sábado 18 julio
Cofradías  |   | Luis F. Ruiz | Fotos: Carlos Hermoso

Un siglo de Cañilla más allá del Realejo

Granada se vuelca para disfrutar de la hermandad de Santo Domingo con una extraordinaria que difícilmente se olvidará, marcada por multitud de detalles y momentos para la historia

Hay centenarios que no se olvidarán en cien años y el de La Cañilla es uno de ellos. La salida extraordinaria del Señor de la Humildad desde Santo Domingo para impregnarse de su barrio, en sus puntos cardinales, ha traspasado fronteras.

Había ganas y expectación de disfrutar del Señor de nuevo y en esas las formas y los detalles fueron especialmente acertados para ponerse en la calle, acompañados y arropados de la amplia mayoría de hermandades y corporaciones nazarenas de la pasión granadina, así como de otras corporaciones del ámbito cofrade. Nadie se lo quiso perder.

Y para muestra, un botón: las calles estuvieron abarrotadas de principio a fin. A la hora de salida, con una temperatura que apretaba, en una Plaza de Santo Domingo que como si de un Martes Santo se tratara no daba cabida a un alfiler; pero también en su regreso, por el recorrido a la inversa descubierto este año y en cada rincón hasta despedirse de Granada.

La ocasión requería de un momento especial y con ello se apostó con acierto de un exorno floral con tonos blancos y malvas, con un compendio de múltiples variedades en flor acorde a las circunstancias.

Imágenes y momentos que dejó la salida extraordinaria de La Cañilla. Fotos: Carlos Hermoso

Apenas dos minutos antes de las 20.30 horas, Santo Domingo enmudeció para escuchar a Alberto Ortega dar las órdenes de salida del paso dorado de La Cañilla y la ráfaga de cohetes marcó a toda Granada que algo grande estaba pasando, como así fue.

Porque cien años no se cumplen todos los días y en esas fueron múltiples los momentos vividos por la hermandad con los cofrades y de los cofrades con la hermandad. En un futuro no muy lejano se preguntará dónde y con quién se vivió el centenario de La Cañilla.

Casi como para provocar un viaje en el tiempo, la cofradía diseñó un trazado en el que dejó su recuerdo para siempre ante las hermandades del barrio, pero antes de llegar a la primera hay momentos que también marcaron su salida.

Jesús y María

Ocurrió después de que la cabecera del paso enfilara Jesús y María, esa calle que tanto le da a la hermandad en su regreso y que esta vez se hizo en dirección contraria a la habitual. Justo a la entrada, ahí, sonó 'El Señor de la Cañilla' interpretado por su banda, la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús.

Se detuvo el tiempo antes de andar, como saben hacerlo los hombres de Ortega, camino del encuentro con el Nazareno, Paciencia y Penas, Huerto, Favores y Santa María de la Alhambra, las cofradías de un barrio que se hizo inmenso hasta entrar en la madrugada.

Otro de los momentos se vivió ante la Basílica de la Virgen de las Angustias, en otro punto que estaba a rebosar para ver cómo el paso se 'postró' ante la Patrona de Granada, frente a frente ante la madre de toda Granada y también del Señor de la Cañilla.

Y a partir de ahí todo fue un 'desandar' lo andado el pasado Martes Santo, en una Ancha de la Virgen repleta, con imágenes que ya son icónicas en la Cuesta del Pescado como si durante toda la vida se hubiera vivido y adentrarse por las estrecheces de Solares y El Salvador.

Un penúltimo momento inolvidable será también la llegada del paso ante el Cristo petreo de Los Favores, en donde ya son dos los momentos especiales vividos este año, primero por la Soledad en el Vía Crucis Oficial y ahora este.

Después llegó el regreso, el mismo que hizo eterna la noche de Granada y que demostró que disfrutar de la Cañilla no es solo una opción, sino una obligación de la que Granada se siente orgullosa. Un siglo de hermandad que va más allá del Realejo.

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