sábado 1 octubre
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Los consejos básicos para alquilar una vivienda según Consumo Responde

Se debe desconfiar de la publicidad que oferta una determinada vivienda y sólo se facilita como contacto un teléfono o un correo electrónico

Consumo Responde quiere recordar y poner de relieve recomendaciones esenciales en los contratos de arrendamiento, y recalca que, ante la formalización de un contrato de alquiler, la persona arrendataria debe contar con la máxima información posible, no sólo conociendo las diferentes opciones en el mercado, comparando precios –y sospechando de los precios excesivamente bajos, ya que estos podrían esconder desperfectos, o directamente tratarse de una estafa–, sino también a través de visitas a la vivienda como paso previo a la firma del contrato. Por otro lado, se debe desconfiar de la publicidad que oferta una determinada vivienda y sólo se facilita como contacto un teléfono o un correo electrónico.

La visita a la vivienda servirá para tomar nota de todos los aspectos positivos y negativos del inmueble, comprobar si existen desperfectos, sus características, estado y número de muebles, enseres y electrodomésticos, así como del entorno. Por este mismo motivo, nunca deberá facilitarse dinero alguno en concepto de anticipo sin antes haber visitado la vivienda, y salvo que exista pacto entre las partes, la parte arrendadora no podrá exigir el pago por anticipado de más de una mensualidad de renta.

La persona interesada en alquilar deberá asegurarse siempre que la persona arrendadora es la propietaria de la vivienda, solicitando una Nota Simple en el Registro de la Propiedad. Por su parte, las personas empresarias y profesionales, como por ejemplo las agencias inmobiliarias, que oferten o publiciten viviendas en alquiler tienen que mostrar en el establecimiento un cartel informativo sobre la existencia del Documento Informativo Abreviado de la vivienda. Asimismo, debe aclararse si los suministros (electricidad, gas, agua e internet) están dados de alta.

Consumo recuerda que la duración del arrendamiento será libremente pactada por las partes. No obstante, si fuera menor a 5 años (o inferior a 7 años si la parte arrendadora fuera persona jurídica), cuando venza el mismo se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance la duración mínima de 5 años (o de 7 años si la parte arrendadora fuera persona jurídica). Será así salvo que la parte arrendataria manifieste a la parte arrendadora, con 30 días de antelación como mínimo a la fecha de terminación del contrato o de cualquiera de sus prórrogas, su voluntad de no renovarlo.

Otro aspecto importante para tener en cuenta es la fianza. A la celebración del contrato, será obligatoria la exigencia y prestación de fianza en metálico en cantidad equivalente a una mensualidad de renta para el supuesto de arrendamiento de viviendas. Durante los 5 primeros años de duración del contrato (o durante los 7 primeros años si la parte arrendadora fuera persona jurídica) la fianza no estará sujeta a actualización.

No obstante, cada vez que el arrendamiento se prorrogue, la parte arrendadora podrá exigir que la fianza sea incrementada, o la parte arrendataria que disminuya, hasta hacerse igual a 1 o 2 mensualidades de la renta vigente, según proceda, al tiempo de la prórroga.

La gestión de las fianzas de los contratos de arrendamiento de viviendas e inmuebles que se formalicen en la Comunidad Autónoma de Andalucía es competencia de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), adscrita a la Consejería de Fomento, Articulación del Territorio y Vivienda.

La persona arrendataria puede desistir del contrato de alquiler, una vez que hayan trascurrido 6 meses, siempre que lo comunique a la parte arrendadora con una antelación mínima de 30 días.

Ante los tribunales

Debe tenerse en cuenta que, si el alquiler se ha realizado entre personas particulares, cualquier reclamación deberá plantearse directamente ante los Tribunales de Justicia, ya que la Administración de Consumo no entra a valorar conflictos entre particulares.

También se cuenta con la posibilidad de alquilar un inmueble para uso diferente al de vivienda habitual. Es el caso de determinadas personas que alquilan una vivienda, como sucede, por ejemplo, con estudiantes. Esta posibilidad viene recogida en la Ley de Arrendamientos Urbanos, y se incluyen, entre ellas, los arrendamientos de fincas urbanas por temporada.

En estos casos, la duración de los contratos es la que se establece en el contrato firmado por ambas partes. Asimismo, en estos casos, a la celebración del contrato será obligatoria la exigencia y prestación de una fianza en metálico en cantidad equivalente a dos mensualidades de renta.

Como en los contratos de arrendamiento de vivienda habitual, las partes podrán formalizar el contrato de arrendamiento por escrito en cuyo caso, se hará constar la identidad de las partes contratantes, la identificación de la finca arrendada, la duración pactada, la renta inicial del contrato y el resto de las cláusulas libremente acordadas.

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