan también supuso cambios de dirección en varias calles y la instalación de un nuevo sistema de pago para los viajeros que, con el fin de agilizar la bajada y subida, tendrían que abonar su billete o ‘picar’ la tarjeta de transporte en la propia parada.

Los usuarios —30.944.796 viajes en 2013—, la oposición, los sindicatos, organizaciones como Facua e incluso los viajeros de los autobuses metropolitanos mostraron su descontento con la implantación del PMUS en cuestiones que un año después siguen candentes, pese a las modificaciones en meses posteriores. Problemas con los enlaces, frecuencias de paso, sobrecoste y falta de conexión con algunas zonas de la ciudad son algunos de los asuntos recurrentes que siguen en boca de los granadinos. Por otro lado, pocos ponen en duda la descongestión del tráfico en el centro.

Con el mapa sobre la mesa y la LAC en el asfalto los grupos de la oposición criticaron en bloque el empobrecimiento de la conexión con los barrios. IU advirtió de la inexistencia de paradas accesibles en caso de cortes en la Gran Vía y propuso un paquete de 14 medidas de información para los ciudadanos. UPyD organizó una consulta de la que se desprendió que el transporte público era el principal problema de Granada para el 24% de los vecinos. Por su parte, el PSOE censuró también que los vehículos no fueran “híbridos” y advirtió del cierre de comercios en zonas como la Acera del Darro. El grupo municipal socialista ha llegado a cifrar en dos millones la caída de usuarios, en 5.3 el sobrecoste de la LAC y en 8.5 el incremento de las horas que los granadinos pasaban al mes en el autobús.

Uno de los epicentros de las protestas se ha situado en el intercambiador del Violón. Los vecinos han instalado pancartas, aún visibles, en las que se se han quejado de que la zona se ha convertido “en una estación de autobuses”, y han organizado varias concentraciones. En el entorno del Palacio de Congresos conviven las paradas de la LAC, del resto de líneas urbanas, y de varios autobuses metropolitanos. Todo ello situado en la zona contigua a la estación sur de bomberos, lo cual, según Francisco Cuenca, genera “inseguridad”.

Los vecinos del Violón instalaron pancartas en sus balcones para protestar por el intercambiador. Foto: aG.

Los vecinos del Violón instalaron pancartas en sus balcones para protestar por el intercambiador. Foto: aG.

Pese a que la LAC fue gratuita durante un mes —en un principio estaba previsto que lo fuera durante dos semanas— y se incorporó a personal para informar en las paradas, tres de cada diez llamadas al teléfono de información municipal 010 estuvieron relacionadas con movilidad. Además, los trabajadores de la Rober afirmaron sentirse “desbordados” ante las consultas de los viajeros. Los problemas y las sugerencias planteadas por un millar de granadinos quedaron reflejadas en una encuesta elaborada por Facua que concluyó en un documento con 51 propuestas que Consumidores en Acción presentó a la Concejalía de Movilidad.

Las quejas no se limitaron a los usuarios del transporte urbano, sino que se extendieron incluso a los viajeros metropolitanos, cuya principal reivindicación tuvo como objeto la vuelta de la parada de Caleta, pero a 200 metros de su anterior ubicación. Pinos Puente llegó a aprobar una moción para pedir al Ayuntamiento de Granada la recuperación de las paradas antiguas. Según datos aportados en julio de 2014 por el Consorcio Metropolitano de Transportes, el número de viajes en estos autobuses descendió un 5% con la implantación de la LAC.

No obstante, el PMUS no ha acallado las quejas anteriores a su llegada. Las incidencias de las rampas o la renovación de la flota de autobuses han seguido en el punto de mira de los ciudadanos.

