lunes 20 abril
SEMANA SANTA DE GRANADA 2026 | LA CRÓNICA  |   | Luis F. Ruiz | Fotos: Carlos Hermoso y Francisco Neyra

Un imperio de pasión y emociones

La impronta de las cinco hermandades del Jueves Santo queda patente de principio a fin, consolidando la nutrida presencia en los cortejos que presumiblemente obligue a replantear mejoras

Algo deben estar haciendo bien las hermandades de Granada, no solo las del Jueves Santo, para que los cortejos se estén aumentando de la forma en la que lo demuestran en cada jornada de la pasión. Bien de mantilla, las más; bien de nazarenos, los menos; el caso es que la puesta en la calle, motivada por el acercamiento de los jóvenes a las cofradías, constatan el momento que vive la Semana Santa de Granada.

Y en esas las calles se llenan y se abarrotan, los lugares y rincones donde hasta no hace mucho era fácil pillar sitio apenas media hora antes del paso de una hermandad, ahora hay que ocuparlos con antelación suficiente si se quiere ver en primera fila el discurrir de una cofradía. Esto tiene su parte buena, por el atractivo innegable que suponen las hermandades; y la menos buena, y es que de éxito también se puede morir.

Al cielo
La presencia constante y nutrida de agentes de la Policía Local de Granada en los cortejos, cruces o en distintos puntos da muchas más garantías para quienes disfrutan de los cortejos, pero sobre todo para las propias hermandades.
Fuera la llamá
Habrá que empezar a preguntarse cuál es el índice de asistencia a los palcos tan demandados de la Federación de Cofradías en la Carrera Oficial y qué medidas se pueden adoptar. No es asumible que haya tanto palco vacío en determinados momentos y circunstancias, como cuando pasa la última hermandad del día.

Es por ello que la Semana Santa de Granada tendrá que ir trazando el camino hacia lo que quiere ser toda vez se hayan superado los primeros 100 años de su Federación de Cofradías. La puesta en la calle no incumbe a quienes esperan para el paso de una cofradía que hace estación de penitencia, pero sí los recorridos, los trazados, los horarios y sobre todo no convertir en una ratonera la ciudad en días como el Jueves Santo.

La reflexión invita por tanto a seguir dejándose llevar por la ola de éxito, pero también sobre el afianzamiento de que lo que se hace tiene unos destinatarios, que llegan a veces desde lejos para ver plasmado en la calle el trabajo de todo un año. No defraudar también ha de estar presente en todo cuando se planifique.

Granada puede presumir de Jueves Santo, tal y como hizo además ante las cámaras de TVE en dos de sus hermandades; y además muestra y ofrece emblemas y señas únicos.

Jesús del Amor y la Entrega camino del callejón de Zafra. Foto: Carlos Hermoso

Cuando los rayos de sol más han apretado esta Semana Santa han sido hasta el momento la hora exacta en la que la Hermandad de la Concha se fue a poner en la calle. Quizás como metáfora se puede decir que fue la seña de identidad de la salida de una cofradía que sigue mimando todo cuanto muestra en las calles.

La hermandad albaicinera puso un amplio cortejo desde su salida en el Monasterio de la Concepción, con un ligero ajuste horario más que posibilitó disfrutar con más sosiego, sobre todo al regreso, sin sobresaltos ni prisas ante la salida del Silencio. Fue eterna la llegada de los titulares de la cofradía, con gente apostada desde media tarde.

En su recorrido, momentos únicos, como las dos saetas recibidas en la Plaza de las Pasiegas; además de una multitud que les arropa. Destacar el acierto de la música de capilla, con la Banda de Padul, para la salida de Jesús del Amor y de la Entrega, con dos visiones en un mismo instante: la solemne y la pasional antes y después de salir del atrio del Monasterio.

