domingo 11 abril
Opinión  |   |

Andalucía, ruido y nueces

Último día de campaña. Probablemente la mayoría tengan ya decidido su voto. Incluso hayan llegado ya a una cierta saturación de mensajes electorales.

Personalmente me considero un “ciudadano en política”, una persona normal cuya preocupación por lo colectivo le ha llevado a implicarse en política, pensando en intentar contribuir, modestamente, a mejorar el entorno en que vive. Por tanto jamás se me ocurriría definirme como “político” en los términos en que suele utilizarse esa palabra. De esta consideración derivo una actitud permanente de preservar mi independencia, a pesar de la militancia coyuntural en un partido.

Me gustan poco las campañas electorales, con su barullo de propaganda enlatada, sonrisas impostadas y gasto desproporcionado. Siempre he considerado que la mejor propaganda es el ejemplo de quienes nos representan y su trabajo previo. Y que existen medios suficientes para explicar ideas y propuestas y hacerlas llegar al electorado de forma barata y eficaz. En la era de la comunicación de masas y de las redes sociales no tiene sentido tal despilfarro.

Prefiero la reflexión y el análisis pausados a los intentos forzados de inducir emociones para atraer el voto. Aprecio más la reflexión y el diálogo que las arengas y soflamas mitineras.

En esta campaña me han llamado la atención algunas cosas. Aunque, como suele ser habitual, apenas se hayan hecho propuestas concretas, factibles y documentadas.

Resulta llamativo que en unas elecciones para Andalucía tanto PP como Ciudadanos hayan centrado la campaña en sus líderes estatales, dejando en un papel secundario a sus propios candidatos. Incluso en determinados momentos daba la impresión de que Inés Arrimadas fuese la candidata. Casi han hablado más de Cataluña que de Andalucía.

También me ha sorprendido que ambos partidos parezcan competir por la derecha, entre sí y contra VOX, más que por el centro, como era lo habitual desde la transición. Esto me preocupa enormemente, sobre todo viendo lo que está sucediendo en Europa o América.

Resulta complicado tomar en serio al PP cuando conocemos sobradamente que ha sido incapaz de gobernarse decentemente a sí mismo.

Ciudadanos asegura que en ninguna circunstancia pactará con Susana Díaz, a la que acusa de ser parte de un régimen clientelar y corrupto, pero sin embargo la ha estado apoyando sistemáticamente durante este mandato. Prometer rebajar los impuestos y a la vez mejorar los servicios públicos resulta increíble, demasiado burdo.

Susana Díaz promete ahora aquello que no ha realizado en el tiempo que ha gobernado ella y su partido, casi cuarenta años. Durante este tiempo es evidente que Andalucía ha avanzado pero también lo es que tras cuatro décadas de gobierno del PSOE y decenas de miles de millones de euros de fondos europeos Andalucía sigue a la cola de Europa y España y su PIB per cápita continúa por debajo del 75% de la media de la UE. Significa que a pesar de todo estamos igual respecto al diferencial con Europa y el resto de España.

Intentar asustar con que viene la derecha no resulta demasiado creíble cuando se ha gobernado con Ciudadanos y se promovió un golpe de estado en su partido para echar a Pedro Sánchez y poner a Rajoy en la Moncloa.

De Teresa Rodríguez y Adelante Andalucía, la coalición en la que se incluye Podemos, me quedo con su esfuerzo por presentarse como alternativa de gobierno solvente y un programa creíble. Centrado en las personas y con medidas dirigidas a la gestión de lo público. Tomando como ejes básicos educación, sanidad y dependencia, con la propuesta de garantizar el 5, 7 y 2% del PIB, respectivamente, para su sostenibilidad. Sin miedo a decir que para ello no es posible bajar los impuestos, aunque sí redistribuir mejor las cargas. E introduciendo el ambicioso pero necesario cambio de modelo productivo, más sostenible y basado en el conocimiento y haciendo frente a la precariedad o la emigración del talento.

Me ha encantado que su himno de campaña sea la canción de Carlos Cano, “Verde, blanca y verde”, en versión de la cantante granadina Patricia Lázaro. Andalucía en el centro del debate. Y su bandera que no agrede ni confronta sino que llama a la esperanza.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Asesor del grupo municipal de Podemos-IU en el Ayuntamiento de Granada

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