sábado 11 julio
CAMBIO EN LA ALCALDÍA DE GRANADA | LA CRÓNICA  |   | Luis F. Ruiz - Noelia S. Lorca | Fotos: Álex Cámara - Alejandro Romero

Un reposo de 4.709 días

El PSOE recupera el bastón de mando después de 13 años del PP · La investidura llegó con una calma chicha despejada cuando se contó el voto 14 a Cuenca · Respaldo de los aparatos socialista y 'popular' a sus aspirantes · Las anécdotas marcan la fecha histórica

Cuenca celebra con la multitud su nombramiento como regidor municipal. Foto: Alejandro Romero

Cuenca celebra con la multitud su nombramiento como regidor municipal. Foto: Alejandro Romero

La noche anterior a la jornada histórica vivida este jueves en el Ayuntamiento de Granada, cuentan que pocos eran capaces de apostar un solo céntimo de euro a que Francisco Cuenca sería alcalde de Granada al día siguiente. Los precedentes y los mensajes lanzados desde el PP hasta el último momento no invitaban a las celebraciones, principalmente en el seno del PSOE, que no querían de nuevo tener la Alcaldía igual de cerca que de lejos que en junio.

Sin embargo, la mañana nublada de este 5 de mayo no será recordada por los sobresaltos en el Ayuntamiento, sino todo lo contrario: la confirmación de que esta vez salió todo según se había anunciado horas antes. Por si acaso, los hubo que se tomaron sus reservas e incluso los que confiaron hasta el último momento en un vuelco que, tan improbable sobre la lógica, no era descartable del todo.

Con esta confianza ciega, al menos ante los medios de comunicación, aparecía Rocío Díaz cuando aún faltaban en torno a 40 minutos para el comienzo del pleno. 'Escoltada' por compañeros de filas como Antonio Granados, que esa misma mañana se iba a convertir en corporativo municipal; y los exediles del PP Jorge Saavedra y Juan Francisco Gutiérrez. "Hasta el último momento todo es posible", llegó a afirmar la entonces alcaldable del PP, que con su sonrisa se aferraba al optimismo que siempre tiene por bandera.

Antes, poco después de las 09.00 horas, fue el socialista Francisco Cuenca el que llegó a la Plaza del Carmen, acudió al grupo municipal y en compañía de sus siete 'apóstoles' se marchó a desayunar antes de ultimar los detalles y subir la escalinata que conduce hasta el Salón de Plenos.

El ya exdiputado de Deportes, gracias al que Cuenca es en parte alcalde, presenció el pleno de pie y en la última fila. Foto: Álex Cámara

El ya exdiputado de Deportes, gracias al que Cuenca es en parte alcalde, presenció el pleno de pie y en la última fila. Foto: Álex Cámara

Líderes a diestra y siniestra

Pero los dos alcadables que Granada iba a tener en la mañana de este jueves no iban a estar solos. Los aparatos de los partidos provincial y regional movilizaron a parte de sus estructuras para arropar al que sería el nuevo alcalde o alcaldesa de Granada. Unos para celebrar, los otros, para consolar.

Así, en las filas del PSOE la presencia fue nutrida, con la representación del secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, a la cabeza, y seguido de la Consejera de Bienestar Social, María José Sánchez Rubio. A ellos hay que añadir la delegada del Gobierno en Granada, Sandra García; el presidente de la Diputación, José Entrena; o la secretaria general del PSOE en Granada, Teresa Jiménez. No faltaron a la cita tampoco los tres alcaldes que los socialistas han tenido en democracia en el Ayuntamiento de Granada.

Al lado, tan cerca y a la vez tan lejos, el PP no quiso dejar sola a Rocío Díaz en el trago que posiblemente tendría que afrontar en el pleno más complejo desde que en 2011 llegó a la Corporación. Con la secretaria general del PP-A, Loles López, al frente; la formación 'popular' también movilizó a su presidente provincial, Sebastián Pérez, concejal hasta hace 15 días; diputados y senadores del PP, algunos integrantes de la cúpula provincial como José Antonio Robles o Santiago Pérez, entre otros.

Saludos cordiales e incluso impropios de un clima tan tenso y crispado como el que vive Granada desde hace unas semanas para la elección del sustituto de José Torres Hurtado. La educación estuvo por encima de todas las cosas presente en el pleno.

Para evitar cualquier suspicacia, Puentedura bromeó enseñando su papeleta y a quién votaba. Foto: Alejandro Romero

Para evitar cualquier suspicacia, Puentedura bromeó enseñando su papeleta y a quién votaba. Foto: Alejandro Romero

Empezar por el principio

Pero antes del pleno de investidura lo primero fue la toma de posesión de los nuevos concejales del PP: Rafa Caracuel, que iba a formar parte de la mesa de edad con posterioridad; Antonio Granados, en su regreso; e Inmaculada Puche, en una oportunidad que lleva años esperando, tomaron posesión de sus actas para aportar apariencia de normalidad al terremoto más duro que el PP ha vivido en la Plaza del Carmen desde que alcanzase la Alcaldía por vez primera en 1995.

A las 10.07 horas, la secretaria municipal pedía silencio a los asistentes para dar comienzo a un pleno que solo tuvo un momento de tensión: el recuento de votos. Para que no cupiera lugar a las dudas, al menos por su parte, las dos ediles de Vamos Granada, Marta Gutiérrez y Pilar Rivas, mostraron el contenido de sus papeletas. Situación que Puentedura aprovechó para bromear en la misma línea, "no vaya a ser que luego salga alguna abstención por ahí".

El recuento de los votos, toda vez que todo el mundo había depositado el suyo en la jarra de los Caballeros como establece el protocolo, comenzó lanzando a Rocío Díaz hasta llegar al octavo, momento en el que comenzaron a salir respaldos a Cuenca, que cuando llegó al número 14 -que establece la mayoría absoluta- respiró tranquilo e hizo el gesto con el pulgar hacia arriba en señal de que todo había ido según lo previsto.

Ya como alcalde y tras recoger el collar de metal y el bastón de mando, decidió quitárselo presidiendo el salón de plenos, porque se dio cuenta de que el artilugio que lo acredita como alcalde pesaba más de lo esperado. La falta de costumbre.

Cuenca besa a su madre después de haber sido elegido alcalde. Foto: Álex Cámara

Cuenca besa a su madre después de haber sido elegido alcalde. Foto: Álex Cámara

Discursos y baño de masas

Después llegaron los discursos, que fueron especialmente duros por parte de Ciudadanos, con un tono más elevado que de costumbre y tratar de justificar qué es lo que había llevado a la situación hasta el pleno de este jueves. Rocío Díaz pronunció una intervención impropia de su carácter conciliador al que recurrió en la parte final del mismo.

Mientras el socialista Baldomero Oliver no quiso olvidar las tres mayorías absolutas del PP en el Ayuntamiento, Marta Gutiérrez, con su voz dulce advirtió de que había mucho por negociar pese a la investidura. Puentedura, por su parte, se acordó de los colectivos.

El nuevo alcalde no se salió de su forma de proceder: tendió la mano y trazó los caminos hacia los puentes que va a necesitar para gobernar con 8 de los 27 concejales que componen la Corporación.

Entre atención a periodistas, a familiares, amigos e invitados al acto, el socialista tuvo unos minutos de gloria cuando al bajar la escalinata que conduce al patio del Ayuntamiento recibió el baño de masas con el que lleva soñando desde 2011, aunque en el PSOE han aguardado un poco más, concretamente 4.709 días, los que han pasado desde que Torres Hurtado sustituyó a José Moratalla.

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