El sol fue protagonista durante las primeras horas de la jornada. Foto: Francisco Neyra

Ni tiene ni debe tener nunca complejos la Hermandad de la Redención y la Salud por no ser del Albaicín el día del barrio patrimonio de la Humanidad. Su puesta en la calle no tiene nada que envidiar a las del resto, en una dosis de Zaidín tan necesaria como tradicional después de 40 años de implicación desde Salesianos.

Para muestra, un botón. El hijo de Raúl López, capataz del paso de Cristo, Samuel López; ya asume en algunos momentos -con la supervisión del cuerpo de capataces- la guía de los costaleros. Más allá de lo anecdótico del asunto, no es más que el fiel reflejo de lo que es la cofradía: una apuesta por los jóvenes y su integración y que de una generación a otra irá pasando para hacerse más grande con cada día que pase.

Si hay una advocación a la que directa o indirectamente se recurre es a la de la Salud, un palio que mostró los avances de los trabajos que poco a poco se van ejecutando y que hacen intuir lo que será cuando esté concluido y sobre el que, petalás como la recibida en Marqués de Gerona, quedarán para enmarcar.

La asistencia a los Grifos de San José volvió a ser multitudinaria. Foto: Carlos Hermoso

¿Cuál puede ser el techo de una cofradía en la calle? Esta pregunta puede que se la hagan no solo los hermanos o integrantes de la Junta de Gobierno de la Aurora, sino también quienes la presencian cada año ante un 'río' nutridísimo como es el de los nazarenos o las camareras que acompañan a sus titulares.

La Hermandad con más integrantes en su cortejo de toda la Semana Santa adelantó su salida, pero es que al ritmo que va planteará un serio análisis y reconformación de la jornada, pues el espacio es el que es. Más allá de debates futuros, la Aurora sigue consolidando su aumento en el trabajo hecho durante todo el año. Aquí nada es flor de un día.

Como manda la tradición, nunca se sabrá qué se concibió antes, si los Grifos para el paso de la Aurora o la Aurora por el paso en los Grifos. La magistral clase de costalería, sin estridencias ni sobresaltos, tanto a la ida como al regreso, pusieron de manifiesto también cómo y cuánto quieren y miman a sus titulares quienes están debajo de los pasos.

El Albaicín y su Estrella, una fusión para la eternidad. Foto: Francisco Neyra

Si es por devoción, la Estrella no se queda nada atrás. Desde lo más alto del Albaicín y casi que de la ciudad la hermandad puso un amplio cortejo de nazarenos pero sobre todo de camareras que llenó de su esencia cada rincón por el que discurrió.

Si a todo ello le añadimos la presencia de la banda decana de Granada en cuanto a su Semana Santa pocos adjetivos hay para describir los que supone la puesta en la calle de la cofradía, que tuvo sus momentos especiales en puntos como en el Arco de Elvira, pero sobre todo en su regreso.

Es a partir de Plaza Larga donde no hay cansancio que valga, todo lo contrario. Entrar en el barrio es, para la Estrella, la mejor 'vitamina' para hacerse inmensa y crecerse hasta llegar a San Cristóbal.

Ni la luna quiso perderse la salida del Silencio. Foto: Carlos Hermoso

Hace tiempo que Granada viene demandando procesionar con sus imágenes titulares en las calles y no hacerlo con las réplicas. La del Silencio puede presumir de ser una de las que recientemente ha conseguido este hito que, con el debido respeto a los imagineros del después; ensalzan las figuras de los del antes.

El imponente Cristo de la Misericordia se puso en la calle, a oscuras como ha sido, es y será durante tantos años y con la luna y testigo de excepción de un Jueves Santo en el que este año el tambor ronco llegó con la afinación por parte de la Banda de Los Ángeles y su director, Manuel Elvira para ofrecer su toque característico.

Como siempre, el arropo a la cofradía se produjo hasta la llegada a la Carrera Oficial, donde la solemnidad estuvo presente antes de recuperar su tradicional regreso hasta San Pedro y San Pablo después de los actos del centenario del año pasado.

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