sábado 2 julio
EL REPORTAJE AG | 525 AÑOS DE SANTA FE  |   |

Santa Fe, de campamento militar a ciudad colombina

La localidad conmemora este domingo su fundación en el que es el 525 aniversario con el objetivo de reivindicar su papel en la historia

Busto de la Reina Isabel la Católica en el Centro Damián Bayón de Santa Fe. Foto: Álex Cámara

Busto de la Reina Isabel la Católica en el Centro Damián Bayón de Santa Fe. Foto: Álex Cámara

Hace 525 años los Reyes Católicos tuvieron claro el dónde, si bien es cierto que dudaron en cómo llamarlo. Lo que en un primer lugar iba a ser Isabela, en honor a la Reina, se denominó Santa Fe. En una Granada nazarí, el deseo de los monarcas era ensalzar y acrecentar la fe cristiana. Reza de este modo en el tetrástico del siglo XVI ubicado en la Puerta de Loja a cargo del poeta Pedro Mártir de Anglería: "El Rey Fernando y la Reina Isabel esta ciudad que ves en muy pocos días levantaron. Erigiose para destruir a los enemigos contrarios a la fe, por eso ha de llamarse Santa Fe".

Así, de ser un campamento militar pasó a convertirse en escenario de acontecimientos determinantes en el devenir de la vida colectiva de muchos pueblos y territorios. Ubicado en un lugar estratégico, Santa Fe fue levantado en plena Vega frente a la ciudad de la Alhambra, último reducto del Reino de Granada.

El 2 de octubre de 1491, fecha simbólica acuñada para conmemorar la fundación de este municipio, fue creada, según algunos historiadores, en solo 80 días. Varias torres se alzaban en sus extremos y las murallas la rodeaban con cuatro puertas que hoy todavía perduran.

El Rey Fernando instaló el Real en el Pago del Gozco, paraje mejor situado para llevar a cabo el cerco de la ciudad de Granada y defenderse de las incursiones granadinas. Concretamente, en la parte del Gozco, que actualmente ocuparía un extenso territorio en el que se incluiría el actual Cementerio, se situó el campamento con torres y empalizadas de madera y un foso alrededor. La hueste estaba compuesta por 50.000 infantes y 10.000 jinetes. No obstante, paralelamente y justo detrás, se alzaba la segunda estructura: la fortaleza de Santa Fe.

Reconstrucción idealizada de la fortaleza de Santa Fe. Foto: Ayuntamiento de Santa Fe

Reconstrucción idealizada de la fortaleza de Santa Fe. Foto: Ayuntamiento de Santa Fe

Según ha apuntado a ahoraGranada el Doctor en Historia del Arte, Jesús Bienvenido Ruiz Godoy, "hasta hace muy poco se creía que Santa Fe estaba construido con materiales mucho más perecederos, pero era una muralla que tenía sus cimientos de hormigón y alternaba el ladrillo con la cantería. En los cuatro puntos más débiles de la muralla -las puertas- se defendían de la artillería con baluartes".

Santa Fe se convirtió en esos meses de 1491 y 1492 en epicentro de la vida política y social de los reinos hispánicos, donde se recibía a las embajadas extranjeras ávidas de contemplar al caída de Granada, y donde se desarrollaban las actividades cortesanas.

La firma de las Capitulaciones del 25 de noviembre de 1491 y las del 17 de abril de 1492, fijan el rumbo que habría de seguir la historia en los próximos siglos en este continente y en el que aún estaba por descubrir.

En el mes de marzo de 1492, a los dos meses de haber tomado Granada y con el inicio del licenciamiento de las tropas, los reyes dispusieron que se poblara Santa Fe, concebida no como villa para ser poblada, sino como estructura militar. La repoblación había sido la forma más común de castellanizar las tierras incorporadas por la conquista -añadiendo nuevos pobladores a los antiguos- aunque, en este caso, al ser una ciudad creada 'ex novo' no contaba con población anterior.

