viernes 28 enero
SEMANA SANTA 2016 | LA CRÓNICA  |   | Luis F. Ruiz | Fotos: Álex Cámara

Todas por igual

Pese a los malos pronósticos, el cielo da una tregua y permite un Lunes Santo completo · De los vítores del Zaidín al recogimiento de San Antón: jornada de contrastes en el segundo día

Sin ser todas iguales, todas fueron una misma. Las cinco hermandades del Lunes Santo de Granada consiguieron el objetivo de completar la primera jornada cofrade al segundo día. Pese a que los augurios eran peor que malos, la Semana Santa de Granada pudo vivir un día espléndido con todas las cofradías que tenían que hacer su estación de penitencia hasta la Catedral de Granada.

Lo hicieron algunas mirando de reojo, otras con menos reticencias, pero al fin y al cabo, completando sus salidas y arropadas por los devotos, fieles, granadinos y turistas que quisieron resarcirse de una jornada agridulce como la del Domingo de Ramos.

El Lunes Santo fue sin duda una jornada de contrastes, como está mandado en el guión cofrade al inicio de la pasión. De los vítores y alegría del Zaidín al silencio de San Agustín en San Antón, pasando por el carisma del Huerto, la sobriedad del Rescate o la personalidad de Los Dolores.

La entrega hacia el Cristo del Trabajo y la Virgen de la Luz fue total. Foto: Álex Cámara

La entrega hacia el Cristo del Trabajo y la Virgen de la Luz fue total. Foto: Álex Cámara

El Zaidín no pudo esperar

El que quiera saber, conocer, vivir y palpar cómo es la devoción que un barrio entero siente por una hermandad debe irse la tarde del Lunes Santo a la Parroquia del Corpus Christi. Allí, ellos y ellas, a partes iguales, comparten sentimientos por el Cristo del Trabajo y la Virgen de la Luz, a los que rezan y veneran con pasión.

Por ello mismo un barrio entero no podía quedar esperándose a verlos en la calle y quizás por ello la hermandad inició su recorrido casi sin pensarlo. Sin mirar las previsiones meteorológicas de las que, algunas, daban pronósticos negativos. Lo confiaron todo a su suerte y a sus titulares. La jugada no les salió mal.

La hermandad no estuvo sola ni un centímetro de las calles que recorrió hasta el centro de la ciudad para acompañar las imágenes de Espinosa Alfambra, dejando una impronta de barrio tan necesaria como la que más en la jornada de Lunes Santo.

La personalidad de esta hermandad albaicinera la convierte en imprescindible el Lunes Santo. Foto: Álex Cámara

La personalidad de esta hermandad albaicinera la convierte en imprescindible el Lunes Santo. Foto: Álex Cámara

La dificultad roza la perfección

En la Iglesia de San Pedro y San Pablo se vivieron momentos no menos emotivos que en el resto de templos, pero había argumentos más que de sobra para soltar alguna lágrima que otra en la salida de Los Dolores, hermandad que también decidió ponerse en la calle con rayos de luz sobre el capillo de su 'río blanco' de nazarenos y el rostro de su titular.

Si en la jornada del día anterior no se le pudo dedicar la primera chicotá de la Semana Santa, la hermandad 'salmón' hizo lo propio el Lunes Santo en honor al que fuera su párroco Enrique León, recientemente fallecido, y de paso 'sacar' a la calle los pasos de Sentencia y Maravillas.

Así, la personalidad de esta hermandad albaicinera llegó hasta la Carrera Oficial brillando con más luz propia que nunca en sus insignias, que han sido de forma acertada replateadas. La imagen de López Asaustre llevó consigo la impronta de una jornada sin cuya imagen sería imposible entender la semana de pasión.

Las calles de Granada se impregnaron de los claveles rojos y el morado cardenal del Rescate. Foto: Álex Cámara

Las calles de Granada se impregnaron de los claveles rojos y el morado cardenal del Rescate. Foto: Álex Cámara

Cabeza antes que corazón

En la Iglesia de la Magdalena los nervios también estaban a flor de piel durante la segunda jornada de la pasión. Allí no dejaron de mirar al cielo en toda la jornada y, de hecho, pospusieron su salida 30 minutos, mostrando así actuar con más cabeza que corazón ante los pronósticos que solo sirvieron para poner nervioso a más de uno.

Cuando la hermandad ya se puso en la calle el Señor de Granada llegó con una sobriedad propia de la talla que realizara Diego de Mora allá por 1718. Además, este año la cofradía quiso que la imagen se pusiera en la calle con la túnica más sencilla de todas las que posee y que no restó protagonismo en absoluto al protagonista.

Con su clásico discurrir por las calles de la Magdalena y el centro de la ciudad, el Rescate fue impregnando de clavel rojo y su morado cardenal a los cofrades que quisieron salir a su encuentro.

La Virgen de la Amargura regresó a las calles diez meses después de su coronación canónica. Foto: Álex Cámara

La Virgen de la Amargura regresó a las calles diez meses después de su coronación canónica. Foto: Álex Cámara

Eterna noche en Santiago

Hay una noche en la calle Santiago que se hace eterna. En la que las manecillas del reloj no corre ni avanza como el resto de días. Esa es la que va del Lunes al Martes Santo granadino, justo cuando llega el Señor de la Oración en el Huerto y su madre Amargura Coronada.

Han pasado ya diez meses desde aquella histórica jornada de mayo del año pasado y, cuando vuelve a ponerse en la calle, parece como si el tiempo no hubiera transcurrido. La madre de todas las comendadoras y del terciopelo azul marino característico del Realejo.

La hermandad del Huerto volvió a mostrar su carisma, saber estar y un cortejo amplio, quizás el más nutrido de todos cuantos llegaron en la jornada del Lunes Santo hasta la Catedral, lo que además constata que el buen trabajo siempre da sus frutos.

El Cristo de San Agustín fue la última hermandad en ponerse en la calle en una salida multitudinaria. Foto: Álex Cámara

El Cristo de San Agustín fue la última hermandad en ponerse en la calle en una salida multitudinaria. Foto: Álex Cámara

Espacio para todos en San Antón

Una de las características que posee la Semana Santa de Granada son los enclaves únicos que permiten, en un rinconcito, dejarse llevar y meterse en el recogimiento o estilo de una cofradía. Porque se pueden ver de cerca y casi tocar. Y aun siendo calles estrechas hay espacio para casi todo el que dese estar en ese lugar.

Ocurre cuando la noche empieza se dirige irremediablemente hacia la madrugada en la calle San Antón de Granada, donde el muñidor hace que el silencio se imponga al bullicio que minutos antes aguarda a la salida del Sagrado Protector de Granada.

Quizás Jacobo Florentino nunca imaginó allá por el siglo XVI que cuando talló la imagen del Cristo de San Agustín iba a imponer tanto como para enmudecer a una ciudad entera en una jornada llena de barrio y de vítores, en gran medida. Con gran acierto, además, este año la hermandad ha optado por el acompañamiento de la Coral de Granada ante la Consolación, lo que invitó más aún al recogimiento de una jornada que fue espléndida y lo hubiera sido igualmente, aunque el tiempo no quisiera.

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