En cuanto al sobrecoste, el baile de cifras por parte de la oposición ha sido continuo. El socialista Francisco Cuenca hablaba el 15 de enero de un exceso de 5.3 millones de euros, mientras que en la actualidad cifra en “por encima de cuatro millones y medio” el “desfase entre lo que el equipo de Gobierno de Torres Hurtado dijo y lo que dice la propia empresa de gestión”. El concejal de IU Francisco Puentedura, por su parte, hablaba a 10 de diciembre de cuatro millones, mientras que en campaña y esta misma semana ha fijado la cuantía en seis millones. Por su parte, la portavoz de UPyD, Mayte Olalla, en enero afirmó que el PMUS implicaría un gasto de 3.6 millones más de lo previsto en 2014 y de cuatro en 2015.

La nomenclatura de las líneas se modificó con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Foto: Álex Cámara.

La nomenclatura de las líneas se modificó con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible. Foto: Álex Cámara.

Llegaron los cambios

Ante las críticas suscitadas, el área de Movilidad dirigida por Telesfora Ruiz anunció en el pasado mes de octubre la instalación de nuevas líneas, que se hizo efectiva el 24 de noviembre con la llegada de los trayectos SN3 (Rebites-La Chana), SN4 (Zaidín-Chana) y SN5 (Avenida de Cádiz-Nueva Granada).

Ya en 2015, el 14 de enero, se trató de poner solución a las reivindicaciones de vecinos como los de Pinos Puente o Láchar a través de un acuerdo con el Consorcio de Transportes Metropolitano —firmado antes de Navidad— que culminaba con la instalación de una parada junto a los Juzgados de la Caleta, a unos 200 metros de distancia de la antigua.

Objetivo cumplido

En un pleno extraordinario celebrado el pasado 11 de marzo, el Ayuntamiento defendió la gestión del sistema de transporte. Telesfora Ruiz puso el acento en los beneficios económicos y medioambientales y en su elaboración con el consenso de hasta 133 asociaciones y entidades de todos los sectores, con “reuniones abiertas”, el diseño de “expertos y técnicos” y con “amplia participación ciudadana”.

“No se enteran de cuáles son los objetivos que tenemos las ciudades, que es dejar a los hijos y a los nietos una ciudad como se merecen, sana y con salud para los granadinos”, señaló Telesfora, que esta semana se ha referido a un artículo científico elaborado por la Universidad de Granada que corrobora “que ha habido una mejora en todo ese eje central por donde discurre la LAC del 37% en la reducción de una serie de partículas contaminantes y del 33 de otra tipología de partículas”.

En efecto, el artículo publicado en la edición 144 de la revista ‘Atmospheric Environment’ habla sobre una “reducción estadísticamente significativa en la concentración de contaminantes” observada en Gran Vía tras la implementación de la LAC. Dado que es una zona restringida al tráfico privado, los investigadores atribuyen la caída, del 37% en las partículas de carbón negro y del 33% en otro tipo de sustancias, a la reducción del número de autobuses y las menores emisiones de la nueva flota.

Una cuestión de futuro

Las reivindicaciones de la oposición en lo relativo al Plan de Movilidad alcanzaron su cénit en la campaña electoral y las posteriores negociaciones para posibilitar el Gobierno de Torres Hurtado. El candidato de Ciudadanos, Luis Salvador, llave para desbloquear la investidura del alcalde, marcó como una de sus “líneas rojas” para permitir el mandato del PP que Telesfora Ruiz no llevara la Concejalía de Movilidad. “Bastante daño ha hecho ya ahí”, expresó el líder de la formación naranja.

En efecto, la respuesta de los populares ha sido favorable y han encomendado a María Francés, que en el último mandato dirigió la Concejalía de Comercio y Ocupación de la Vía Pública, el reto, entre otros, de poner en marcha las medidas comprometidas durante la campaña. Una de ellas es la extensión de la Línea de Alta Capacidad desde la Estación de Autobuses al PTS, donde ya están operativas algunas consultas externas del hospital y acudirán desde septiembre 2.800 estudiantes de Medicina, Enfermería y Fisioterapia.

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