"La planificación hidrológica a futuro debe ser una prioridad para garantizar la cantidad y la calidad del agua"
La responsable de Producción y Sistemas de Gestión de Aguasvira, Gema Ruiz, destaca que el crecimiento del Área Metropolitana pone a prueba la capacidad de la infraestructura actual para "gestionar y distribuir el recurso de forma sostenible y equitativa"

Este domingo se celebra el Día Mundial del Agua, que este año llega con el lema 'Donde fluye el agua, crece la igualdad'. Esta campaña subraya la conexión esencial entre el agua y la equidad de género, enfatizando que el acceso al agua potable y al saneamiento es crucial para empoderar a mujeres y niñas, y para fomentar su liderazgo en la gestión de los recursos hídricos.
Aguasvira ha alcanzado un momento clave, consolidando su reputación entre los más de 161.000 usuarios a los que da servicio. Durante un cuarto de siglo, la compañía ha superado constantemente los retos para asegurar el suministro de agua, un recurso natural tan valioso y esencial como limitado. Gema Ruiz, responsable de Producción y Sistemas de Gestión de Aguasvira, la empresa mixta que cuenta con la participación del Consorcio Vega Sierra Elvira e Hidralia, aborda los retos y desarrollo de la empresa.
Pregunta.- ¿Cuales son los retos más importantes a los que hacer frente?
Respuesta.- Los desafíos más cruciales a los que nos enfrentamos actualmente son el cambio climático y el estrés hídrico. Abordamos estos retos convencidos de que la sostenibilidad, la economía circular y la mejora de la calidad ambiental de nuestros municipios son la ruta más efectiva.
Paralelamente, estamos realizando un esfuerzo inversor significativo y considerable en los municipios para modernizar infraestructuras y avanzar en la digitalización. Este esfuerzo se lleva a cabo con la participación e implicación del Consorcio y los Ayuntamientos gestionados por Aguasvira.
P.- ¿Qué ejemplos pondría de ello?
R.- Entre las acciones llevadas a cabo destacan la finalización de la reforma del edificio de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), cuyo nuevo centro de control operativo 24/7 optimiza la gestión del servicio. También se ha puesto en marcha el Plan de Inversiones de Mejora de Infraestructuras Hidráulicas 2024-2028, que contempla la renovación de 38 kilómetros de redes antiguas de abastecimiento en todos nuestros municipios. Esta inversión de más de 14 millones de euros busca aumentar la resiliencia y promover una gestión sostenible mediante la reducción de pérdidas de agua no controladas.
Estas iniciativas se complementan con los constantes proyectos de sectorización de la compañía y el avance continuo en el fundamental saneamiento y depuración de las aguas residuales generadas en todos los núcleos de población. Y, por supuesto, sin olvidar la apuesta por la descarbonización, mediante la reducción de emisiones a la atmósfera, y por la generación de energías renovables. Ejemplo de ello son las recientes plantas solares fotovoltaicas finalizadas en la ETAP y Depósito de El Chaparral con capacidad de generación de 1,5 GWH/año.
P.- ¿Cómo funciona la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de El Chaparral?
R.- Aguasvira es responsable de la gestión de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), ubicada en Albolote, con una capacidad de tratamiento de 34.560 m³/día.
La planta de El Chaparral potabiliza el agua procedente del manantial de Deifontes. Dada la alta calidad del agua en origen, se aplica un tratamiento de potabilización catalogado como "convencional", que se compone de las siguientes etapas: Preoxidación, Floculación-Coagulación, Decantación, Filtración y Desinfección Este proceso está sometido a un riguroso control reglamentario que monitoriza más de cien parámetros de calidad.
Una vez tratada, el agua se almacena en el depósito general de regulación de El Chaparral. Este depósito tiene una capacidad de 35.000 m³ y garantiza el suministro a más del 75% de la población dentro del ámbito de gestión de Aguasvira.

P.- ¿Cómo es el sistema de abastecimiento en los municipios pertenecientes al Consorcio Vega Sierra Elvira?
R.- El sistema de abastecimiento de Aguasvira se nutre de la red de distribución principal, que recibe agua de la ETAP El Chaparral, cuyo origen es el manantial de Deifontes, y se complementa con captaciones propias.
La calidad del agua es un punto clave: el agua de la ETAP llega con un nivel de calidad que simplifica su tratamiento, y el agua de los 14 sondeos y 7 manantiales restantes propios es de alta calidad. Se garantiza el control sanitario del agua en todas las etapas, desde la captación hasta el suministro final en los hogares.
La infraestructura de distribución está diseñada para optimizar el servicio, centrándose en minimizar las averías en las conducciones más antiguas y asegurar que el agua llegue a los municipios en las condiciones adecuadas de cantidad y calidad.
La red de abastecimiento es extensa, con aproximadamente unos 1.000 kilómetros de tuberías, e incluye 24 estaciones de bombeo y 70 depósitos con una capacidad de almacenamiento cercana a los 80.000 m³.
Mediante el telecontrol, Aguasvira supervisa continuamente la calidad sanitaria del agua que fluye por la red. El centro de control registra datos en continuo utilizando la información proporcionada por las unidades remotas distribuidas en el territorio. Esta gestión en tiempo real permite una optimización eficiente de los recursos mejorando la sostenibilidad y la respuesta ante situaciones críticas.
P.- ¿Qué otras cifras o datos clave relativos al ciclo integral del agua que administra Aguasvira se registran?
R.- Aguasvira lleva operando desde 1999 y en la actualidad gestiona el ciclo integral del agua en 22 municipios y 52 núcleos de población dispersos por una orografía complicada de 875 kilómetros cuadrados y más de 50 kilómetros de distancia entre puntos extremos para dar servicio a más de 77.000 usuarios que representan una población servida de aproximadamente 161.000 personas.
P.- ¿Existe una preocupación real y fundada sobre la disponibilidad a largo plazo de un recurso tan vital como el agua potable para satisfacer las necesidades de las futuras generaciones que habitarán y desarrollarán su vida en el Área Metropolitana de Granada?
R.- Esta pregunta cobra especial relevancia en un contexto de cambio climático, que provoca fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes, como sequías prolongadas o lluvias torrenciales, afectando directamente a las fuentes de suministro tradicionales. Además, el crecimiento demográfico constante y el desarrollo urbanístico e industrial en el Área Metropolitana incrementan la demanda hídrica, poniendo a prueba la capacidad de la infraestructura actual para gestionar y distribuir el recurso de forma sostenible y equitativa.
Es crucial analizar factores como la salud de los acuíferos, la eficiencia de las redes de distribución para minimizar fugas, la necesidad de invertir en la renovación de redes de abastecimiento y saneamiento, así cómo nuevas tecnologías de gestión y el impulso de una cultura de uso responsable del agua entre la ciudadanía y los sectores productivos. La planificación hidrológica a futuro debe ser una prioridad ineludible para garantizar no solo la cantidad, sino también la calidad del agua que heredarán las próximas generaciones de granadinos.
P.- ¿Qué consejo daría al ciudadano sobre el agua?
R.- Mi consejo esencial, condensado en una máxima ineludible, sería tratar cada gota de agua como si el futuro de la humanidad dependiera de ella, porque, de hecho, depende.
Esta no es una simple frase, sino una profunda llamada a la acción y un cambio de paradigma en nuestra relación con el recurso más vital. La crisis hídrica no es un problema del futuro; es la realidad acuciante de nuestro presente.






