miércoles 19 enero
Granada CF  |   |

Siete años de inestabilidad en el banquillo

Desde el retorno a Primera División, al frente del Granada CF han pasado nueve entrenadores y dos del filial como interinos · Lucas Alcaraz es el único que ha concluido dos temporadas

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, todos los entrenadores del Granada CF en esta etapa en Primera División: Fabri González, Abel Resino, Anquela, Lucas Alcaraz, Joaquín Caparrós, José Ramón Sandoval, José González, Paco Jémez y Tony Adams. Fotos: Álex Cámara

Más allá de que las cosas se hayan hecho mejor o peor, si hay algo que puede medir estos siete años desde el retorno a Primera División es la inestabilidad existente en el banquillo del Granada CF, por el que han pasado en estas seis temporadas nueve entrenadores y dos técnicos del filial como interinos.

El periodo de turbulencias comenzó cuando Fabri González, el técnico de los ascensos, consiguió comenzar la temporada al ganárselo por méritos propios, pero luego fue cesado en la jornada 20 de Liga (que en realidad era la primera del campeonato, aunque fue suspendida por la huelga de jugadores), tras una abultada derrota ante el Espanyol. Pese a que el equipo no atravesaba una situación crítica en la tabla, el hombre que ascendió al Granada CF a Segunda y a Primera fue destituido principalmente por el mal juego del equipo.

Abel Resino fue el elegido para sustituirlo, pero el técnico madrileño acabó su objetivo salvando al equipo en Vallecas sin que se alcanzara un acuerdo en la renovación. En la siguiente campaña, Juan Antonio Albacete Anquela comenzó un ilusionante proyecto al frente del Granada CF, teniendo muchos paralelismos con Caparrós, pues el jiennense firmó también por dos temporadas al frente del primer equipo rojiblanco.

Sin embargo, una derrota por 3-0 en el Sánchez Pizjuán aceleró los acontecimientos y provocó la destitución del entrenador para que llegase Lucas Alcaraz en la jornada 21 y con la incorporación de varios futbolistas, coincidiendo con el cierre del mercado. El técnico granadino, en su segunda etapa, estuvo más de año y medio al frente del equipo rojiblanco y consiguió la ansiada permanencia dos años consecutivos, al tiempo que mantuvo fuera de los puestos de descenso al equipo durante 55 jornadas. No obstante, el granadino decidió dejarlo pese a que podría haber seguido una temporada más, objeto de las criticas del sector más inconformista de la afición y la prensa.

Ese verano llegó Joaquín Caparrós, que firmó por un par de temporadas como entrenador rojiblanco. Su carrera como granadinista se truncó tras una dolorosa derrota en la Copa del Rey, después de que el equipo cayera en el Sánchez Pizjuán, en cuyo partido el propio Caparrós aplaudió incluso a la afición local cuando le animó, algo que no gustó en la directiva. El equipo, en Liga, era colista y sumó 14 partidos sin ganar, cosechando solo seis de 42 puntos posibles.

Antes de que llegase el nuevo técnico, Joseba Aguado, entrenador del filial, cogió las riendas del primer equipo en el Vicente Calderón, partido que el Granada CF perdio 1-0. Pina optó entonces por un viejo conocido y rescató a Abel Resino del ostracismo para buscar el milagro de la permanencia. Sin embargo, una derrota ante el Espanyol a solo cuatro jornadas del final le condenó. La intención del presidente rojiblanco era dar un giro de guión en los últimos partidos, para lo que apostó en José Ramón Sandoval.

El entrenador madrileño no solo cumplió la meta de salvarse, sino que después renovó en un verano con serias dudas sobre la continuidad del proyecto de Pina en Granada. Pero los resultados volvieron a dar de lado y Sandoval fue cesado para que el presidente rojiblanco fichase a José González, el encargado de conseguir el objetivo a dos jornadas del final en Sevilla.

Tras el cambio de propiedad del club la situación no ha mejorado. Se hizo una apuesta firme por Paco Jémez, que firmó por tres temporadas y que, sin embargo, fue el técnico que menos tiempo duró al iniciar una temporada. En la sexta jornada, tras perder ante el Alavés, fue destituido. El segundo entrenador de este año fue de manera interina Lluis Planagumá, que también perdió su partido ante el Leganés en casa.

Lucas Alcaraz cogió las riendas del equipo después de tres años en su tercera etapa como rojiblanco para reconducir una situación que finalmente no ha podido, principalmente por la debilidad de una plantilla confeccionada a base de cesiones y con severos errores desde la dirección deportiva.

La última bala para la salvación, y de paso lograr una transición tranquila, está en manos de Tony Adams, que estará al frente del equipo siete partidos con la intención de trabajar pensando en Primera División, pese a que posible el descenso esté más presente que nunca.

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