lunes 16 mayo
Opinión  |   |

En positivo

Ya sabemos que en política lo importante no es la realidad sino el relato. Para lo bueno y para lo malo. Si un partido o un líder es capaz de vender una imagen favorable de sí mismo da igual que realmente sea un desastre en la gestión o incluso un corrupto porque será percibido como un dechado de virtudes. Por el contrario si se extiende la imagen de ser un desastre da igual lo que haga porque muchísima gente acabará pensando que lo es.

Este fenómeno se ha hecho más patente a partir del nacimiento de Podemos. Una cosa es la crítica hecha desde planteamientos razonables y otra el linchamiento personal que se ha hecho con Pablo Iglesias y otros miembros del partido. No ha habido político más perseguido y vilipendiado en la España democrática. Ha sido víctima de una persecución durísima, visceral y articulada, en lo político y en lo personal, que roza lo infame. Una cacería que ha tenido como agentes no solo a otros políticos sino también a ciertos medios de comunicación, a una parte del estamento judicial y a las propias cloacas del Estado.

Tras la marcha de Pablo Iglesias la cacería sigue. Ahora con nuevas víctimas. La última es la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ha sido puesta en la diana tras el protagonismo alcanzado tras sustituir la posición de Pablo Iglesias en el gobierno de coalición y apuntar como la líder in pectore de un renovado y por nacer proyecto político de cambio.

No voy a repetir aquí los adjetivos y expresiones que le dedican desde determinados medios de comunicación y también desde la tribuna del Congreso, donde cada miércoles, en la sesión de control al gobierno, el ínclito Secretario General del PP, Teodoro García Egea, intenta sacarla de sus casillas con preguntas insidiosas llenas de falsedades, manipulaciones y palabras gruesas. Pero la palabra que a modo de mantra se ha coreado en los últimos días para referirse a ella es calificarla de “peligrosa”. Curiosamente también en boca de viejos líderes del PSOE, el último el Sr. Rodríguez Ibarra.

Da igual que Yolanda Díaz haya mostrado un talante impecable, siempre educada y respetuosa con todos en sus intervenciones. Nada importa que su trabajo sea el más valorado de todo el Consejo de Ministros o que su trayectoria haya mostrado una capacidad de diálogo y de acuerdo como hace tiempo no se veía en política. Un sector de la política y de los medios de comunicación han decidido que ella es una mujer “peligrosa” y que es necesario cercenar su incipiente liderazgo político. Y para hacerlo intentan imponer su descalificador relato.

Pero desgraciadamente este tipo de actitudes no es exclusivo de la política nacional, claramente envenenada desde hace ya tiempo. También en otros foros políticos se ha extendido esta forma de hacer política. Incluido nuestro salón de plenos. Se ha convertido en habitual que desde la bancada de las derechas, tránsfugas o no, de forma reiterativa se califique a los concejales de Unidas Podemos (UP) como “radicales”. No sé si finalmente este relato acabará imponiéndose, espero que no, pero basta seguir los debates para comprobar que esta es la imagen que de ellos se pretende extender desde VOX, el PP y algún ex-Ciudadanos.

Estoy seguro de que quien siga la vida política en la ciudad y quienes tengan contacto con Antonio Cambril, Elisa Cabrerizo o Paco Puentedura, tendrán claro que nada más alejado de la realidad. Basten algunos datos objetivos para contradecir ese discurso, datos que pueden contrastarse consultando las actas del pleno.

UP es con diferencia el grupo municipal que porcentualmente más mociones consigue aprobar en los plenos, muchas de ellas por unanimidad. En las tres últimas sesiones plenarias ha conseguido la aprobación de cuatro mociones.

En julio una para la conmemoración del centenario del Concurso de Cante Jondo de 1922, que promovieron Manuel de Falla y el propio Federico García Lorca. Una propuesta en defensa de la mejor tradición granadina, de nuestra cultura y de nuestro flamenco. En Septiembre una moción para la creación de un Plan Municipal de Vivienda. En octubre una moción para crear un itinerario denominado “Mujer y Memoria”, recogiendo la propuesta de diversas investigadoras y de colectivos para recuperar la memoria democrática, casi siempre olvidada, de tantas mujeres granadinas. Y también una declaración institucional, aprobada unánimemente, comprometiendo la intervención inmediata del Ayuntamiento para la protección y conservación del BIC de la Azucarera y su rescate para la ciudad.

También en el último pleno se aprobó la modificación de la ordenanza fiscal del IBI, acordada con el gobierno municipal, por la que se congela el impuesto para la inmensa mayoría de los granadinos, se mejora el umbral para ser beneficiarios del IBI social, mientras se imponen recargos a las viviendas vacías en manos de grandes tenedores o para los valores catastrales más elevados de inmuebles de determinados usos específicos como casinos, gasolineras... También se ha acordado la modificación de otras ordenanzas fiscales introduciendo mayor pregresividad fiscal y apoyando a los sectores más perjudicados por la pandemia.

Qué diferente la realidad del falso relato que se quiere imponer y que tanto tergiversa el trabajo de personas que trabajan en positivo por Granada y los granadinos. “Radicales” son quienes manipulan la realidad para tratar de engañar y confundir a la gente.

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Columnista
Miguel Martín Velázquez

Asesor del grupo municipal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Granada

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