viernes 23 abril
UEFA EUROPA LEAGUE  |   | Nacho Santana

Los 'viejos roqueros' invitan a soñar en Budapest

El Granada CF vence por 2-0 al Molde con goles de Jorge Molina y Roberto Soldado · Los noruegos terminaron el encuentro con diez hombres sobre el campo

Roberto Soldado celebra el tanto que supuso el 2-0. Foto: Álex Cámara

Como dioses en Asgard llegaba el Molde al encuentro frente el Granada CF. Tras eliminar al Hoffenheim y acostumbrados a luchar por la gloria de los títulos en sus competiciones domésticas, los noruegos vieron cómo los viejos rockeros, Jorge Molina y Soldado, desencadenaron el Ragnarok con dos goles que encarrilan la eliminatoria.

Marca la mitología nórdica su propio fin junto el de sus dioses en el Ragnarok, una guerra entre estos y el resto de fuerzas del mundo. Inicia todo, según los relatos, Loki, la deidad de la mentira y el engaño, capaz de tomar cualquier forma. Tomó su papel el conjunto rojiblanco, camaleónico pese a las bajas y el cansancio, que engañó a su rival haciéndole creer que las fuerzas estarían igualadas.

Los tantos de Jorge Molina en la primera mitad y Roberto Soldado en la segunda encarrilaron un resultado que invita a pensar en que se termine de producir el Ragnarok con la consiguiente caída del conjunto nórdico toda vez que acompañe el resultado en la vuelta. Allí, los noruegos estarán obligados a buscar el gol cual Odín en busca del conocimiento.

Llevó a cabo el plan de partido a la perfección el Granada CF en la primera mitad. Los rojiblancos, con lo justo sobre el césped y en el banquillo, salieron a por su rival desde el primer momento, conscientes de las posibles limitaciones físicas con el paso de los minutos. Con buen hacer y galones, dominaron la faceta ofensiva para irse al descanso por delante.

A los cinco minutos gozaron de la primera ocasión los locales gracias a un Kenedy especialmente activo una vez más. Filtró Puertas entre la defensa para habilitar al brasileño dentro del área, que optó por disparar al primer toque pese a contar con tiempo para internarse más. Reaccionó bien Linde, guardameta del Molde, que fue al suelo y blocó el disparo.

Duarte en un salto en uno de los cinco saques de esquina que sacó el Granada CF en la primera parte. Foto: Álex Cámara

Casi de forma inmediata volvió a aparecer el ‘24’ para poner en juego una falta directa al primer palo. Allí se anticipó raudo Nehuén Pérez para poner la pierna, pero su remate no encontró puerta pese a la buena carrera del argentino para conseguir materializarlo. Poco después no encontró Soldado el remate en el segundo palo, nuevamente a centro del brasileño.

Nuevamente la tuvo Kenedy al borde del cuarto de hora. Puso el balón medido desde la banda Víctor Díaz en un arco perfecto al segundo palo. El extremo, a placer y con Linde ya superado, no pudo conectar el remate con claridad y envió el esférico a saque de portería para los noruegos.

También tuvo ocasión de probar suerte Roberto Soldado. Una vez más puso el balón al área el brasileño, justo a donde esperaba el ariete. Saltó y giró la cabeza con un movimiento clínico, para enseñar en escuelas de fútbol. Sin embargo, la belleza del testarazo palideció ante la del vuelo de Linde, que salvó el disparo.

No hubo más avisos por parte del Granada CF. Solo tres minutos después del vuelo del portero sueco, nació una jugada en su homónimo rojiblanco que acabaría abriendo el marcador. Lanzó en largo Rui Silva y la peleó Soldado, que no llegó a tocar. El salto del valenciano permitió el despiste de Sinyan, que no alcanzó a despejar y dejó solo a Jorge Molina dentro del área. Midió la salida del guardameta, puso calma y definió a la perfección para abrir la senda del sueño de los cuartos de final.

Con el marcador a favor, los granadinistas optaron por dosificar fuerzas y juntar líneas en busca de un contragolpe que les permitiese duplicar la diferencia. Tomó la alternativa en ataque el Molde, consagrado al centro al área, pero que no llegó a incomodar a Rui Silva antes del descanso.

Antonio Puertas fue uno de los dos extremos empleados por Diego Martínez. Foto: Álex Cámara

Pérdida de fluidez

En la segunda mitad se dejó ver el cansancio en las piernas rojiblancas y la falta de rodaje en las de los noruegos. Un partido lleno de alternativas en la primera parte se tornó en constantes interrupciones y errores en las entregas, un terreno en el que el Granada CF se mostró cómodo, si bien los visitantes rondaron más el área rival.

Pasada la hora de partido tuvo que hacer acto de presencia Rui Silva para mantener la ventaja. Golpeó una falta el omnipresente motor noruego, Eikrem, pero el portugués se alzó para despejar por encima del larguero y mandar el balón a córner. 

Tuvo la réplica el conjunto local mediante Antonio Puertas. Recogió Soldado una falta sobre Yan Eteki en el centro del campo y supo ver al de Benahadux abierto a la izquierda con espacio para correr. La puso medida y la recogió el ‘10’, que tumbó a un defensor dentro del área con un amago antes de disparar directo al cuerpo de Gregersen, que llegó para tapar la acción.

Acto seguido sí que tuvo que aparecer Linde para evitar el segundo gol rojiblanco. Se lanzó rápido al suelo el guardameta ante una volea de Soldado desde la frontal y llegó a despejar un balón que acabó por convertirse en una falta de Ellingsen que le costó la segunda cartulina amarilla, dejando al Molde en inferioridad numérica.

El Molde se quedó con uno menos en la recta final del partido. Foto: Álex Cámara

Tras dos intentos, Soldado terminó por ver puerta con su tercera volea consecutiva al primer toque. Sacó de banda a 15 minutos del final Víctor Díaz para Jorge Molina, que retrasó inmediatamente para el valenciano en la frontal. Tras los ensayos lo tuvo claro el ‘9’, que sacó un disparo abajo que tocó en el poste antes de entrar para convertirse en el segundo.

Replicó de inmediato Aursnes con un disparo de primeras a centro de Haugen. Estuvo bien colocado bajo palos Rui Silva, que supo reaccionar para blocar y detener el intento visitante de reducir distancias. Tras la acción, dejó su sitio el goleador Soldado al granadino Isma Ruiz.

Tuvo tiempo de tener la última Robert Kenedy con un cabezazo ante un centro regalado por Foulquier. La orientó a la perfección el brasileño, pero se volvió a encontrar con el vuelo de un Linde que llegó a la escuadra para enviar el balón a saque de esquina, evitando el tercer tanto granadinista en la última gran ocasión del partido. 

Abrió la vereda a la caída de los integrantes de Asgard, tierra de las deidades nórdicas, Jorge Molina primero. Le siguió Roberto Soldado, ya en la segunda mitad. Dos tantos, dos cañonazos que marcan el inicio del Ragnarok que, siguiendo las leyendas de la tierra del Molde, podría acabar con la participación del Granada CF en los cuartos de final de la UEFA Europa League. Los deberes están hechos y el rival herido a falta del golpe de gracia en Budapest.

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