miércoles 11 febrero
Opinión  |   |

El documental del desastre

Hoy me dio por imaginar cómo podría ser la segunda parte de aquel infame documental que perpetraron los dirigentes del Granada CF tras el último ascenso a Primera División. Aquello parecía menos un documental y más un videocurrículum, un videobook corporativo destinado a exhibir supuestas virtudes en materia de planificación, gestión deportiva y éxito empresarial. Una pieza de autobombo difícil de digerir para cualquiera que no llevara corbata ni ocupara un despacho en Los Cármenes.

Los grandes protagonistas de aquel pastiche eran Alfredo García Amado, Javier Aranguren y Sophia Yang -con Xiahoua Li, el consejero de origen chino posteriormente caído en desgracia, como estrella invitada-, mientras que la presencia de los jugadores resultaba casi anecdótica. Como si todo el mérito perteneciera a quienes no sudan la camiseta. Hoy, curiosamente, los tres están a cada cual más desaparecidos del día a día del club, refugiados en un silencio que contrasta con aquella puesta en escena triunfalista.

Como decía, me dio por imaginar cómo sería la continuación de aquel documental. En esta segunda parte, Alfredo García Amado podría explicar cómo se tomó la decisión de engañar, hace ahora dos años y medio, al abonado incumpliendo de forma descarada su promesa sobre la campaña de socios. Podría intentar justificar por qué se rescató del baúl de los recuerdos aquella vieja y vergonzante medida de hacer pagar un suplemento a los aficionados para ver a Barcelona y Real Madrid, como si el amor a unos colores tuviera tarifa dinámica.

También aparecería Sophia Yang, y quizá esta vez podríamos saber algo más de ella más allá de unas cartas institucionales que parecen redactadas de principio a fin por ChatGPT o Gemini, llenas de palabras huecas, agradecimientos genéricos y promesas que nunca se concretan. Y, por supuesto, no podría faltar Javier Aranguren, el gestor impuesto de facto por LaLiga y su dirigente para gestionar -es un decir- los recursos del Granada CF, convertido en figura omnipresente cuando interesa y completamente invisible cuando llegan las explicaciones.

Tal vez ese documental serviría para arrojar algo de luz sobre qué ha ocurrido realmente. Para entender cómo un club saneado, con cuentas equilibradas, patrimonio deportivo y una masa social ilusionada, ha pasado en apenas unas temporadas a una situación económica y deportiva que recuerda peligrosamente a los derrumbes de Córdoba, Málaga o Deportivo de La Coruña. Con una diferencia fundamental: allí existían entidades con músculo financiero dispuestas a acudir al rescate. Aquí, no. Aquí estaríamos solos ante el abismo.

En esa hipotética segunda parte también habría espacio para repasar decisiones difíciles de explicar. La eliminación sonrojante en Copa del Rey. El esperpento de la salida de Samu, gestionada de forma caótica. O la política de gasto desmedido, a veces errática, en fichajes, salarios y estructuras que no se corresponden ni con la categoría ni con la realidad del club, mientras se piden esfuerzos constantes al aficionado.

Ese documental, sin duda, sería un éxito. Un manual práctico de cómo llevar a un club en la mejor situación de su historia reciente al borde del colapso deportivo y económico en apenas cuatro años. Un relato crudo sobre cómo pasar de Primera División a coquetear con el descenso a Primera RFEF, y de la ilusión colectiva al hastío generalizado. Todo ello acompañado de un divorcio cada vez más evidente entre la afición y quienes dirigen la entidad.

No sería agradable de ver, desde luego. Pero al menos serviría para algo: para que, por una vez, dieran la cara. Para que explicaran sin rodeos -y, a poder ser, sin mentiras- cómo y por qué hemos llegado hasta aquí. Qué menos que eso.

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Columnista
José David Collina

Abonado del Granada CF y creador de contenido en Puerta Nueve

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