La justicia en el ‘Arco de las Orejas’
Fue derribado en el siglo XIX, víctima de las transformaciones urbanas de la ciudad

El Arco de las Orejas es uno de esos rincones de Granada que permanece casi escondido a simple vista. Mucha gente pasa de largo sin saber que sus piedras son testigos de una historia que se remonta siglos atrás y revela los crudos manejos de la justicia de su tiempo.
En su origen estuvo en la Plaza Bib-Rambla, integrado en el sistema defensivo de la Granada nazarí. La tradición popular lo vincula con ‘castigos ejemplares’ en los que se exponían las orejas de los ladrones en público como advertencia.
El arco fue derribado en el siglo XIX, víctima de las transformaciones urbanas de la ciudad. Pero no desapareció del todo. Se conservó y se trasladó, y todavía puede visitarse en otro emblemático punto de Granada: el bosque de la Alhambra.









