martes 12 noviembre
ASÍ ES MI ALCALDESA | ALBOLOTE  |   |

"Ser alcaldesa de tu pueblo es un compromiso, ahora parece una profesión y no me gusta"

La alcaldesa de Albolote, Concepción Ramírez, dice que se va porque cree que es el turno de la regeneración y porque ya hay quien ve el cargo más como un trabajo que como una devoción, una situación que le "chirría"

Concepción Ramírez cree que ha llegado el momento de echarse a un lado. Foto: Álex Cámara

Aunque en dos periodos diferentes, es en el Área Metropolitana una de las alcaldesas más veteranas. Volvió en 2015 casi contra pronóstico, con un tripartito de izquierdas del que no se arrepiente. Concepción Ramírez ya tiene preparada su maleta para "pillar la puerta" en junio de este año, porque cree que es el turno de gente nueva. Aunque echará de menos el trato con los vecinos, asegura, no le sucederá lo mismo con el cargo, al que llegó por devoción.

Pregunta.- ¿Por qué se metió en política?

Respuesta.- A mí siempre me ha gustado participar, para hacer actividades. He sido una persona muy participativa. Mi padre fue concejal del Ayuntamiento de la época predemocrática, un tío mío hermano de mi padre también. Un tío de mi padre en la época de la República. Un tío abuelo por parte de padre también fue concejal socialista en la época de la República o un primo hermano mío en el primer mandato democrático. En mi casa lo hemos vivido mucho y yo empecé a participar, cuando terminé magisterio, con el concejal de Cultura del primer mandato vine a hablar que queríamos hacer una exposición de pintura. Entonces él me dijo que querían hacer una Comisión de Cultura, que me metiera y ahí empecé a colaborar en la comisión y ya organizábamos cabalgata, los teatros con guiñoles, hacíamos actividades. A partir de 1987 entré en la lista con Francisco Ocete.

Una licenciada en magisterio que nunca quiso ser maestra
Hace solo una semana cumplió los 62 años. “Ya no soy una niña”, reconoce Concepción Ramírez, una licenciada en magisterio que, sin embargo, apenas tuvo el anhelo de ser maestra porque, afirma, no le gustan los niños: “Sólo para un ratillo”. Hizo esos estudios para tratar de hacer lo contrario de lo que le enseñaron en la escuela en pleno franquismo. Tiró la toalla de las oposiciones en magisterio después de dos intentos fallidos y se decantó por ser educadora social en la Diputación de Granada, puesto al que volverá cuando deje el bastón de mando. En todo este periodo accedió al Ayuntamiento por vez primera como concejal en 1987 y una enfermedad del entonces alcalde, Francisco Ocete, en enero de 1998 la situó al frente del Ayuntamiento. Así estuvo hasta 2004, cuando su partido la designó para ser parlamentaria andaluza, cargo que dejó en 2008 para incorporarse a su puesto en Diputación. Después volvió en 2011 y se mantuvo en la oposición hasta 2015, esperando a tener de nuevo su momento, que está a punto de acabar.  

P.- ¿Tenía más mérito ser concejala?

R.- Por supuesto. Yo era la única concejal del PSOE y la primera que entró al Ayuntamiento. Mis compañeros, a los que quiero mucho, a las mujeres nos daban lo que no querían. Las fiestas, la cultura, el voluntariado. Ellos se quedaban con urbanismo o con hacienda, era lo normal, las que se suponían entonces más importantes. Yo estaba encantada de estar. Era otra manera. En la política de aquella época era más bien como un voluntariado. Me gustaba más.

P.- ¿Más que ahora?

R.- Bastante más.

P.- ¿Si aquella política se mantuviera ahora, se marcharía?

R.- No, qué va. Pero las cosas han cambiado mucho. Pero hacia donde va derivando la política no me gusta.

P.- ¿Hacia dónde deriva según usted?

R.- No sé. Esto parece una profesión ya, y es lo que no me gusta. Ser alcalde o concejal es un compromiso por tu pueblo, tu partido o tu gente. Cuando esto deriva en que parece más un trabajo y una profesión, ahí eso ya no. Entiendo que los tiempos han cambiado. Nosotros antes todo el mundo trabajaba y por la tarde abríamos el ayuntamiento. El alcalde Francisco Ocete jamás estuvo liberado. Trabajábamos por las mañanas y nos veníamos aquí por las tardes a hacerlo todo. Hacíamos cosas y se ganaban elecciones. En la deriva actual no me gusta. Ya se lo he dicho más de una vez a mis compañeros. Me chirría la situación un poco, estoy fuera de lugar.

P.- ¿Hay un día donde usted piensa “no sigo”?

