sábado 4 febrero
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Lorca, el poeta con alma de cineasta

La trayectoria en la gran pantalla del poeta fuenterino resurge con fuerza tras las nominaciones a los Premios Goya de 'La novia', la adaptación de su 'Bodas de Sangre' y gran favorita a llevarse el triunfo el próximo sábado

Pese al prestigio de su obra, son muy pocas las adaptaciones cinematográficas de los títulos de Lorca. Foto: Luis. F. Ruiz

Pese al prestigio de su obra, son muy pocas las adaptaciones cinematográficas de los títulos de Lorca. Gráfico: Luis F. Ruiz | Foto: Álex Cámara

"No nos importaba si el cine era arte o no. Eso sí, nos gustaban el humor y la poesía que encontrába­mos en él". Dicen que el cine de Luis Buñuel no hubiese sido el mismo sin la influencia de Federico García Lorca, ni los textos del literato granadino iguales sin las obsesiones del realizador aragonés. ¿Acaso era Lorca un poeta con alma de cineasta? Uno no puede dejar de hacerse la pregunta cuando visiona 'La novia'.

La adaptación de la tragedia 'Bodas de sangre', a manos de Paula Ortiz, es poesía pura y dura, y cine del bueno, del que solo surge cuando hay detrás una gran historia vista desde un prisma cinematográfico. Y resulta cuando menos curioso que un drama creado en 1931, a raíz de una noticia periodística, por un poeta que nada tuvo que ver con el séptimo arte, resulte más actual que cualquier guion escrito al abrigo de la tecnología "revolucionaria" del siglo XXI.

Porque 'La novia', protagonizada por Inma Cuesta, Axier Etxeandía y Álex García, es el tributo más perfecto que Lorca hubisese podido hacer al cine. La sutileza de sus imágenes, la poesía en cada palabra del guion que también alterna prosa, la sucesión de elementos hipnóticos, muy presentes en la biografía del poeta asesinado en la Guerra Civil como el caballo, la luna o la tierra... todo conforma un paquete directo al espectador que aprende a golpe de traición, violencia y venganza la crónica más negra de España.

“Más lorca que el propio Lorca” han llegado a decir de esta adaptación presentada fuera de concurso en el pasado Festival de San Sebastián y gran favorita de la próxima edición de los Goya, con 12 candidaturas, incluida mejor película. Su triunfo el próximo sábado sería el broche de oro a una simbiosis de cine y literatura que echó raíces en el Madrid de principios del siglo pasado.

La pasión "oculta" de Lorca

Viaje a la luna LorcaEl destino quiso que la genialidad de Lorca y Buñuel confluyera bajo el cielo madrileño de los años 20, en aquella Residencia de Estudiantes de Madrid, epicentro de la vanguardia de la época. Dos genios, tres si sumamos a Dalí, en una ecuación indivisible, que compartieron tiempo, amistad, celos y esbozos de un país anhelado que se sublevaba ante las convenciones. En este mapa de libertades y experimentación, el cine jugó un papel fundamental: alimentó sus esperanzas.

Tanto Federico García Lorca como sus grandes amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel sucumbieron casi de inmediato al cine mudo de Charles Chaplin, Charles Pathé y también del famoso cómico Buster Keaton. El poeta, que sentía un gran apego por cualquier arte popular que floreciese en su entorno, cayó rendido ante la innovación y las opciones que ofrecía aquella nueva herramienta para contar historias, comprendiendo que se trataban de dos disciplinas artísticas destinadas a entenderse.

Antes de iniciar su marcha a Nueva York, Lorca probó sus limitaciones con un híbrido de cine, teatro y poesía bajo el título 'El paseo de Buster Keaton' (1928), una “obrilla” surrealista que se viste de oda de amor al lenguaje cinematográfico y a sus recursos estéticos. No obstante, no sería hasta su deambular entre rascacielos, cuando el dramaturgo tuvo entre manos su siguiente reto.

Con 'Viaje a la luna', el granadino escribe lo que será su primer y único guion cinematográfico. Este libreto de 12 páginas esbozadas a lápiz en un cuaderno rayado, sin discurso narrativo, surge a raíz de una serie de conversaciones que el poeta mantuvo con el pintor mexicano Emilio Amero en Nueva York y que recuerda vagamente a 'El perro andaluz', de su amigo Luis Buñuel.

Después de estar acumulando polvo durante décadas en un cajón de un mueble, en 1998, coincidiendo con el centenario del nacimiento de su autor, el libreto es adaptado a formato cine por el pintor Frederic Amat. "Peces que son lágrimas, lunas que vomitan, una cabeza muerta de la que sale un cielo con lunas, manos que asfixian pájaros (...)". 'Viaje a la luna' es el coqueteo más directo de Lorca con el surrealismo, con el cine mudo que se fusiona con la poesía a través de imágenes violentas y sensuales y que navega en los miedos y reflexiones que persiguen a Lorca en su devenir artístico.

El revivir de su pasado

Pese a ser uno de los poetas y dramaturgos más universales de la literatura española, son muy pocos los fragmentos en movimiento que perduran en la actualidad de la figura del fuenterino y no es hasta el cercano 1987 cuando el cine decidió refrescar su memoria a través de los fotogramas de una cámara.

La miniserie 'Lorca, muerte de un poeta', de Juan Antonio Bardem, libera del encierro el recuerdo de aquel joven de Fuente Vaqueros que es reencarnado en pantalla por el intérprete Nickolas Grace.

