Gracias, Lauri

Este lunes compañeras, familia y amigos se reunían en la sala de prensa de Los Cármenes para decir adiós -ojalá que más bien sea hasta pronto- a uno de los símbolos más grandes de los 95 años de historia de este club. Y lo digo sin ningún tipo de rubor. Lauri Requena puede presumir de codearse en importancia con los Porta, Ángel Castellanos, Antonio Puertas, Ighalo… en lo que a importancia se refiere para este club.
Ella comentó en la sala de prensa que esperaba haber estado a la altura como jugadora de este club. Los datos hablan por sí solos. Lauri ha jugados 361 partidos con la camiseta del Granada CF, y es la jugadora con más encuentros en Liga F. En esos partidos, ha marcado un total de 22 goles en Primera División. Podríamos relatar muchos más datos sobre ella, que solo nos harían imaginar la magnitud de la Lauri Requena jugadora. La que se viste la camiseta y porta con orgullo el brazalete de capitana de este club. Sin embargo, a lo que hay que darle magnitud de ídolo es a la Lauri persona. Esa que se ha convertido en un referente para tantísimas compañeras y sobre todo para el granadinismo.
Esa persona, Lauri, que se despedía con lágrimas en los ojos y temblorosa de la emoción, es una de las cosas más grandes que le han pasado a este club por eso mismo. Porque es un referente auténtico, humano, atenta para todo y para todos. Cualquier palabra que pueda escribir aquí o que podáis ver en cualquier medio o red social estos días se quedará corta para todo aquello que ella ha hecho desde que llegó a esta ciudad hace 13 años. Por todo ello, Lauri es tan ADN rojiblanco horizontal como la granada que adorna el escudo de este club.
Decía Lauri que sus compañeras habían luchado como perras para que el Granada CF Femenino esté en lo más alto. Y a fe que lo han hecho, como bien mencionaba ella, comiendo mucha mierda, Porque no les han puesto las cosas fáciles para ello. Razón de más para que sean un orgullo para esta ciudad. Cuanto más difícil se lo han puesto, más han apretado los dientes y han peleado para sobreponerse.
Porque conviene recordar de dónde viene el Granada CF Femenino. Conviene recordar aquellos años en campos secundarios y horarios imposibles. Conviene recordar que este equipo no apareció de repente en semifinales de Copa ni peleando por puestos nobles de Liga F. Hubo mucha gente empujando antes de que el foco llegara. Mucha gente sosteniendo el proyecto cuando aquello apenas interesaba a nadie. Y entre todas esas personas, pocas figuras representan mejor esa resistencia silenciosa que Lauri. Qué ejemplo más bueno de lo que es la Eterna Lucha.
Por eso resulta inevitable pensar que este adiós deja algo más que un hueco deportivo. Deja un vacío humano. Porque el Granada CF, tanto masculino como femenino, lleva demasiado tiempo perdiendo referentes reconocibles. Gente con la que la afición pueda identificarse emocionalmente. Personas que piensen que este club no es solamente un lugar de paso. Y al final, Lauri se fue, llena de palabras de agradecimiento para todos. Ojalá algún día se haga justicia a lo que ha sido ella para este club y la Ciudad Deportiva, o al menos uno de sus campos, lleve el nombre de Lauri Requena. Ese campo donde ella peleó hasta el final por este club.
Gracias, Lauri.







