La entrega de Granada ante un idilio indispensable
La Vuelta a España no se entendería sin los territorios de la provincia por los que discurre ni ante los miles de aficionados que arroparon el paso de un pelotón fragmentado

Granada ha vuelto a demostrar su capacidad para albergar grandes eventos. La celebración de la vigésima etapa de La Vuelta a España, retransmitida para 200 países y con miles de personas en todo el recorrido, han dejado una impronta que difícilmente se podrá olvidar para los amantes de este deporte, en la provincia y el país.
Desde la Calahorra, pasando bordeando las faldas de Sierra Nevada, hasta llegar a tres de los puertos más exigentes para coronar en las inmediaciones de la sierra; pocos fueron los que quisieron perderse una cita que será inolvidable.
Desde primera hora de la mañana fue habitual comprobar como cientos de ciclistas aficionados ascendían por las carreteras por las que también lo haría el pelotón de ciclistas profesionales. Hubo alguna decepción propia de las limitaciones de movilidad.
Por ejemplo, tanto a El Duque como a Collado del Alguacil, llegar fue complicado y en el segundo caso tuvo que hacerse a pie al cortarse bien pronto la subida en bicicleta.
Una de las primeras imágenes icónicas de esta etapa la ofreció sin duda la salida junto al Castillo de la Calahorra, un emblemático espacio que por méritos propios se están ganando el cariño y respeto de los granadinos patrimonial e históricamente.
A todo ello se pueden ofrecer los municipios del Marquesado del Zenete hasta llegar a los puntos más próximos del macizo granadino donde aguardaban miles de personas en puntos como El Purche.
Si por algo puede destacar esta etapa fue como las calles se abarrotaron para arropar el paso de los ciclistas. En la subida Guejar Sierra fueron muchos los que eligieron lo que entendían como un sitio idóneo, como la empinada cuesta de Era Moralea, donde la expectación fue máxima.
También los hubo que quisieron estar en todas partes, de modo que cuando se produjo el primer paso por este punto salieron a correr para intentar llegar al inicio de Collado del Alguacil, también repleto de aficionados.
En Granada, por otra parte, tuvieron su primera dosis para lo que está previsto que sea este domingo en el cierre de La Vuelta a España.
En definitiva un idilio indispensable sin el que la ruta ciclista no se entendería igual. Granada disfruta de La Vuelta y La Vuelta, de Granada. Larga vida a esta relación.









