sábado 17 abril
Opinión  |   |

Gobernar desde la izquierda

Este viernes tendré el honor de presentar un acto en el Centro Social La Placeta de Láchar, que se ha titulado “Gobernar desde la izquierda”. En este acto estarán como ponentes, Mari Nieves López, alcaldesa de Láchar, Carmen Cantero, alcaldesa de Moraleda y Armando Moya, alcalde de Salar. Es decir, tres primeros ediles de Ayuntamientos gobernados por IU desde las pasadas elecciones municipales en la provincia de Granada. Se trata de dos alcaldesas y un alcalde que están demostrando con su ejemplo, con todas las dificultades, con todas las limitaciones y contradicciones, que otras políticas municipales son posibles, que desde los Ayuntamientos con voluntad política se pueden poner en marcha políticas que beneficien a la mayoría social.

A raíz de esto voy a volver a exponer algunas ideas que he señalado en mis artículos y en diferentes encuentros y charlas donde he sido invitado como ponente, en esta ocasión de una forma sucinta pero sistematizada.

Está muy instalado el discurso de que en los Ayuntamientos tiene “poco que ver la ideología” que su cometido es poner bombillas y aceras y otras labores que tienen más que ver con la “gestión y administración” y no con un proyecto político e ideológico.

Por supuesto que gobernar en un Ayuntamiento pequeño, con uno bajo presupuesto y con la obligación de atender servicios mínimos obligatorios exige mucho de gestión, pero por supuesto que hay espacio, hasta en los consistorios y pueblos más pequeños, para una acción política propia.

El estrecho margen y el cerco a la autonomía municipal la abordé en el artículo 'En defensa del municipalismo', donde escribía sobre las limitaciones competenciales, presupuestarias e ideológicas que han mermado la autonomía municipal y la democracia de los municipios.

Para analizar la relación de la izquierda con las Instituciones, ya sean centrales o municipales, creo que es vital la obra “El Estado y la revolución” de Lenin. Ante la inminente explosión de la revolución bolchevique, el revolucionario ruso debe analizar y debatir cual será la posición con respecto al Estado una vez triunfe la revolución. Marx en “El manifiesto comunista” había señalado que el comunista es el que tiene una visión internacionalista de la lucha de clases, sin embargo, Lenin señala en esta obra que lo que distingue a un comunista es su pretensión de abolir el Estado. Se suele, a mi entender, malinterpretar lo que Lenin quería decir. Me estoy refiriendo a las interpretaciones en clave ácrata –antiestado—de Lenin y consecuentemente de la izquierda de tradición marxista.

A través del análisis que realizan Marx y Engels de la Comuna de París, donde se imparte justicia obrera, donde las tierras son comunales y donde ha mutado claramente las reglas de la democracia representativa, Lenin entiende que a raíz del proceso revolucionario, el “Estado” ha sido transformado. Es decir, el Estado la abolición del Estado es una cuestión de siglos, mientras tanto debemos transformar el Estado.

Esta perspicaz visión si la traemos hasta nuestro presente y a la realidad de nuestros Ayuntamientos, debemos entender que la arquitectura institucional que se diseñó para los municipios, más enfocados a la gestión administrativa que a otra cosa, sumado a las limitaciones y “atentados” perpetrados en los últimos años contra la democracia municipal, hacen que el modelo actual limite la posibilidad de realizar una política transformadora.
Dicho de otro modo, el “Estado”, en este caso la Institución municipal, es necesaria, pero para hacer una política transformadora en beneficio de las mayorías sociales en nuestros municipios, debemos tender a expandir los límites marcados, a radicalizar la democracia y llevarla a rincones donde no llega y a crear nuevas estructuras de contrapoder. En definitiva hay que “transformar” el diseño actual.

Es un error muy usual pensar que respetando los estrechos márgenes y el modelo prediseñado de las Instituciones se puede hacer una política transformadora. Aun que se trate en muchos casos de posiciones bienintencionadas, este tipo de argumentos son absolutamente erróneos.

En el acto que celebraremos el viernes, se expondrán algunos ejemplos de cómo la aplicación de políticas, desde una profunda convicción, ha trascendido los márgenes de los diseños preestablecidos “transformando” la Institución.
Un claro ejemplo son las políticas de participación ciudadana. Se expondrán ejemplos de presupuestos participativos, de referéndum y consultas municipales que han propiciado en estos municipios que la ciudadanía decida aspectos fundamentales de su vida cotidiana. Esto no se debe a una “moda” si no que son instrumentos para “expropiar” la toma de decisiones y ponerla al servicio del pueblo. Ni que decir de las resistencias legales y políticas de los partidos del bipartidismo hacia la puesta en marcha de este tipo de políticas cuando escapan de su control.

Las políticas sociales que se han encontrado en estos municipios, estaban basadas en la gran lacra de la Andalucía rural, el caciquismo del siglo XXI. Hablamos de unas políticas sociales basadas en la compra-venta de votos, limosneo, relaciones señor-vasallo, etc. El propio diseño del municipio fomenta estas prácticas, no me cansaré de repetirlo, por tanto no sólo ha impregnado en la Institución, sino en la “mente” de los ciudadanos, que entendían estas acciones como “normales”. Acabar con estas políticas desde la Institución es todo un reto, sobre todo si son orientadas en la idea de que la política social se basa en la dignidad y que es una cuestión de derechos. Por supuesto que existen muchos ejemplos de regresión de las políticas caciquiles, aunque no tantos como a muchos nos gustaría.

Un punto fundamental son las políticas que desde la izquierda se han puesto en marcha para luchar contra los abusos bancarios. En este sentido hay que saber diferenciar entre políticas que persiguen “echarse la foto” y las que verdaderamente ponen la Institución al servicio de la lucha y la movilización. La creación de Oficinas municipales contra estos abusos es una política que camina por senderos anticapitalistas.

En esta breve exposición hemos podido ver como para poner en marcha verdaderas políticas transformadoras desde la izquierda se debe superar el marco y el diseño institucional actual, con la creación de órganos participativos permanentes que no se recogen en la legislación, con Oficinas que desde la Institución tengan una orientación anticapitalista y con mecanismo innovadores que en definitiva vengan a superar la estrecha democracia de los Ayuntamientos y de las Instituciones en general.

Para la revolución social hay que “transformar” las Instituciones. Sobre estos ejes debatiremos este viernes en Láchar, no mirándonos el ombligo sino extrayendo enseñanzas y buscando frentes de acción coordinados.

Tony Álvarez
Politólogo, Coordinador de IU Láchar-Peñuelas y miembro de la dirección provincial de IU en Granada

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