R.- Sí, muchos. Claro que sí. El último no sé cuál fue. Cuando tienes una dificultad de gestión que no puedes superar por las trabas burocráticas y la lentitud de lo farragosa que es la administración. Antes era todo más ágil y no se cometían ilegalidades. Ahora es todo más lento, más complicado. Este último mandato que dije que sería el último, cuando tenía un día de esos malos decía “me queda un día menos” y tiraba hacia adelante.

P.- ¿Se va agotada?

R.- A mí el trabajo no me pesa, me pesan las dificultades. En la Asamblea del PSOE le he dado las gracias a mis compañeros y reconocí que casi ni físicamente ni mentalmente debo seguir. Yo noto que ya no, no soy ninguna niña.

P.- ¿Cómo cree que recordarán los alboloteños el paso por la Alcaldía?

R.- No lo sé. Me gustaría que me recordaran como una persona honesta y trabajadora. Con eso voy más que satisfecha y pagada.

P.- Ha vivido como alcaldesa dos etapas, ¿qué ayuntamiento dejó en 2004 y qué ayuntamiento se encontró en 2015?

R.- Noté mucho la diferencia. En 2004 iba todo rodado y todo bien y cuando volvemos en 2015 nos encontramos un ayuntamiento patas arriba. Muy desorganizado. El personal funcionario y laboral estaba muy enfrentado. Había mucha división. Ha habido que hacer encaje de bolillos los dos primeros años, reorganizar esa situación, pues esa situación repercute en el servicio a los ciudadanos. Los funcionarios somos servidores públicos. Eso ha costado y ahora está algo más encarrilado. Espero que siga gobernando el PSOE los próximos cuatro años y se remate la faena del todo.

P.- Accedió a la Alcaldía con un tripartito con IU y Ganar, una vez roto el pacto dos veces, ¿fue un imposible aquello?

R.- No. Dos no se pelean si uno no quiere. Es complicado, por supuesto. Teníamos experiencia de haber gobernado con IU. En el 99 les ofrecimos a IU gobernar, mucha gente no lo entendía pese a que teníamos mayoría absoluta. Fue un mandato muy tranquilo y fue bien. Teníamos experiencia. Luego en 2003, como habíamos sembrado algo, perdimos la mayoría absoluta y la gente de IU nos dijo que al haber sido generosos nos permitieron gobernar ocho años con mucha estabilidad. Ahora no ha podido ser, pues no. Ha sido difícil.

Primero Amanda (Ganar) abandonó el equipo de Gobierno y luego dimitió. Luego siguieron las dificultades y decidí quitar las competencias a IU, lógicamente el pacto se rompió. Desde entonces estamos en ‘minoría absoluta’. Al menos nos han permitido las diversas fuerzas sacar los presupuestos. En 2017 con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PP. Y este 2018 para 2019 con el apoyo de IU y de Ganar Albolote. Nos ha permitido que al menos los ciudadanos no sufran nuestras desavenencias políticas. El PP se abstuvo.

P.- ¿Le ha llamado Pedro Sánchez para ver cómo ha conseguido los votos de Ciudadanos o la abstención del PP en unos presupuestos?

R.- (Ríe) El PP ha estado los tres últimos años, creo, permitiéndolo. A pesar de la ruptura de pactos ha sido un mandato políticamente tranquilo. No ha habido sobresaltos ni amenazas de mociones de censura. Eso se lo tengo que agradecer a los grupos de la oposición. Igual que dos no se pelean si uno no quieren, dos se entienden si todos queremos. No ha sido difícil. Este año IU se ofreció a pactar una serie de aspectos para apoyarnos los presupuestos. Fue en dos días pactamos y adelante.

P.- Albolote pierde en 2019 a los dos últimos alcaldes de los últimos 20 años, ¿es necesaria una regeneración?

R.- Sí, totalmente. Cuando me presenté en 2011 y en 2015 más todavía expresaba a mis compañeros si era la más adecuada. Cuando digo eso no lo digo para hacerme de rogar. Lo decía con el corazón, que creía que no debía tirar, por ser otra vez la misma. La de 2019 ya no la encabeza.

P.- ¿Qué tiene Albolote para tener una presidenta provincial del PSOE, un delegado de Gobierno de la Junta y secretario General del PP y un diputado y portavoz de IU en Diputación?

R.- Somos un pueblo participativo y que políticamente está bastante vivo. Eso se refleja con gente que se ha querido comprometer. No todo el mundo ha querido tirar del carro. Yo he demostrado que he estado para las duras y maduras. Somos un pueblo que será que nos gusta la participación política.

Concepción Ramírez cree que todo lo que ha conseguido Albolote ha sido con la lucha de las distintas corporaciones. Foto: Álex Cámara

P.- ¿Qué gran proyecto no le va a dar tiempo a terminar?

