domingo 23 febrero
Opinión  |   |

El PP

¿El poder lo aguanta todo? ¿Para mantenerlo o conseguirlo vale cualquier cosa?, ¿Por barbaridad que sea? ¿No hay límite ético alguno? Pues eso es lo que está pasando con la polémica del pin parental (PP) activada por los franquitos a resultas de unas presuntas actividades eróticas en los centros escolares que ni siquiera son capaces de demostrar, aun cuando se le ha preguntado reiteradamente al sr. Smith que concrete en que colegios se imparten esas supuestas “charlas, talleres o actividades con carga ideológica o moral contraria a sus convicciones”, o que señale alguna queja en concreto.

Lo penoso no solo son los bulos en cuestión, de por sí lamentables, es que el líder del PP se haga eco de tal patraña cuando a sabiendas sabe que lo se afirma es falso, lo mismo, a decir de muchos, que su título académico y del que el Tribunal Supremo ha evidenciado la existencia de "indicios" de un "trato de favor”.

Dice el sr. Casado en su alegato defensivo del PP que “mis hijos son míos y no va a venir ningún burócrata, ni ningún socialista, ni ningún comunista a decir cómo tengo que educar a mis hijos”. Toma del frasco carrasco. Menos mal que los aludidos no han respondido a tamaño exabrupto de la misma forma pero al revés, que si no tenemos “armóndigas” para rato.

No se crea el sr. Casado que lidera, más bien lo que evidencia es que es una marioneta política movida por Vox para convertir los colegios en una cruzada, cuyo objetivo final es trasladar a los centros educativos una batalla política e ideológica, creando un problema donde no existe, dando poder de veto por decreto a los padres para la no asistencia de sus hijos a las actividades docentes complementarias organizadas por los centros educativos, a lo que ya se han opuesto los gobiernos de Andalucía y Madrid, de momento, pero a ver lo que pasa, sobre todo con Ciudadanos que dice que quiere ocupar el espacio de centro como partido liberal progresista, lo que es incompatible con el desnortado ideario educativo de sus socios de gobierno. En Murcia ya han cedido, no sé yo, pero pinta mal para la credibilidad política para quienes se definen liberales y progresistas.

Esta pretensión, así mismo, atenta, no solo, contra el derecho de los menores a una educación que les permita desarrollarse como personas libres y forjarse un criterio propio, también a la autonomía de los centros escolares para decidir los contenidos que mejor complementan el currículo, pues dichas actividades son competencia del claustro de profesores, si bien, son oídos los consejos escolares, en los que participan los padres y las madres, que son los más interesados en defender que sus hijos no queden aislados y atrapados en sistema educativo adoctrinado, ya que, los derechos de los menores tienen un nivel superior de protección constitucional al que puedan tener sus padres, los partidos políticos, las distintas confesiones religiosas y los poderes públicos. Por otro lado, no crea el sr. Casado que su alineación con la extrema derecha le va a reportar rédito electoral. Es más que evidente que aleja a su partido de ser alternativa de gobierno por la facilidad camaleónica con la que asume postulados reaccionarios, cavernícolas y montaraces, y de los que ahora está claro que depende. Debería pensar en eso que se dice en política cuando dos dicen ser lo mismo, que para qué se quiere una fotocopia (PP) si se tiene el original (Vox) y eso es lo que le está ocurriendo al pin parental, digo al PP.

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Columnista
Salvador Soler

Miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Granada

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