'Raphaelismo' como elixir para la eterna juventud
A sus 82 años, el artista de Linares renueva en #Granada sus lazos con una música que repasa en superlativo las etapas de una vida intensa

Acostumbra Raphael a acabar sus conciertos con 'Como yo te amo'. No es solo un himno. Es una declaración de intenciones consciente de que nunca se sabe cuándo puede ser la última vez. Y en esas, quien acude a sus citas, en este caso con Granada, lo hace sabiendo que nadie amará a su tropa tanto como el artista de Linares, un grupo insaciable de seguidores, que abarca desde edades más tempranas a las más veteranas; capaces de entregarse en cuerpo y alma a la voz del cantante, quien a sus 82 años ofrece el elixir para lograr la eterna juventud: el 'Raphaelismo'.
Escuchar a Raphael en directo es algo más que una terapia. Desde que sale al escenario hasta que se va, la sonrisa forma parte de su puesta en escena, en la que no falta el agradecimiento a quienes le ovacionan sin parar, corean su nombre y además sueltan alguna lágrima al rememorar algún momento idílico o triste de sus vidas en las que la música del artista puso la banda sonora.
El Palacio de Deportes de Granada casi se llenó para asistir al reencuentro con Raphael, quien después de sus problemas de salud hace un año, ha regresado a los escenarios este 2025 dispuesto a demostrar que la fuerza de voluntad es parte de la fuerza necesaria para seguir adelante.
Así, tras su aparición estelar con chaqueta de brillantes y la interpretación de 'La noche' como primer aperitivo, se desprendió de la prenda para sentirse más cómodo y recordar que "sigue siendo aquel" por si hay quienes lo hayan olvidado, porque "digan lo que digan" es mucha más la luz que la oscuridad.
El concierto es un retrato perfecto a la vida de Raphael y a quienes le hayan acompañado sus temas. Pero el artista no quiere hacer de rogar a su público, como demostró en todo momento al interpretar ya en el cuarto tema 'Mi gran noche', lo que elevó las ganas de bailar de los asistentes en una cita con sillas en el foso.
Después de los seis primeros temas, el de Linares, de nuevo en su silla de oficina ya clásica en sus conciertos, optó por ‘Amo’ para invitar a los asistentes a ese idilio de quienes lo siguen desde siempre para seguir con ‘Si ni estuvieras tú’, el tema surgido en 1980, que aún embriaga a esas relaciones que son para toda una vida.
Para seguir con su momento íntimo pasó a interpretar “Hablemos del amor”, uno de los temas que en los años 60 conquistaron a miles de seguidores; para enlazar con los sonidos del acordeón y guiarse por ‘Padam,Padam’, la canción que desde el año pasado le acompaña para hacer visible con su voz los ritmos del corazón.

Canción francesa
Y es que en las casi dos horas de concierto de Raphael hay tiempo también para lo nuevo, como el homenaje a la canción francesa que publicó el año pasado, 'Ayer…aún'. Así, condujo la noche por 'La vida en rosa' o el 'himno al amor', con el acompañamiento del acordeón.
Después pasó al piano con 'Malena' antes de volver a reactivar a su público y adentrarse en el desamor que representan 'Estuve enamorado', tras la que los asistentes se entregaron definitivamente para aclamarlo al grito de "Raphael, Raphael".
'Desde aquel día' y 'Amor mío', como primer aviso de partida, siguieron en el devenir de la noche, en la que 'Cuando tu no estás' fue una representación antagónica de lo que realmente se consigue en sus citas sobre las tablas: renovar la relación perpetua con sus fans.
En su viaje por los años 60 tampoco faltan otros temas como 'Que nadie sepa mi sufrir' al son de una guitarra o 'Gracias a la vida', tras la que la banda volvió a sonar en su totalidad con 'Estar enamorado es', en la que el público le acompañó en los coros.

Una sorpresa antes del cierre
La gran sorpresa de la noche para muchos llegó con la interpretación del Tamborilero. No era para menos, teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos.
Y a partir de ahí, el principio del fin a su velada con una versión adaptada de 'Ámame', haciendo el amago de su primera despedida. Pero no. Raphael no se va porque siempre estuvo, esta y estará presente.
'En carne viva' y 'Qué sabe nadie' fueron el punto para el que el público lo terminara de llevar en volandas en una ovación cerrada junto a los componentes de su banda, antes del toque final.
En él no faltan, desde hace años, tres estandartes de su carrera: 'Yo soy aquel', 'Escándalo' y 'Como yo te amo'. Y ahí Rafael deja la puerta entreabierta, porque su adiós es más bien un hasta luego.






