jueves 13 agosto
Universidad de Granada  |   | Redacción aG

Los árboles de gran porte y copa densa pueden bajar la temperatura hasta 5 grados, según la UGR

Los resultados del proyecto Acterca permitirán elaborar recomendaciones para cada ciudad andaluza, ya que las investigaciones indican que no existe una solución universal para reducir el calor urbano

Investigadores de la Universidad de Granada han comprobado mediante un estudio que los parques con abundantes árboles de gran porte, copas densas y elevada cobertura vegetal pueden reducir la temperatura entre 3 y 5 grados centígrados respecto a aquellos donde predominan el albero, las solerías o los pavimentos impermeables.

Con el objetivo de comprender cómo responden estos espacios durante las olas de calor nace Acterca (Análisis espacio-temporal del confort térmico de las zonas verdes en Andalucía. Evaluación, resiliencia y estrategias de mitigación ante las olas de calor), un proyecto liderado por la Universidad de Granada y financiado por la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda de la Junta de Andalucía. La investigación analiza el comportamiento térmico de las principales zonas verdes de las ocho capitales andaluzas.

Dirigido por David Hidalgo, profesor de la ETS de Ingeniería de Edificación de la UGR, el proyecto reúne a un equipo internacional especializado en climatología urbana, análisis espacial, ingeniería y modelización ambiental. Además, integra técnicas de teledetección mediante imágenes de satélite, modelización climática, inteligencia artificial y trabajo de campo para generar el primer diagnóstico regional del confort térmico de las zonas verdes urbanas andaluzas.

Los primeros resultados muestran que el factor decisivo para que una zona verde funcione como refugio climático no es únicamente su superficie, sino su diseño y, especialmente, la presencia de arbolado. Los investigadores han comprobado que los parques con abundantes árboles de gran porte, copas densas y elevada cobertura vegetal pueden reducir la temperatura entre 3 y 5 grados centígrados respecto a aquellos donde predominan el albero, las solerías o los pavimentos impermeables.

La explicación reside en la combinación de sombra y evapotranspiración que proporciona el arbolado. Estos procesos reducen la temperatura ambiental y mejoran significativamente el confort térmico de quienes utilizan estos espacios. Por el contrario, las zonas verdes con escasa cobertura arbórea pierden gran parte de su capacidad para amortiguar el calor, lo que pone de manifiesto que aumentar la superficie verde, por sí solo, no garantiza una protección efectiva frente a las olas de calor.

Según explica David Hidalgo, “no basta con plantar más árboles; es necesario diseñar mejor nuestras zonas verdes. Los árboles de gran porte y copa densa generan sombra, incrementan la evapotranspiración y reducen la temperatura ambiental, convirtiendo estos espacios en auténticos refugios climáticos durante las olas de calor”.

Para alcanzar estas conclusiones, el proyecto combina información procedente de los satélites Landsat y Sentinel, datos meteorológicos, modelos climáticos de alta resolución y campañas de medición sobre el terreno mediante cámaras térmicas y sensores de temperatura y humedad. El estudio analiza variables como la cantidad y el tipo de arbolado, la presencia de césped o estanques, la radiación solar, la ventilación, la geometría urbana y los materiales del entorno construido.

Cada capital andaluza tiene un ‘responsable’ diferente para su calor extremo

Los resultados permitirán elaborar recomendaciones específicas para cada ciudad andaluza, ya que las investigaciones desarrolladas hasta el momento indican que no existe una solución universal para reducir el calor urbano y que las estrategias de adaptación deben ajustarse a las características de cada entorno. Además, Acterca desarrollará cartografía térmica de alta resolución y una plataforma web de acceso abierto que facilitará la consulta de información por parte de administraciones públicas, profesionales del urbanismo y ciudadanía.

Además de estos primeros resultados sobre las zonas verdes, el proyecto ya ha generado un primer artículo científico que analiza los factores responsables del calentamiento urbano en cuatro capitales andaluzas. Los resultados ponen de manifiesto que no existe una solución única para reducir el calor urbano, sino que cada ciudad responde de forma diferente en función de su morfología, materiales constructivos y configuración urbana.

En Sevilla y Málaga, el principal factor responsable del calentamiento es el albedo de los materiales urbanos, es decir, la capacidad que tienen las diferentes superficies para reflejar la radiación solar que reciben. En Córdoba, predomina la elevada densidad edificatoria y la impermeabilización del suelo. Granada presenta un comportamiento singular, donde la geometría urbana y el Sky View Factor –o grado de apertura de las calles y espacios urbanos al cielo– explican gran parte de la distribución del calor, mostrando que los barrios históricos ofrecen una mayor resiliencia térmica que muchos desarrollos urbanos recientes. En palabras de Hidalgo, “si cada ciudad presenta unas características morfológicas, constructivas y climáticas propias, resulta evidente que no existe una solución universal para mitigar el calor urbano y que las estrategias de adaptación y resiliencia deben diseñarse de forma específica para cada caso. Solo así será posible desarrollar ciudades realmente preparadas frente al aumento de las olas de calor”.

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