jueves 13 junio
Opinión  |   |

Granada lo primero

Paco Cuenca le ha dado la vuelta a Granada en año y medio. No se puede hacer más en menos tiempo. Cuando alguien profundamente de derechas te reconoce el resultado, aunque no te vaya a votar, sabes que algo va bien. Paco Cuenca gusta a propios y a extraños, pero las elecciones no son un concurso de popularidad. En pocos días habrá que transformar las sensaciones en votos y ha llegado el momento de que todos los progresistas apostemos por la opción más útil, la que nos permitirá seguir gobernando juntos otros cuatro años.

La política consiste en mejorar la vida de la gente. No tiene nada que ver con el espectáculo televisivo y no debe confundirse con la representación institucional. Los ayuntamientos ayudan a comprender esa dimensión de la política como gestión de los asuntos cotidianos. La calle limpia, la policía cerca, el autobús a tiempo. En una ciudad se ve muy bien qué es lo que tenemos en común, qué es lo que necesitamos que funcione.

Paco Cuenca lleva año y medio volcado en esa micro-política que forma parte de nuestra vida diaria, remodelando calles y plazas, plantando árboles, ocultando cables en el Albaicín, cambiando luces LED, mejorando pistas deportivas, limpiando más allá del centro, poniendo buses eléctricos, creando una policía de barrio. Dedicándole tiempo a lo que importa, haciendo de alcalde.

No ha perdido el poco tiempo que le han dado. Además de hacer bien lo que se espera de cualquier alcalde, ha generado la confianza necesaria para atraer a Granada el acelerador de partículas IFMIF-DONES, un ecosistema de empresas tecnológicas, varios hoteles de cinco estrellas, una cumbre de jefes de estado de la Unión Europea y hasta la gala de los premios Goya.

Ha sabido estar en lo pequeño y en lo grande, con un ojo en lo cotidiano y otro en el porvenir. Y lo ha hecho con un talante que todo el mundo reconoce, dialogando y haciendo de Granada lo primero. Llevando los grandes temas de ciudad a la mesa del “Pacto de los Mártires” en la que se sientan la Junta, la Diputación, la Universidad, los sindicatos y los empresarios. Un ejemplo de unidad que no conocíamos.

Le ha quedado mucho por hacer. Tiene la cabeza llena de proyectos y la ambición del que acaba de llegar. En pocos días tendremos que elegir entre darle más tiempo o devolver la ciudad a los que no supieron qué hacer con ella. Encontrar un buen alcalde no es fácil, solo de tarde en tarde se produce una conexión especial entre una ciudad y alguien que la gobierna, ese tipo de vínculo que termina dando los mejores años para el progreso de todos. Han bastado unos meses para ver que estamos en ese punto.

Paco Cuenca representa lo que muchos y muchas queríamos para Granada desde hace años, por eso debemos ser prácticos y defender esta pequeña conquista. La fragmentación del resto de la izquierda, que ya resulta irreconocible, no es en este momento una buena opción para defender los intereses de progreso de la ciudad. Qué difícil ha sido siempre gobernar bien Granada.

Puede que el calendario electoral no lo entienda, pero Paco no ha terminado. El futuro de Granada acaba de empezar y está dibujado en una veintena de proyectos que este gobierno ha puesto en marcha y que otro no sabrá gestionar. Es el momento de la ilusión y de la confianza, de apostar por una ciudad que avanza y por un gobierno que nos ha demostrado que funciona. Hace muchos años que Granada necesitaba un Paco Cuenca, dejemos que siga haciendo su trabajo.

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Columnista
Pablo Hervás

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