Una villa con privilegios

En un principio fueron 200 las personas con carta de vecindad, es decir, el documento que certificaba que los colonos cumplían las condiciones exigidas por los monarcas para residir en la entonces villa. Entre otras, se requería ser mayores de edad, la obligación de estar casados “a ley y bendición” y la de residir cinco años con esposa y familia de forma continuada. De este modo, se estima que en sus primeros años Santa Fe tuvo unos mil habitantes, resultado de multiplicar el número de vecinos que habían conseguido la vecindad por cuatro o cinco personas que, en aquella época, era la media del núcleo familiar.

Del total, las tres cuartas partes procedían de los lugares que habían acudido al llamamiento de los reyes para la Guerra de Granada y la construcción de la localidad: los reinos de Sevilla y Jaén y el Obispado de Córdoba. No obstante, los aspirantes a vecinos fueron muy numerosos y acudieron desde Castilla y León (19%), Castilla La Mancha (11%), Extremadura (6%), Baleares (0,14%), Asturias (0,42%), Cantabria (0,14%), Galicia (0,42%), Navarra (0,56%), Valencia (0,56%), País Vasco (0,98%), así como extranjeros (1,54%).

"Venir aquí implicaba riqueza porque proporcionaban la casa y tierras para labrar. Era interesante y más aún cuando los reyes, para afianzar ese repartimiento, dotaron a la ciudad de una serie de privilegios como la exención del almojarisazgo -un impuesto de origen árabe que se aplicaba a las mercancías que pasaban de un reino a otro-, el portazgo -peaje para el uso de caminos que accedían a las ciudades- o el diezmo -al margen del de la Iglesia-. Además, Santa Fe tenía su jurisdicción propia, el alcaide podía impartir justicia independientemente de Granada", explica el Doctor en Historia del Arte.

Tetrástico de Pedro Mártir de Anglería, ubicado en la Puerta de Loja. Foto: Ayuntamiento de Santa Fe

Tetrástico de Pedro Mártir de Anglería, ubicado en la Puerta de Loja. Foto: Ayuntamiento de Santa Fe

Durante más de cinco siglos se ha conservado la estructura de las calles centrales, cuya base es el plano urbano de Briviesca (Burgos). Un campamento militar romano con dos calles principales que la cruzan de Norte a Sur y de Este a Oeste, terminando en puertas o arcos y encontrándose en una gran plaza de armas.

Dichas puertas eran, tiempo atrás, las únicas vías de entrada a la fortaleza a través de sus puentes levadizos. Una vez que abandonaron su función defensiva, las puertas se convirtieron en capillas dedicadas a cuatro advocaciones de la Virgen.

La Puerta de Granada al Este, que fue reconstruida en 1698, alberga una capilla barroca dedicada a la Virgen del Rosario y es la que posee la ornamentación interior más rica y efectista. En la Puerta de Jaén o de Los Carros, al Norte, está la capilla de la Virgen de Belén, donde destaca la Santa Escala, escalera de peldaños minúsculos. Al Sur la Puerta de Sevilla está dedicada a Nuestra Señora de los Dolores y se remodeló en 1798. Ya al Oeste se ubica la Puerta de Loja o de Jerez, reconstruida en 1698, con una capilla dedicada a la Virgen del Carmen. Es en este arco donde el Conde de Cifuentes mandó colocar un tetrástico del cronista y poeta Pedro Mártir de Anglería, que aluden a los Reyes Católicos como fundadores de Santa Fe frente "a los enemigos de la fe católica".

Ahora, con motivo del 525 aniversario de su fundación, la localidad vuelve a recrear como cada 2 de octubre el momento de su nacimiento con actividades donde el patrimonio histórico, turístico, cultural y gastronómico han sido los protagonistas. El objetivo: reivindicar el papel de Santa Fe en la historia.

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