jueves 7 julio
Opinión  |   |

Cruces petrinas o pedradas en la cruz

De todas las cosas que yo sabía que tenía mi ciudad debo reconocer que hay una que se me había escapado y que saber de su existencia me ha sorprendido mucho. Y lo ha hecho precisamente en estos tiempos en los que nos preparamos para dar todo nuestro amor a familiares y amistades, que es lo que se suele practicar en estas entrañables fechas navideñas. Resulta que a los apelativos naturales con los que se define a Granada (capital de Ciencia, de Cultura, de Diversidad, de Música, universitaria, patrimonial, cofrade…) hay que añadir el de satánica. Ojo cuidado con ese tema y no se bromee más de la cuenta que, si Belcebú elige Granada como ciudad de vacaciones (dónde habré oído eso antes) sus razones tendrá y me dispongo a averiguarlas. Y al investigar, claro, doy rápido con la solución del asunto porque veo que media España habla de la querencia satánica de mi ciudad: las luces de la plaza del Carmen que, a pesar de ser estrellas que caen dejando una estela en ese proceso provocado por la gravedad, algunos contemplan en ellas, nada más y nada menos que la cruz invertida de ¿Satán?

Es verdad que las películas (especialmente las malas) han hecho mucho daño en todo lo relacionado con la iconografía de la cosa luciferina, pero uno que no va mal de formación cristiana y católica siempre ha considerado la cruz invertida como la de San Pedro. Recuérdese que el apóstol pétreo entendió indigno ser crucificado en la misma posición de su Maestro y los romanos que, a la hora de inventar no iban mal, decidieron ser pragmáticos -otra gran virtud romana- y le dieron la vuelta al madero del buen Pedro.

Esto, que con un poco de culturilla básica se hubiese resuelto pronto, ha sido omitido por los legionarios de la fe que en Granada los hay (solo beben agua del Avellano para mantener la pureza de todos sus valores) y azotados por las voces de sus cabezas (al parecer resuenan los grandes éxitos de Torquemada a todo lo que da), espoleando los caballos flamígeros de su inquebrantable fortaleza, salieron a las calles (y a la versión de estas en la red) para denunciar una especie de contubernio judeomasónico luminoso, no sabemos si producto de la cumbre comunista del Vaticano de hace unas pocas fechas entre el líder marxista, Francisco I, y la ministra del mal, Yolanda Díaz.

Volviendo al asunto iluminado, estos personajes insultados por tan inefable agravio se creían tan en posesión de la verdad que optaron por exhibir con todo el vigor de sus cascadas gargantas las ofensas satánico navideñas, justo en el momento en el que gentes más sencillas y menos iluminadas, guardábamos silencio por la memoria de Lorena, la mujer granadina asesinada a puñaladas por su pareja en el Parque Nueva Granada. Pero para ellos, el silencio es otra forma de ofender a Dios, y optaron por romperlo, cruz en ristre (esta puesta en posición mesiánica) por ¡Santiago y cierra España!

Detrás de estas 70 personas, de edad muy avanzada todas ellas, guardianes al parecer de la fe más inviolada, la auténtica, la pura, la escondida en el crisol de la verdad más absoluta y, por ello al alcance de pocos elegidos. lamentablemente con la nada bienintencionada manipulación de quienes pensando más en ellas mismas que en la ciudad que dicen representar, se abrazaron a una versión local del “no te lo perdonaré jamás, Carmena”, y salieron en tropel para lamentar que el Ayuntamiento de Granada, la casa de todos y todas, la misma que días atrás inaugurase el belén municipal, la que acoge cada año a los Reyes Magos, la que trae al Cartero Real para hacer felices a los peques de la casa, que ese Ayuntamiento había faltado el respeto a la esencia de la Navidad.

De los ‘voxciferantes’ trolls de la X uno ya no se sorprende. Son así, que diría aquel. Pero la “derechita cobarde” no pierde un solo instante para hacer el ridículo y por tal motivo, el PP de Granada salió pitando con nota de prensa incluida denunciando lo mismo que sus rivales en el espectro político. Con notas de prensa así uno entiende que hace unos meses abandonasen sus puestos de gobierno en la ciudad en la peor crisis que ha sufrido Granada desde la Guerra Civil. También es verdad que o hablan de Satán o se quedan sin nada que decir, porque pintar pintan poco hasta dentro de su casa política.

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Columnista
Juanjo Ibáñez

Periodista

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