martes 15 octubre
SEMANA SANTA 2017 | DOMINGO DE RAMOS | LA CRÓNICA   |   |

Un comienzo radiante

La Borriquilla abre un espléndido primer día desde Catedral · Multitud en el discurrir de Santa Cena y Maravillas · El Despojado aporta la sobriedad · Chicotás infinitas en el regreso del Cautivo

Ninguna Semana Santa es igual a otra. Por supuesto que nada tiene que ver lo que sucede de un Domingo de Ramos a otro. Solo hay que fijarse en el de Granada de hace un año al que se ha podido ver este. Las nubes han dado paso a los rayos de sol. Las lágrimas han sido por alegría. Y, por supuesto, el inicio de la pasión tampoco fue el mismo que cualquier otro año.

El paso de Jesús en la Entrada en Jerusalén fue recibido por rayos de sol, al contrario que hace un año. Foto: Guillermo L. González

Arranque inaudito

Con motivo del centenario de las hechuras del paso de Jesús de la Entrada en Jerusalén, la primera hermandad que debía abrir la Semana Santa de Granada arrancó la pasión desde un sitio poco habitual.

Lo hizo desde la Catedral, justo por la misma puerta, la de la Encarnación, por la que han de discurrir otras 31 corporaciones nazarenas. De dentro hacia afuera. Con los rayos de sol dando de cara a los dos primeros pasos de la semana grande granadina.

El arranque quizás no fue el más apropiado para albergar a los centenares de personas que ansiaban poder ver salir a la Borriquilla para iniciar la Semana Santa, los palcos de Pasiegas lo impedían. Ello no deslució un buen comienzo con un gran paso de misterio que ya está próximo a su culminación y la luz que desprendía el palio de La Paz.

El Pasaje Diego de Siloé dejó bellas estampas al paso de la Encarnación. Foto: Álex Cámara

Más cortejo para el Cautivo

A escasos metros desde la Catedral comenzó con apenas cinco minutos de diferencia desde que saliese la Borriquilla la Hermandad de Cautivo y Encarnación, a la que se echó en falta un cortejo más amplio de nazarenos. Donde parece no haber 'problema' para la corporación es en su cuerpo de camareras, uno de los más extensos del Domingo de Ramos.

El discurrir de la cofradía se produjo con acierto por parte de José Francisco Ruiz y José Pedro Fernández y aunque el convento de la Encarnación se quedó sin poder ver a la cofradía el resto de la ciudad pudo disfrutar de esta hermandad que dejó momentos para el agrado, principalmente en el regreso.

Allí una multitud esperó en la Plaza de Alonso Cano para una chicotá que se hizo casi interminable al pie de la torre. Después el misterio y el palio despidieron a los cofrades granadinos hasta el próximo año en otra jornada para recordar.

Jesús de la Sentencia a su salida al atrio de San Pedro y San Pablo, con la Alhambra como testigo. Foto: Álex Cámara

El romance junto al Darro

Si hay un romance que cada Domingo de Ramos florece en Granada ese es el que protagonizan la Alhambra, las Maravillas y el río Darro. Un momento que hace de la Semana Santa granadina única en todo el mundo.

La cofradía del Bajo Albaicín logró resarcirse después del sin sabor que le quedó el año pasado al tener que suspender su estación de penitencia. Pero como dicen, por fortuna, no hay mal que cien años dure y el sol siempre vuelve a salir.

Precisamente los rayos de luz que atravesaban el dintel de San Pedro y San Pablo iluminaban más que nunca el rostro de Jesús de la Sentencia, camino de ser condenado injustamente y que volvió a obrar el milagro en su salida con esa cruz situada, casi de manera 'estratégica', que todo lo hace tan difícil como bello. Si a ello se le suma el palio de cajón más característico de la pasión granadina y un exorno floral situado con acierto, el discurrir roza la perfección.

Amplio cortejo el de la Santa Cena de Granada desde Santo Domingo. Foto: Guillermo L. González

Multitud en Santo Domingo

Miren que la Plaza de Santo Domingo es una de las más amplias de las que pueden disponer las hermandades granadinas para su salida. Pues por grande que fuera, en ella solo cabían el paso de misterio de la Santa Cena, su cortejo y poco más. El espacio se quedó pequeño para vivir una de esas jornadas de esplendor realejeño.

En el discurrir se pudo apreciar al detalle el guión de la Juventud que ha sido elaborado por los talleres Corpus Christi además del barnizado de la parte delantera y trasera del paso de la Santa Cena, que al igual que otros misterios del día van ganando esplendor conforme pasan los años.

Si podía parecer poco el discurrir de uno de los pasos de misterio más voluminosos de Granada, detrás le acompañaba la Virgen de la Victoria, sin lágrimas en su rostro, a la que Francisco Garví supo realzar toda su belleza sobre el paso llevado por los capataces de José Manuel Rodríguez Quesada. Y en el regreso, la primera bulla de la Semana Santa granadina. Fruto de que había ganas y deseo de disfrutar en la calle.

Los rayos de luz dejaron bellas estampas en el Barrio Fígares. Foto: Guillermo L. González

Sobriedad del Despojado

La última hermandad en ponerse en las calles de Granada y no por ello la menos importante fue la del Despojado, que desde el barrio Fígares llenó granada de serenidad con su discurrir firme guiado por Dionisio Martínez y sus hombres.

Se vivieron momentos especialmente emotivos en San Antón, en el reencuentro ante el Monasterio del Santo Ángel Custodio, donde aguarda para este Lunes Santo el paso de San Agustín y la Virgen de la Consolación.

El río blanco de nazarenos de la cofradía llenó cada rincón que recorrió, en su ida y en su regreso, sobre todo contando los días que faltan para que Jesús no vaya 'solo' y su madre le acompañe en un nuevo paso de palio en 2019.

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