Pero como suele ocurrir siempre, España llegaba tarde. Mientras su patria natal se empecinó en borrar las huellas de la persona que se escondía tras las letras de su firma, otros países europeos ya habían perfilado, con mayor o menor acierto, su retrato como es el caso de 'Sonido negro, cante honde' de la BBC de 1968, 'El asesinato de Federico García Lorca', producción de la RAI de 1976 o 'Federico García Lorca: Asesinato en Granada', documental sueco realizado en 1976 que aterriza en la pequeña pantalla española en 1980 precedido de un gran éxito de emisión en más de una decena de países.

Es de dominio público que, durante la dictadura franquista, los funcionarios del Ministerio de Información y Turismo se dedicaron a "tijeretear" todo lo que consideraran deshonesto o revolucionario antes de su llegada a las salas de cine. El miedo a revivir el polémico fusilamiento de Federico García Lorca aquel 19 de agosto de 1936, desencadenó un espaldarazo generalizado de la industria a sus textos durante esos años, periodo en el que sí encontramos adaptaciones de otros literatos universales como Miguel de Cervantes, Calderón de la Barca, Antonio Gala, Benito Pérez Galdós o José Zorrilla. Hay que remontarse hasta finales de los 70 para percibir extractos de su genialidad en el cine.

Bajo el título 'A un dios desconocido' (1977), Jaime Chávarri escribe y dirige los pasos de José, un mago homosexual de 50 años que vivió su infancia en Granada. Allí, conocería a Federico García Lorca, cuyo poema Oda a Walt Whitman, del libro 'Poeta en Nueva York', avanza como una sombra muda que invade buena parte del metraje.

Otras producciones que introducen guiños o fragmentos lorquianos en su metraje son 'El balcón abierto' (1984), de José Manuel Caballero Bonald y Jaime Camino, cuya primera escena es una declaración de intenciones al escenificar la muerte del poeta e incluir dramatizaciones de algunos de sus poemas; o 'Muerte en Granada' (1996), de Marcos Zurinaga, cuya acción se centra en la noche en la que Federico García Lorca estrena 'Yerma', y en cuyo público está Ricardo, un niño que siente una gran admiración por el poeta y que años después regresa a Granada para descubrir la verdad de su muerte.

Los 80, el despertar lorquiano

La verdadera “revolución lorquiana” se experimentó al mismo tiempo que los 80 dijeron "hola" al público español. Enterrados los miedos, la industria patria se lanza a desempolvar los títulos de Lorca a través de la óptica cinematográfica. La primera en estrenar la filmografía lorquiana: 'Proceso a Mariana Pineda' (1980), una miniserie de cinco episodios dirigida por Rafael Moreno Alba, con la querida Granada del poeta universal como epicentro de la acción y protagonizada por Pepa Flores.

A esta producción le seguiría un "clásico lorquiano" por antonomasia: 'Bodas de sangre'. El cine, que no es ajeno al drama y a los dos temas existenciales de la vida y la muerte que tanto atormentaron a Lorca, fusiona esta tragedia a ritmo de flamenco, paradójicamente el estilo más visceral de la música. Así, nace una versión musical homónima, dirigida por Carlos Sauras en 1981 y con Antonio Gades y Cristina Hoyos como protagonistas. Una historia radical que o bien amas o bien detestas, no hay término medio con ella. Entre los pros para verla: el premio de la crítica del Festival de Nueva York o el galardón del Círculo de Escritores Cinematográficos de España.

Fotograma de 'Bodas de Sangre', de Carlos Sauras. Foto: Libra Films

Fotograma de 'Bodas de Sangre', de Carlos Sauras. Foto: Libra Films

De cualquier manera, las 'Bodas de Sangre' de Saura no fueron las primeras que se celebraban con la cámara como testigo. Esta obra universal de Lorca ya había saltado el charco mucho antes. Entre los antecedentes cinematográficos de la historia se encuentra una producción argentina de 1938, dirigida por Edmungo Guibourg, o su réplica marroquí, a través de la cual el cineasta Souheil Ben-Barka hace suyas las palabras del granadino en el cálido desierto marroquí de 1977.

Poco a poco, el retrato de la sociedad española que Lorca fue dibujando a lo largo de los años sumó un nuevo exponente en la filmoteca con 'La casa de Bernarda Alba', una obra inmortal de la literatura que también ha contado con sendas versiones cinematográficas. Y es que la estricta matriarca Bernarda, que somete a un riguroso luto a sus cinco hijas, se dirige por primera vez a una cámara en 1982 con acento mexicano, para cinco años más tarde hacerlo con marcado acento castellano a cargo del realizador Mario Camus.

El cineasta, experto en llevar a la gran pantalla textos de la literatura española del siglo XX como 'La colmena', de Camilo José Cela, o 'Los santos inocentes', de Miguel Delibes, se rodea para la experiencia de un equipo artístico notable encabezado por Irene Gutiérrez Caba, Florinda Chico, Ana Belén y Vicky Peña. Una adaptación al cine que bebe más que ninguna del teatro a través de una escenografía muy minimalista y que rescata los aires de vanguardismo y tradición presentes en la obra original.

Pero no todas las adaptaciones de Lorca en el cine han corrido con la misma suerte. 'Yerma' es la historia de una mujer que anhela con ser madre y no puede. Culpa a su marido y es por ello que cae en los brazos de otro hombre. Unos soberbios Aitana Sánchez-Gijón y Juan Diego no evitan que esta producción se desinfle con la dirección irregular de Pilar Távora. Una ocasión desaprovechada que ningún otro cineasta aún ha decidido rebatir. ¿Será cierto aquello de que hay historias que no pueden trasladarse al cine jamás? Las de Lorca, no.

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