R.- Terminar, pero al menos espero que empiece, el Colegio de El Chaparral. Está a la espera del procedimiento de ver qué empresa hace la obra. Parece ser que ahora mismo a los delegados les tienen la orden de parón total porque están recién llegados. Espero que al estar en una fase administrativa espero que no se espere. Es lo primero que le dije a Pablo García –delegado de Gobierno-: colegio de El Chaparral, ampliación del Instituto y del Centro de Salud. El Consultorio de El Chaparral estamos a la espera de que se equipe para abrirlo.

P.- Sobre el Colegio de El Chaparral finalmente se hará en los mismos terrenos del antiguo centro después de varias idas y venidas, ¿no se quiso o no se pudo encontrar una solución antes?

R.- Yo creo que, sinceramente, no se quiso. Lo digo tal y como lo pienso. La Junta de Andalucía estaba dispuesta, pero en el Ayuntamiento se dieron muchos bandazos con el terreno y las posibilidades y no se llegó a nada. Nos comprometimos a todos los trámites a agilizarlos. Creo que no se quiso.

P.- Albolote camina a convertirse en ciudad, ¿está preparada para ello?

R.- Es un pueblo de servicios. Mucho comercio, restaurantes. Es verdad que el pueblo está muy vivo, porque ofrece mucho, por ejemplo el Polígono Juncaril. Cuando viene el ciudadano de fuera lo ve. Tenemos de todo, Casa de la Juventud, Escuelas Deportivas, el Metro, que nos ha dado un gran espaldarazo. Tenemos infinidad de actividades que atrae a gente de los pueblos de alrededor. No me gustaría, siendo criada y nacida aquí, que se convirtiera esto en una gran ciudad. Echo de menos la gente en verano la gente sentada en las puertas, pero el desarrollo no se puede parar. Está claro.

P.- ¿Cómo ha cambiado el Metro la vida de Albolote?

R.- Mucho, yo estoy encantada. Cuando voy a Granada el tema del coche lo dejo en mi casa. Se ve meneo de gente que viene aquí. Es importante. Ha mejorado la calidad de vida con un transporte sostenible, que no contamina. Yo era una de las convencidas. Cada vez que se retrasaba sufría mucho. La gente de Albolote con el Metro sabía que iba a ganar e iba a responder y funcionaría, como así está siendo.

P.- Entiende la envidia de Atarfe, Churriana, Las Gabias…

R.- Perfectamente. Nosotros cuando comenzaron las primeras conversaciones lo sugerimos. En principio las cocheras iban a ir en torno Albolote y Atarfe y nosotros mismos dijimos es que arrancara de Atarfe el Metro, como el tranvía antiguo que venía de Pinos Puente, pero no pudo ser. Nosotros mismos como alboloteños proponíamos que debía arrancar de Atarfe. No hubo acuerdo con el Ayuntamiento y se quedó en Albolote y ahora se arrepienten bastante.

P.- Y además Albolote tiene la Segunda Circunvalación.

R.- Estamos muy bien comunicados, por eso lo del Polígono Juncaril. Eso da mucha vida.

P.- ¿Todo lo que consigue Albolote lo hace por el peso político que tiene o por la lucha que se haya hecho desde el Ayuntamiento?

R.- Creo que por la lucha. Aquí ha habido que pelearlo todo, y mucho. Y estar como un ‘martillo pilón’ a lucharlo todo, sobre todo las infraestructuras que dependían de la Junta. Para sacar el primer Instituto de Bachillerato costó diez años, desde que se dijo un delegado de Educación que anunció en un mitin hasta que se abrió pasó una década. Diez años de gente que se tuvo que ir a otro lado a estudiar. Igual que convertir el Consultorio médico en Centro de Salud. Hay que pelearlo todo.

P.- El día que le tenga que dar el bastón de mando a su sucesor, ¿qué consejo le dará?

R.- Que tenga mucha suerte, que tenga valor y lo que me dijo a mí mi padre, que nunca nadie le tenga que poner la cara colorada.

P.- ¿Le han puesto a usted colorada alguna vez estos años?

R.- No.

P.- ¿A qué se va a dedicar ahora?

R.- A mi trabajo.

P.- Está deseando.

R.- Deseando estoy sí se ‘pillar’ la puerta (ríe)

P.- ¿Y el tiempo libre que le sobre?

R.- Algo habrá que buscar. Ya hay quien me pide que les colabore en una asociación. Que me tienen que rescatar. Algo tendré que buscarme. No soy de estar en mi casa toda la tarde, me subo por las paredes.

P.- Sin haberse ido, ¿echa ya de menos el Ayuntamiento de Albolote?

R.- No (ríe). La verdad es que no. Echo de menos el trato con la gente. Pero no, han sido unos años muy difíciles y bastante duros. No ha sido por falta de recursos económicos, pero sí han sido unos años muy complicados.   

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