lunes 17 enero
SEMANA SANTA 2015 - LA CRÓNICA DEL MIÉRCOLES SANTO  |   |

Preludio colosal a lo que está por llegar

Las cinco hermandades del día protagonizan una multitudinaria jornada cofrade que deja pequeña la ciudad en cada lugar

Hay ocasiones en esta Semana Santa de Granada en la que el tiempo parece quedarse detenido. Una de ellas es en la noche del Miércoles Santo, donde en tres puntos diferentes de la ciudad el fervor cofrade se reparte con la ilusión por bandera.

La cuarta jornada fue colosal como preludio a lo que está por llegar, con cuatro hermandades que protagonizaron un día radiante y una noche inmejorable, en la que el Sacromonte se vistió de folclore; el Realejo de pasión de distintas formas y la plaza de la Universidad de futuro.

El Cristo del Consuelo estrenó en Semana Santa su nuevo paso, facilitando la salida de su templo. Foto: Antonio Ropero

El Cristo del Consuelo estrenó en Semana Santa su nuevo paso, facilitando la salida de su templo. Foto: Antonio Ropero

Lágrimas gitanas

Quizás haya sido el periodo de tiempo en el que más hayan podido disfrutar del Cristo del Consuelo en las calles de Granada, que desde la pasada Semana Santa y hasta este Miércoles Santo había 'pisado' suelo nazarí en su salida extraordinaria de octubre, en el Vía Crucis oficial y el propio.

Sin embargo, las lagrimas de quienes año tras año se dan cita en la Gran Vía son incontenibles cuando el hijo crucificado y su madre, la Virgen del Sacromonte, atraviesan el dintel del Sagrado Corazón. En esta ocasión, además, por primera vez se produjo su salida con el nuevo paso de madera para el Cristo, que ya estrenara en octubre. La Semana Santa granadina sigue ganando en patrimonio para sus respectivas imaginarias.

La universitaria dejó bellas estampas en su corto pero intenso recorrido. Foto: Alejandro Romero

La universitaria dejó bellas estampas en su corto pero intenso recorrido. Foto: Alejandro Romero

Sobriedad estudiantil

La hermandad universitaria de Granada definitivamente ha confirmado, por si a alguien quedaban dudas, que es tan necesaria como imprescindible en la noche del Miércoles Santo. Porque con ella los cortejos ganan seriedad y demuestran cómo se pueden hacer bien las cosas una jornada trabajando durante todo el año.

Con tuna y saetas incluidas, la cofradía regresó hasta el templo de la plaza de la Universidad donde allí esperaba la madre, la Virgen de los Remedios, que presumiblemente ha pasado su última Semana Santa sin poder acompañar a su hijo, Jesús de la Meditación, conducido de forma magistral por sus costaleras.

La Virgen de las Penas 'sorteó' con holgura las escalinatas de San Matías dejando grandes momentos de pasión. Foto: Antonio Ropero

La Virgen de las Penas 'sorteó' con holgura las escalinatas de San Matías dejando grandes momentos de pasión. Foto: Antonio Ropero

Seriedad en San Matías

Poco a poco, según pasan los años, la hermandad de Jesús de la Paciencia y María Santísima de Las Penas sigue creciendo hacia la perfección, aun conscientes de que queda mucho camino por recorrer, pero dando pasos firmes hacia su consagración de lo que siempre debió ser la cofradía, que cumple 55 años desde su primera salida penitencial.

La hermandad ha estrenado nuevos trajes de nazareno este año con los que sigue incrementando el acompañamiento de sus dos imágenes titulares y con ello se va modernizando para seguir dando un aire único a la magia que se produce ante las escalinatas de San Matías y que permiten 'atrapar' a los congregados en un sitio tan pequeño como monumental.

Jesús de las Tres Caídas y el Rosario dejaron pequeña la plaza de Santo Domingo. Foto: Alejandro Romero

Jesús de las Tres Caídas y el Rosario dejaron pequeña la plaza de Santo Domingo. Foto: Alejandro Romero

Un buque que calma las aguas

También desde el Realejo, a escasos metros, tuvo lugar la salida y el regreso del buque del barrio que calma las aguas en la tarde noche de cada Miércoles Santo, en la que Jesús de las Tres Caídas detiene el tiempo y convierte su estación de penitencia en un momento infinito de sensaciones gracias a los costaleros guiados por Miguel García Almagro.

El terciopelo convirtió en un mar de nazarenos las calles de la ciudad por la que discurrió una de las hermandades más nutridas en sus cortejos, precediendo a Jesús de las Tres Caídas y a la Virgen del Rosario, los titulares que protagonizaron un regreso único para quienes deseen contarlo a modo de "yo estuve en Santo Domingo aquel Miércoles Santo".

La Merced, en un momento de recogimiento durante su estación de penitencia, podría estrenar palio próximamente. Foto: Antonio Ropero

La Merced, en un momento de recogimiento durante su estación de penitencia, podría estrenar palio próximamente. Foto: Antonio Ropero

Silencio nazareno

La última hermandad del día llegó desde la plaza San Juan de la Cruz, donde la Hermandad de Jesús Nazareno impuso el silencio en su discurrir por las calles, para ofrecer el recogimiento necesario en vísperas de los días que están por llegar en la Semana Santa. Con un cortejo sin nada que envidiar al de otras cofradías, ésta demostró un estilo propio para una hermandad silente.

Tras el paso del Nazareno, la Virgen de la Merced fue esa bella estampa que completó una gran jornada cofrade, en la que además la cofradía estrenaba la capa pluvial del preste y dos dalmáticas de acompañamiento. La titular mariana pronto podrá salir en su nuevo palio, que ha sido diseñado por Javier Sánchez de los Reyes.

Tras el ecuador la Semana Santa, quedan cuatro días en los que el disfrute promete ser igual de intenso. La pasión granadina vive por y para sus anfitriones e 'inquilinos' provisionales estos días. A disfrutarla pues.

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