viernes 27 mayo
Granada CF  |   | Luis F. Ruiz (Enviado Especial a Mallorca)

Tres puntos, una sonrisa y un buen puñado de ensaimadas

La pandemia del coronavirus privó a la afición del Granada CF de disfrutar de Nápoles o Manchester · En Mallorca el tiempo les devolvió parte de lo que merecían tras un largo periplo de 20 horas

Los aficionados que se desplazaron a Mallorca antes de partir a Málaga para coger el vuelo. Foto: Luis F. Ruiz

La maldita pandemia del coronavirus ha privado durante estos dos años a los aficionados al Granada CF de sentir, sufrir, reír y llorar allá donde ha jugado su equipo. Los seguidores rojiblancos no pudieron celebrar en Los Cármenes la clasificación histórica para la UEFA Europa League. Ni tampoco ver a su equipo en Nápoles o Manchester. Pero dicen que el tiempo lo cura todo y lo de Mallorca es, en parte, un regalo que la vida les debía desde hacía dos años.

Viajar con el Granada CF siempre requiere una dosis de sacrificio. El principal, el económico. Por poco o mucho que sea, la inversión de quien decide desplazarse para ver a su equipo exige un reembolso. En esta ocasión, por 125 euros para quienes se aventuraron en viajar a Mallorca para ir y volver en el mismo día. La paliza fue lo de menos para ver golear al Granada CF al Mallorca.

Con la Avenida Salvador Allende como punto de encuentro, más de 150 seguidores del Granada CF aguardaban ya desde la 01.30 horas de la madrugada a la llegada de los autobuses que debía desplazarlos a Málaga, desde donde salía el vuelo que doce horas después iba a marcar un antes y un después en la lucha por la permanencia esta temporada.

Los aficionados al Granada CF animan a la llegada del equipo al campo. Foto: Pepe Villoslada (Granada CF)

Hubo quien mató el nerviosismo jugando con la pelota, otros preferían mirar el móvil, estaban los que conversaban sin saber de qué tema hablar, pero sobre todo el buen ambiente era el reinante para un viaje con punto de retorno, a la espera solo de conocer si con una sonrisa o con lágrimas bajo el brazo.

Y así, con dificultades para conciliar el sueño por el nerviosismo y lo corto del viaje para poder hacerlo, los aficionados llegaron a las 06.30 horas hasta Baleares. Allí cada cual se buscó la vida. Los hubo que prefirieron conocer el centro de Palma, otros desayunar para reponer fuerzas. En cualquier caso, matar como sea el tiempo hasta que llegara el partido.

La espera no fue más que la constatación de que el nerviosismo estaba ganando la batalla por lo mucho que había en juego. Hubo hermanamiento con las peñas locales y recibimiento de los 300 de Mallorca a las puertas del estadio para que los chicos de Karanka percibieran su aliento. Y vaya que si lo notaron.

Los seguidores del Granada CF durante el partido en la grada de Son Moix. Foto: Pepe Villoslada (Granada CF)

Con un sol de justicia, que luego hizo parecer que alguno fue a Mallorca de vacaciones, arrancó el partido y empezó a caer la lluvia... de goles. Luis Suárez, Escudero, Antonio Puertas, Jorge Molina por partida doble y Uzuni llevaron al cielo a los héroes de la grada, que desgañitados vivieron una jornada de alegría inmensa, la primera en lo que va de temporada.

El final del partido les hizo estallar de júbilo y alegría y reconciliarse definitivamente con la plantilla, de la que llevan todo el año esperando una alegría así. Los jugadores se fueron al córner del estadio, el mismo en el que hace 1.068 muchos de ellos celebraban el ascenso del Granada CF a Primera. Mallorca es oficialmente lugar de peregrinaje, no hay ninguna duda.

Después llegó el momento de volver a casa. Entre cánticos, sollozos, hambre y alegría, la espera en el Aeropuerto fue dando paso a los números. Las cábalas de cómo dejar de sufrir cuanto antes en Primera División. "Si ganamos al Athletic lo tenemos casi hecho", comentaba alguno de ellos.

El vuelo de vuelta fue directo a Granada. Lo agradeció el cuerpo de los 150 que viajaron con el chárter habilitado por el club. Volvieron cantando y felices, aunque el Cádiz diera algo de amargor al regreso justo antes de despegar desde Palma.

Mientras el avión bordeaba Granada, muchos oteaban por la ventana buscando el Nuevo Estadio de Los Cármenes en el atardecer de un 7 de mayo que va a ser inolvidable para ellos. Volvieron de Mallorca con los tres puntos, una sonrisa y un buen puñado de ensaimadas, aunque el dulce ayer no hiciera demasiada falta, pues la glucosa se la dieron desde el césped. Con ellos, donde y cuando haga falta, va a tener difícil bajar este Granada CF. De eso tampoco hay duda.

Momento de la llegada de los seguidores del Granada CF a Chauchina. Foto: L. F.R.
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