viernes 13 diciembre
Opinión  |   |

El semáforo arco iris

El equipo de Gobierno socialista del Ayuntamiento de Granada, desde el año pasado, se suma a los actos convocados en multitud de rincones de todo el mundo, durante esta semana, en torno al Día Internacional del Orgullo LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales).

Celebrar este día supone reflexionar sobre nuestro nivel de tolerancia y respeto a la forma de ser y de relacionarnos con personas que, por cuestión de orientación sexual, identidad de género o expresión de género, suelen quedar excluidas, marginadas o acosadas por algunos sectores de la población. Los datos siguen siendo abrumadores: según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, por encima del 60% de alumnado ha sido testigo de alguna situación de acoso o ciberacoso al colectivo LGTBI.

Es imprescindible poner estos datos en negro sobre blanco visibilizando el Día del Orgullo como una fiesta de la autoestima y la dignidad que va más allá de la propia celebración, buscando un calado estructural en la sociedad.

La ciudad, junto con familia y escuela, constituye uno de esos ámbitos donde ha de generarse conciencia y compromiso. Esto lo tiene muy claro el equipo de Paco Cuenca. Para este año se han organizado multitud de actos: videoforums, coloquios, lecturas colectivas, marchas por las principales calles de la ciudad... También, de manera simbólica, esta celebración se visibiliza con los colores de la bandera LGTBI en algunos de los semáforos del centro de Granada representando la diversidad que conforma este colectivo.

Estos semáforos, en los primeros días, fueron el icono en redes sociales de la semana del Orgullo en Granada. Semáforos que están cumpliendo con creces el objetivo esperado, dado que no está generando indiferencia alguna. Si entramos en el mundo de las redes sociales y leemos las noticias relacionadas con este tema, nos encontramos con los comentarios que denomino reactivos, y son quienes, o bien consideran innecesaria la medida justificando los argumentos en el despilfarro económico, o bien reivindican otros días como el de la heterosexualidad para estar en igualdad de derechos. También nos encontramos con los comentarios proactivos que aplauden la medida, ya que ven imprescindible llevar a cabo estas actuaciones para fortalecer los valores de la ciudadanía granadina.

Y de esta manera comienza el debate educado, o no, sobre las verdades del barquero que cada cual defiende, considerándose en algunos casos como las únicas e irrefutables.

Yo me sumo aportando algunos datos. La autoestima, el miedo o la inseguridad se alimentan de formas sutiles de anulación. Nuestra cultura es proclive a generar esos miedos o inseguridades, por ejemplo con el humor homófobo, que diferencia a los buenos de quienes no los son, desde un rol indigno y despreciable que genera culpabilidad por ser diferente. Existen otras formas menos sutiles y más visibles y directas que conllevan amenazas, insultos, acosos o agresiones. Desde esos cánticos futboleros donde una grada entera bota antes de ser señalada con el dedo castigador del hetero justiciero que humilla a pecho descubierto, a quedadas entre adolescentes a la salida del instituto para hacer del insulto o la agresión una fiesta.

Dibujado este panorama en el que la violencia cultural, estructural y directa, definidas por Galtung, está aún en plena vigencia, necesitamos semáforos, bancos, pasos de peatones, banderas y edificios iluminados con los colores del arco iris. También personas referentes LGTBI en el ámbito de lo cotidiano, en la política, en el deporte y en los espacios de trabajo que sirvan de modelo y generen conciencia, respeto e inclusión. Así, niñas, niños y adolescentes podrán convivir en lugares donde la culpabilidad quede completamente excluida de su repertorio emocional y, por el contrario, sientan orgullo de ser quienes son.

El Ayuntamiento vuelve a acertar, haciendo pedagogía con una ciudadanía que necesita de esos modelos y referentes que desmonten esos prejuicios y estereotipos presentes en redes sociales, en salas de espera, en barras de bar o en campos de fútbol, generando así un compromiso hacia un modelo de ciudad diversa que amplifique los valores necesarios para hacer una Granada y un mundo mejor. Como granadinas y granadinos debemos sentir orgullo del “Orgullo”, porque es una muestra más de que esta ciudad crece a pasos agigantados hacia un modelo de ciudad más abierta, tolerante y comprometida.

Jacobo Calvo
Secretario de Organización de la Agrupación Local del PSOE de Granada

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