sábado 7 marzo
EL PERISCOPIO  |   | Alejandro Linares

Los errores capitales del Granada CF en el gol del Málaga: una acumulación de pequeñas ventajas concedidas

El tanto que supuso la victoria llegó por la pérdida de compacidad y mala gestión del espacio: así fue la secuencia

Los jugadores del Granada CF se lamentan tras recibir el gol del Málaga. Foto: Álex Cámara

Dijo Pacheta en la sala de prensa después de la derrota del Granada CF ante el Málaga en Los Cármenes que sus jugadores habían cometido hasta cinco errores en el gol de dio el triunfo a los malagueños.

Aunque luego aclaró que jamás señalaría a un futbolista ante los periodistas, afirmó que esos errores los abordaría con los jugadores de puertas adentro.

Es cierto que el gol encajado por el Granada CF en el minuto 85 contra el Málaga no fue consecuencia de un único error aislado, sino de una sucesión de fallos que se acumularon desde la fase inicial de la jugada hasta el remate a segunda instancia de David Larrubia.

Inicio de la jugada: bloque medio inactivo

La jugada comienza con el Granada CF situado en bloque medio (segundo tercio del campo). La estructura aparentemente parece ordenada, pero el primer problema surge cuando Loic Williams tiene que saltar a Rafita. El jugador malaguista consigue zafarse con una prolongación a Aarón Ochoa, hombre libre, a partir del cual puede levantar la cabeza y decidir con tiempo el desarrollo de la transición.

En contextos de categorías profesionales suele penalizarse. Hay una falta de activación colectiva, ya que el bloque no defiende bien hacia delante ni tampoco protege la profundidad.

Progresión rival: ruptura del equilibrio

Cuando el balón progresa hacia delante, el sistema comienza a deformarse. Aarón Ochoa encuentra una autopista en la zona central del terreno de juego. Los jugadores del centro del campo del Granada CF no se encuentran bien posicionados a la hora de defender esta transición.

Izan González se encontraba desplegado en la posición del 'ocho', pero en una zona muy adelantada como para realizar tal repliegue. Llega tarde. Por su parte, Diego Hormigo intenta perseguir a Rafita agarrándolo de forma infructuosa, ya que el jugador malaguista consigue escaparse y acaba la jugada en el área del Granada.

Loic Williams, fuera de posición, intenta perseguir a Aarón Ochoa. Al salir el central de su carril natural, la línea pierde simetría. El resultado es una situación de ligera superioridad ofensiva en el costado. Por lo tanto, se produce una ruptura del equilibrio horizontal por la mala coordinación entre la defensa rojiblanca.

Momento crítico: desajuste en la línea defensiva

Con Loic Williams fuera de posición y desplazado, la estructura queda frágil en el carril interior. La distancia entre Manu Lama y Loic aumenta, abriéndose un intervalo grande entre centrales que acaba aprovechando David Larrubia con una buena visión por parte de Ochoa. Acaba atacando el espacio con un movimiento crítico a la espalda entre el Lama y Diallo.

No existe sincronización alguna para achicar esa brecha generada fruto de la transición. El Granada CF deja de defender por zonas para empezar a reaccionar a movimientos individuales. Este automatismo llega bastante tarde.

Pase definitivo: ventaja corporal de David Larrubia

Cuando se produce el pase filtrado de Aarón Ochoa, Bailla Diallo se encuentra mal perfilado defendiendo la jugada. Además, reacciona unos segundos tarde, lo que permite que David Larrubia ya le haya ganado la posición interior.

La defensa actúa de manera reactiva. No hay ataque al balón, sino espera al desenlace. En este tipo de acciones, la ventaja no suele ser de velocidad, sino de “timing”. El delantero inicia el movimiento antes; el defensor responde después.

Defensa del área: segundo error acumulado

Dentro del área se produce el desenlace de la fatídica jugada defensiva. Diallo ni siquiera llega a cuerpear a David Larrubia para molestar el primer remate.

Pese a ello, Luca Zidane achica bien la jugada y acaba realizando una muy buena parada a quemarropa. Desafortunadamente, la parada deja el balón a merced del delantero malaguista en el área chica.

La acción termina en gol porque el atacante recibe la segunda jugada en el área chica sin mínima oposición efectiva. En esta fase final, el problema ya no es estructural, sino de microdetalles defensivos.

El gol del Málaga se construye desde varias fases mal defendidas del Granada CF. Desde una presión inicial mal coordinada, pasando a un desajuste en la basculación, una línea defensiva que pierde sincronía y con una defensa del área sin anticipación a la jugada. Es una cadena de decisiones colectivas mal temporizadas.

El Granada CF no es superado por una acción brillante aislada, sino por la acumulación de pequeñas ventajas concedidas.

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