martes 14 julio
Opinión  |   |

La cultura del acuerdo

Tradicionalmente la cultura de la izquierda ha estado impregnada del hábito del dialogo y la confrontación de ideas. La imposición pertenece a otro ámbito ideológico. Por la correlación de fuerzas en las instituciones políticas que se dio durante muchos años, basada en mayorías estables, pudo parecer que esa cultura de la negociación se difuminara haciendo irrelevante la necesidad del acuerdo.

Pero ya no es así en cualquier caso. En estos últimos días, por ejemplo, se está observando como el Gobierno de Pedro Sánchez está siendo capaz -ante una situación de extrema gravedad- sacar adelante distintas alternativas con mayorías diversas. Y eso, lejos de considerarlo algo negativo, tiene un gran valor: la capacidad de diálogo y de entendimiento para resolver los problemas que la ciudadanía está padeciendo. Con independencia de los casos concretos y sus contenidos, que pudieran ser criticables desde posiciones diferentes, es indudable que el elemento básico y característico de este periodo está siendo el diálogo.

En Granada la semana pasada vivimos algo parecido y que ha sido calificado de histórico desde muy diversos ámbitos: el Ayuntamiento de Granada podrá tener en 2020 unos presupuestos, gracias a un acuerdo alcanzado con el PSOE.

Lo primero que es obligado resaltar es la absoluta publicidad del acuerdo. En este caso no hay trampa ni cartón. Todo el que quiera, por diversas vías, puede acceder al texto del acuerdo. Hay otros que llegan a compromisos sin transparencia ni publicidad alguna, y a la vuelta de la primera “oscura” esquina se encuentran con el dicho de que “donde dije digo, digo Diego”. En el Ayuntamiento de Granada, en lo que va del presente mandato, ya tenemos varias experiencias en torno a lo que se denominó como el 'Pacto de los trapos sucios'. De hecho un portavoz recientemente afeó en publico la conducta del Alcalde diciendo que “ya no le engañaba más”. También tenemos, todavía en el tablero, el supuesto pacto del dos más dos que algunos niegan, y otros lo reclaman. Situaciones ambas, que no se darían si los sujetos que intervinieron hubieran tenido la precaución de suscribirlo públicamente.

En el presente caso, dada la publicidad del texto, se podrá reclamar en cada momento la ejecución de los puntos pactados. Es la ventaja de tener un estilo transparente.

En segundo lugar, el acuerdo está marcado con un claro límite temporal a 31 de diciembre de 2020, si es que antes no hay graves incumplimientos por parte del gobierno de la ciudad. No se trata por tanto de un acuerdo de gobierno, ni mucho menos. Tampoco es la entrega de un talón en blanco a nadie. Desde nuestro punto de vista, con este acuerdo, el PSOE lo que está haciendo es un esfuerzo de responsabilidad al ser la fuerza mayoritaria en la Plaza del Carmen. Hemos entendido con toda claridad el mensaje que nos ha trasladado la ciudadanía en las múltiples reuniones que hemos mantenido a lo largo de estos sesenta días. Posiblemente, si no nos hubiera atravesado la crisis sanitaria de abajo a arriba, la situación sería diferente. Pero lo que hemos tenido muy claro es que en estos momentos se trata de remar en una única dirección posible, pero siempre teniendo como objetivo atender a aquellas personas o sectores que más lo necesiten. Desde luego los presupuestos que saldrán adelante, con los compromisos adquiridos, no son los que nosotros haríamos si estuviéramos en el gobierno. Que nadie se lleve a engaño. No se nos olvida nuestra labor de oposición constructiva. En cada caso el Grupo Socialista, propondrá las alternativas que crea más justas. Y sobre todo exigiremos leal y contundentemente, los compromisos alcanzados. De hecho, no hace mucho, nos pareció enormemente injusto que la corporación aprobara (solo el PSOE votó en contra) una subida generalizada del Impuesto sobre el Valor de Bienes Inmuebles para todas las familias sin tener en consideración principios de justicia fiscal. En el acuerdo firmado, está el compromiso de actualizar la ponencia de valores de la ciudad, así como la modificación del IBI que permita compensar la subida generalizada de los tipos.

Son un total de 22 compromisos que están claramente concretados que vienen a afianzar los servicios sociales (área clave en esta época), la modernización de la estructura administrativa, dar los primeros pasos para la rehabilitación urbana de Chana y Norte, compromisos para nuestro comercio, turismo, la hostelería, etc.

Y en tercer lugar, y al menos en lo que ahora me interesa resaltar, la foto que se ha popularizado enmarcando el acuerdo, no es casual y tiene que ser analizada en sus justos términos. Los firmantes son los que aparecen en el documento y no otros. Si comparan situaciones similares en ámbitos geográficos diferentes, observarán que quien lo escenifica es la figura del alcalde. En esta ocasión, no es así. La ausencia en lo que se habló y también en cómo culminó, es consecuencia de la falta de relevancia. Es un episodio más de los muchos que hemos vivido en este primer año del pacto “in extremis” y que pone en evidencia la falta de significación política de quien preside el salón de plenos de la Plaza del Carmen.

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Columnista
José María Corpas

Concejal del Grupo Municipal Socialista y Secretario de Política Municipal del PSOE de Granada capital

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