sábado 13 julio
Opinión  |   |

Datos y decisiones

Insisto a menudo en la idea de que actualmente en política se trabaja sobre todo a base de movilizar emociones en el electorado. Se ha pasado de buscar la afinidad con un partido, unas ideas o un programa, a promover la admiración o simpatía en torno a liderazgos fuertes y de aquí parece que se ha evolucionado hacia la intención de generar rechazo, e incluso odio, contra alguien convertido en enemigo, el voto contra el adversario político antes que el voto a favor de un proyecto concreto. Triste, desde luego.

Reitero mi convicción de que las emociones son muy importantes pero que deberían estar equilibradas en base a la razón. Y ésta se fundamenta en la información y el procesamiento que hagamos de ella. Reconozco que el ritmo de la vida actual y la complejidad de la información, casi siempre aburrida, dificultan una sosegada toma de decisiones. Para colmo se llenan los medios y las redes de medias verdades, falsedades, bulos, manipulaciones y propaganda que solo generan mayor confusión

Suele decirse que la política local es la menos ideológica, porque atiende a las cuestiones cercanas, a los problemas cotidianos y por tanto sería donde más consensos se producen. Estoy de acuerdo, en parte. La prioridad en los problemas a atender y los modelos y formas en cómo se afrontan, rezuman siempre propuestas ideológicas. ¿Dónde y cómo se gasta?. Si hay un trato igualitario a todos los barrios, si se prioriza a las personas y los cuidados, la cultura. ¿Cómo se atiende a los problemas medioambientales?. El modelo de ciudad hacia el que se orienta la actividad urbanística... ¿Cómo se obtienen los ingresos?. Si se promueve una mayor o menor progresividad fiscal... En todo ello hay mucha ideología.

Pero vayamos a los datos concretos. Al aquí y ahora de nuestra ciudad. En las últimas semanas se han producido dos acuerdos que a mi juicio tienen gran relevancia aunque no hayan sido objeto de debate político.

Liquidación del presupuesto de 2023

Recientemente aprobada, nos muestra cómo están actualmente las cuentas del Ayuntamiento de Granada. Entre 2003 y 2016 el PP llevó a las arcas municipales a la ruina. Los sucesivos gobiernos de turno posteriores, PSOE, Cs-PP y de nuevo el PSOE, poco aportaron para su saneamiento y las únicas medidas reales en ese sentido vinieron del gobierno de España a través de los diversos planes de pago a proveedores.

2023 ha sido un presupuesto gestionado al 50% por PSOE (Sr. Cuenca) y PP (Sra. Carazo). Hay un primer dato que es muy positivo, la rebaja en 25 millones del déficit municipal, que pasa de -65,8 a -40,8 millones. No es poca cosa. Pero ¿esto significa que se han adoptado medidas significativas para el saneamiento de las cuentas?. Mi opinión es que no. Miremos la letra pequeña.

El Ayuntamiento de Granada ha recibido una inyección extraordinaria de fondos, muy superior a la rebaja de su déficit. Concretamente ha recibido más de 45 millones de financiación extra. Por un lado 35,5 millones de un préstamo para pago de deuda a proveedores, en virtud de un mecanismo específico establecido por el gobierno del Estado. De otra, 9,5 millones más que en 2022 por la participación en los ingresos del Estado y de IRPF (ingresos incondicionados) y de subvención al transporte público. Por tanto lo que en principio es una buena noticia, la rebaja del déficit, queda oscurecida porque se queda muy lejos del importe de ingresos extraordinarios que se han recibido. Una mala noticia.

Hay que señalar que este nuevo préstamo implica dar otra patada hacia adelante a la deuda con proveedores, que se convierte ahora en deuda bancaria y obliga a renovar por diez años el Plan de Ajuste que, teóricamente y si las cosas se hubieran hecho medianamente bien, debería haber finalizado en 2023.

Respecto a los gastos sólo señalar algunas partidas que llaman la atención. El gasto en horas extraordinarias de la Policía Local (1,7 millones) se incrementa en más de 650 mil euros respecto a 2022, mostrando una vez más el crónico déficit de plantilla que sufre la ciudad durante años y años y que nadie resuelve. La subvención al transporte urbano (25,6 millones) se ha incrementado en 6 millones. La conservación de jardines se ha reducido en 0,5 millones y la de limpieza viaria en más de 2 millones, a pesar de la insuficiencia de ambos servicios. Por su parte, de la escuálida partida (cien mil euros) para Plan de Dinamización del Comercio sólo se ha ejecutado un 64%.

Licitación del contrato de conservación de jardines

El cuidado de espacios verdes, jardines y arbolado viene constituyendo de forma reiterada una de las quejas principales de la ciudadanía granadina. Por tanto este asunto debería ser uno de los temas de debate más importantes en el momento en que se decide poner en marcha la licitación para contratar las empresas que se harán cargo de su ejecución en las dos zonas (A y B) en que se ha dividido a la ciudad.

La licitación se pone en marcha con un presupuesto de 8,5 millones/año y una duración de tres años, prorrogable a cinco, sin revisión de precios, lo que puede hacer dudar del ajuste del presupuesto que, sin modificación, tendrá que mantenerse al mismo precio durante todos esos años, a pesar de las posibles subidas de salarios y/o precios. Del contenido de los pliegos y su adecuación a las necesidades de las zonas verdes de Granada daría para muchas páginas de análisis. Entre otras cosas porque incluye tareas de mantenimiento y limpieza, pero no de recuperación de los jardines dañados o alcorques perdidos.

Se trata de un contrato donde el coste de personal alcanza el 94,3% del presupuesto de ejecución, siendo el 5,7% restante para maquinaria y materiales. Eso significa que se trata de un contrato sin grandes inversiones ni complejidad técnica, donde la mayor parte de su ejecución depende de la pericia y cualificación del personal y la capacidad de organización del servicio.

Pero hay una cuestión que me preocupa especialmente y es que frente al furor por la gestión indirecta que caracteriza a esta Corporación, en el que coinciden sin fisuras los tres partidos, PP, PSOE y VOX, soy partidario de que, caso a caso y servicio a servicio, se hagan números, se estudie si lo más eficiente es este modelo o cabría pensar en la gestión directa. No se trata únicamente de una cuestión ideológica. En Málaga, gobernada desde hace muchos años por el PP, se apuesta por la gestión directa de los servicios: agua, recogida de basura, limpieza viaria, transporte público...

Si se tiene en cuenta que en la gestión directa el Ayuntamiento no tendría que pagar el IVA, 1,36 millones anuales, ni tampoco el Beneficio Industrial, 0,36 millones, supondría que, de partida, habría un ahorro de 1,7 millones, un 20% del coste total, uno de cada cinco euros. Pero también se ahorraría una parte de lo que se denominan Gastos Generales (alquileres, oficinas, personal de supervisión...), lo que podría significar un ahorro añadido de hasta otros 0,4 millones, lo que supondrían en total 2,1 millones de ahorro, un 24,7% sobre el coste total. Mucho margen como para no echarle cuentas y pensarlo.

Los datos a veces pueden parecer áridos, pero tras ellos se esconden los criterios para poder tomar decisiones razonables, por esto es necesario hacer un esfuerzo para conocerlos, analizarlos y decidir qué es lo que conviene y es mejor para la ciudad. Por encima del humo y el ruido, siempre las razones.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Portavoz de Podemos Granada

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