viernes 20 septiembre
Opinión  |   |

2D: Elecciones al Parlamento de Andalucía

El próximo domingo, los más de seis millones de andaluces que estamos llamados al voto, tenemos una alta responsabilidad en nuestras manos. El futuro Parlamento de Andalucía se muestra como uno de los más dispersos y complejos de gobernar de la historia de nuestra autonomía y eso convierte a la próxima legislatura, además de en trascendente, en apasionante.

Esto puede parecer una muletilla recurrente por parte de alguien que se dedique a la comunicación, pero en este caso no puede ser más real.

Posiblemente en los próximos cuatro años se decidan para Andalucía algunas de las cuestiones más importantes de su historia y que marcarán en futuro de las próximas décadas.

Y aún más trascendente lo será para nuestra provincia, Granada. Que próximamente deberá determinar entre otras cosas, si albergará el Acelerador de Partículas, que modelo sanitario quiere y esto en relación a si va a ser o no una referencia en el ámbito sanitario nacional, a través del PTS. Habrá que comprobar si al fin nuestra tierra se conectará por vía férrea con el resto del mundo, y especialmente a través de la Alta Velocidad. Saber si nuestro aeropuerto va a dar el paso hacia convertirse en un punto estratégico para el turismo provincial. Que tipo de relación tendrá Granada con sus dos grandes focos de atracción turística (Sierra Nevada y la Alhambra). Si podemos considerar a nuestra Universidad entre las punteras de nuestro entorno. Si vamos a apostar por un modelo energético sostenible. Que tipo de estructura económica queremos para nuestra sociedad. Principalmente en lo referente al número y tipo de empleos, y la calidad de los mismos.

Todo ello en un contexto altamente complicado en el que la presión migratoria no deja de crecer, y en el que la fuga de talentos al extranjero tampoco se ha frenado.

Y todo esto en manos de unos políticos, los que se presentan como candidatos a diputados del Parlamento Andaluz, que, en muchos casos, están más pendientes del corto plazo y de la estrategia del día siguiente, que de los asuntos que acabamos de se señalar, y de algunos otros que se han quedado en el tintero.

La clave nuevamente se encuentra en saber si nuestros políticos estarán a la altura de lo que necesitamos en un momento tan complejo y relevante, pues sea cual sea el resultado del próximo domingo hay una cosa clara. Las matemáticas, salvo sorpresón final, van a propiciar una legislatura de pactos.

Aunque a estas alturas la victoria de Susana Díaz parece clara. También parece seguro que no será una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Igualmente se ha dicho en todo momento, que su aliado natural, Adelante Andalucía, no está dispuesto a mantenerla en el Gobierno por cuatros años más, pues la consideran cabecera de un régimen contra el que ellos se plantan. El rechazo a este pacto además es mutuo. Aunque estas cosas, no siempre se recuerdan los días siguientes a las elecciones.

Por su parte PP, tiene garantizado un descenso en sus apoyos, lo que habrá que determinar en que términos, si hablaremos de fracaso estrepitoso, o si será una derrota aceptable dentro del marco de esta nueva etapa del PP.

En cuanto a Ciudadanos, su candidato ha advertido por activa y pasiva de su negativa a repetir el pacto con el PSOE. Si a ello se le suma que sus resultados pueden estar cerca de doblar los de la anterior legislatura, convierten al partido naranja en clave para cualquier fórmula de Gobierno que se pueda dar, si se confirman las desavenencias PSOE-Adelante.

Con todo esto, si nos aventuramos un poco a hacer de futurólogos. Tenemos una candidata clara a Presidente de la Junta, Susana Díaz. Y una sesión inicial de investidura condenada al fracaso de ser confirmarse todas las declaraciones hechas hasta ahora.

A partir de ahí deberían dejarse a un lado las tácticas y estrategias políticas, de todos los partidos y empezar a trabajar en la línea de la solución de alguno de los asuntos arriba mencionados.

Desgraciadamente, casi todos estamos seguros de que pase lo que pase, seguramente no será esto lo que pase. Y Andalucía se convertirá en un campo de pruebas. Una especia de tubo de ensayo, un mapa reducido, del tablero electoral en el que se va a convertir España en 2019.

O mucho me equivoco, o Granada y Andalucía, vamos a tener que seguir esperando.

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Columnista
Gustavo García

Historiador y escritor

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