miércoles 29 mayo
Opinión  |   |

Los toros y la libertad

La noticia de la retirada del Premio Nacional de Tauromaquia por el ministro de Cultura Ernest Urtasun ha desencadenado múltiples críticas, no solo por parte de toreros y profesionales del mundo del toro, sino también por aficionados a la tauromaquia entre los que se encuentran muchos políticos de diferentes colores políticos.

El propio presidente de la Junta de Castilla La Mancha, Emiliano García Page, ha propuesto crear unos premios de tauromaquia de trascendencia nacional para lo cual ha pedido colaboración y complicidad a sus colegas presidentes de otras comunidades autónomas como la andaluza, la valenciana o la madrileña, e incluso ha ido un poco más lejos proponiendo la retirada de las competencias en tauromaquia al ministerio de Cultura.

También hemos visto cómo otros políticos han cambiado de opinión. Algunos de ellos, conocidos por todos, eran asiduos a las corridas de toros y ahora se avergüenzan demostrando su cobardía e incoherencia. Pero no todos los políticos son iguales.

No lo son, porque no todas las políticas que se desarrollan desde lo público son iguales, y prueba de ello es este caso. Mientras que el Gobierno de España pone trabas a la fiesta del toro, otras administraciones gobernadas por el PP como la Junta de Andalucía apoya con hasta 2.500 euros a los pequeños pueblos que fomenten y promocionen la tauromaquia, o como la Diputación de Granada, que va a destinar 120.000 euros para ayudar a aquellos pueblos que organicen encierros o novilladas, de lo que sin duda también se beneficiarán las escuelas taurinas y los jóvenes que han puesto su ilusión en llegar a ser torero o torera como profesión.

Seguramente que el argumentario que dará el Sr. Urtasun y su partido “Sumar” gira en torno al maltrato animal, pero bajo mi modesta opinión esto no es lo que desencadena la guerra contra el mundo del toro, sino que detrás está la destrucción cainita contra todo lo que sepa a España, a su cultura, a sus tradiciones y en este caso contra su fiesta nacional, no soportan el “olé”, no soportan la música de “España Cañí”, no soportan las banderas de nuestro país y no soportan ver las plazas llenas con una buena corrida.

Hablamos de una guerra contra la libertad, la libertad de elegir lo que nos gusta y lo que no, la libertad de disfrutar de eventos taurinos la mayor parte de ellos históricos y que se realizan en ciudades y pueblos a lo largo y ancho de toda la geografía española, una libertad que ha sido pisoteada en países gobernados por regímenes comunistas totalitarios que coartan la voluntad de toda la ciudadanía.

No hay nada como ir a ver una buena corrida de toros acompañados de amigos y familia, con una bota de vino, una paletilla y un pan de pueblo, y así lo recuerdo cuando de pequeño iba con mi familia a ver los toros de Baza o Cehegín (Murcia). No hay nada como respetar a todos, a los que les gustan los toros y a los que no, y es que no hay nada como respetar la libertad. Podrán quitarnos los toros pero lo que jamás podrán quitarnos es la libertad, esa que tanto costó conseguir en España.

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Columnista
Mariano García

Parlamentario andaluz del PP por Granada

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