Paso firme hacia la apoteosis
En otra jornada con las calles repletas, las hermandes muestran sus avances y progresos como reflejo del trabajo de todo un año
El Viernes Santo de Granada dejó patente los pasos en firme que vienen mostrando las hermandades de la ciudad hacia la apoteosis de la pasión, que culminará este domingo sin, al menos en apariencia, sobresaltos de mal tiempo.
Al cielo
El cortejo de la Hermandad del Sepulcro ha mostrado que la vida sigue e incluso gana terreno dentro de la cofradía y también en las calles, visto una puesta de estación de penitencia a la que acompañaron solo diez de las 32 hermandades de la pasión.
Fuera la llamá
El cableado obligó a la hermandad de San Jerónimo a esmerarse para superar los obstáculos. La altura de su paso obligará a medirlo todo para el próximo año.
Las seis cofradías y corporaciones brillaron con luz propia, pero también la de un sol de justicia que elevó las temperaturas en Granada con esa falsa creencia de que por la noche no se notará. De recogida las hermandades estuvieron igualmente de arropadas que en la salida.
Lo que sí deja este antepenúltimo día de la pasión es las mejoras que habrá que implementar, entre ellas para evitar algunos ligeros desajustes horarios de Sepulcro y Soledad de San Jerónimo, que las propias hermandades supieron reconducir.
En el caso de San Jerónimo, además, teniendo que hacer frente a todo tipo de obstáculos aéreos por las dimensiones de su nuevo paso de misterio, esta vez sin ningún problema para el desmontaje de la cruz.

Hora Nona
Los paraguas que aparecieron en el Campo del Príncipe este Viernes Santo nada tuvieron que ver con la lluvia. El Rezo a las Tres de la Tarde ante el Cristo de los Favores volvió a ser multitudinario y congregó a miles de personas e su tradicional cita sin la que no sería posible entender la pasión según Granada.
Juan García fue el encargado de hacer sonar el cornetín en esta ocasión, cambiándose por esta vez el guion establecido tradicionalmente en el que el arzobispo de Granada, José María Gil Tamayo, dedicó sus palabras toda vez que ya se había rememorado la muerte de cristo y no antes.
No faltaron autoridades granadinas y regionales para esta cita, que volvió a propiciar el reencuentro de la Soledad de Nuestra Señora ante el Cristo petreo de este emblemático espacio de la ciudad.

Los Ferroviarios
La primera hermandad en ponerse en la calle para hacer su estación de penitencia, casi sin tiempo de poder llegar desde el Campo del Príncipe, fue la de los Ferroviarios, una cofradía que sigue dando pasos firmes en el buen sentido, entre ellos en cómo se pone en la calle y el número de nazarenos.
Así, las filas de penitentes rojos fue nutrida precediendo al paso del Cristo de la Buena Muerte, guiado por la cuadrilla de Ricardo Mora; y que se puso en la calle con su imponente impronta.
También se pudieron ver los avances destacados del paso de palio, que estrenó la talla de José Ángel Banegas, con un juego de cruces penitenciales, candelabrs delanteros tallados o las esquinas delanteras también. Al contrario de lo que sucedía no hace muchos años, la hermandad recibió el arropo de su barrio y de los cofrades en su regreso.

Los Escolapios
No obstante la primera hermandad en pasar por Carrera Oficial fue la de Los Escolapios, con uno de los cristos más elevados de cuantos procesionan en la pasión granadina y cuya salida fue exquisita desde el interior de San José de Calasanz, en donde la 'herencia' entre familias es formar parte de una corporación nazarena que vivió una jornada especial.
La cofradía se desquitó del sabor agrio del año pasado tras el robo de joyas a su titular mariana con la primera salida en Semana Santa del nuevo palio, que reluce como ya hiciera en octubre con un esplendor digno de elogiar y al que se sumaron las caídas del palio bordadas en oro fino.
Avanzó la hermandad en su discurrir teniendo que hacer algunas modificaciones en su recorrido, lo que no deslució en absoluto su puesta en la calle, que después de dos años regresó por Gran Vía y San Matías, procesionando entre la multitud que estaba en las calles.

Los Favores
La devoción cofrade del Viernes Santo de Granada, que se respira en cada hermandad, tiene en el Realejo su punto más alto con el Cristo de los Favores y la Virgen de la Misericordia coronada, cofradía que puso en la calle su extenso cortejo sobre todo de camareras precediendo el paso de su titular.
La hermandad fue ganando calle, esta vez para el reencuentro del Cristo con la Plaza de Santo Domingo después del Vía Crucis oficial del comienzo de Cuaresma que aún puede saborearse en las tertulias, mesas de compadres y mentideros cofrades.
El espacio con el que se llena el paso de la hermandad queda además reforzado con la presencia de dos buenas agrupaciones andaluzas, como son la Pasión de Linares, un clásico ya del antepenúltimo día de la Semana Santa en Granada; y la Esperanza de Córdoba.

Santo Sepulcro
Quizá una de las mejores noticias del Viernes Santo haya que buscarla y encontrarla en el paso y puesta en la calle de la Hermandad del Sepulcro, quien parece haber frenado la caída de hermanos de los últimos años.
Solo había que ver el cortejo de nazarenos, mucho más nutrido que en años anteriores, tal y como habían anticipado desde la hermandad, que ha abierto un periodo nuevo con el deseo de que sea el fructífero y necesario para arraigarse con el tiempo.
El paso de la Soledad estrenó la parihuela, algo no visible para los presentes; pero sí el sudario de la titular mariana y el exorno floral que en esta ocasión llegaba hasta el filo con clavel morado, un acierto también en la modificación estética. Además, el Coro de Voces de la Facultad de Ciencias dio muchísima más impronta silente al paso de la cofradía, aunque aún los haya que ni entiendan ni quieran entender.

Soledad de San Jerónimo
La jornada al menos en Carrera Oficial la acabó la Hermandad de la Soledad de San Jerónimo, que no obstante fue la tercera en salir a las calles el patio del Monasterio completamente lleno y volviéndose a quedar pequeño.
La cofradía cumplió con la tradición del indulto a un preso y fue de nuevo uno de los grandes atractivos de los pequeños con las Chías, en un cortejo en el que se estrenaron hábitos nazarenos y se produjeron avances visibles en ambos pasos.
El misterio estrenó un ángel confortador del taller de Jesús Gálvez, así como las vestimentas de las imágenes secundarias, así como la talla del canasto del paso de la Virgen, que permite hacerse una idea de cómo relucirá en cuanto esté culminado.










