lunes 4 julio
Opinión  |   |

¿Qué hacemos con el presupuesto?

En plena campaña electoral confirmo mi impresión de que lo importante es el relato que se impone y la imagen que se construye de los candidatos. Hay poco análisis de la gestión anterior o de las nuevas propuestas que se ofertan. Tras los encorsetados debates se evalúa la pose de cada cual, el desparpajo para introducir sus mensajes o incluso su forma de vestir. En una sociedad de la imagen y el espectáculo se atiende más a la estética, las formas, que a lo realmente importante, Las campañas electorales se afrontan sobre todo en clave de generar emociones y estados de ánimo.

De este modo nos pueden colar promesas tan contradictorias como bajar los impuestos y mejorar los servicios públicos. Alguien puede decir que han ampliado los colegios y los servicios sanitarios mientras se cierran aulas, aumentan las ratios de alumnos por clase o sufrimos las insoportables listas de espera sanitarias, incluidas las de primera consulta.

Cuando los problemas son tan serios y el futuro viene tan cargado de incertidumbres, no creo que este enfoque sea el mejor modo de afrontar unas elecciones. Pero paradójicamente ¿quién se atrevería a abordar una campaña electoral a base de sesudos análisis de situación y perspectivas o de comparación de programas electorales?

En lo local todo es parecido. Los alcaldes, y los candidatos, suelen estar más preocupados por las relaciones públicas que por afrontar los problemas reales, aquellos que son esenciales para una buena gestión municipal. Áreas como Hacienda (presupuestos y tributos), urbanismo, recursos humanos... constituyen ejes troncales para una adecuada gestión, pero a ver qué político se atreve a hacer campaña hablando en serio de cualquiera de estos temas. Se trata de materias complejas, muy técnicas, que aburrirían hasta a las ovejas. Aunque no por ello dejan de ser esenciales.
En Granada, en este momento, PSOE y Unidas Podemos están en proceso de negociación del presupuesto de este año. Estamos en junio, no debería demorarse mucho más un posible acuerdo, salvo que en vez del presupuesto se pretenda aprobar directamente su liquidación.

Hace justo seis meses dediqué una columna al tema presupuestario. Recuerdo que comencé soltando una provocación, “los presupuestos están sobrevalorados”. Luego volvía a la realidad y trataba de poner en su justo lugar el valor político de un presupuesto.

Siento discrepar de mi admirado Jesús Lens que no hace mucho reclamaba la aprobación del presupuesto municipal, incluso en el caso de que hubiera que renunciar a cuestiones tan importantes como la naturalización del río Genil.
Hay dos formas de afrontar un presupuesto. Como un mero documento contable en el que se detallan las previsiones de ingresos que pueden obtener durante el año, así como la cuantía y la distribución de los gastos que se pretenden afrontar con aquellos. O como un documento político en el que se plasma toda una serie de medidas concretas para cambiar la ciudad y tratar de mejorar la vida de la gente que vive en ella.

En la crónica situación de ruina que arrastran las arcas municipales (51 millones de déficit), el margen para la segunda opción es limitado. Los ingresos son habas contadas y los gastos vienen casi determinados por los compromisos previos asumidos, incluidos los leoninos contratos de servicios y sus estratosféricos beneficios para las empresas concesionarias. La capacidad para hacer inversiones con fondos propios es bastante limitada. Y para las inversiones a realizar con fondos europeos, EDUSI, Next Generation..., basta una modificación presupuestaria a medida que se vayan adjudicando.

En estas circunstancias la aprobación del presupuesto en Granada puede tener dos enfoques. Una es la de buscar la foto del acuerdo presupuestario, aunque éste sea un documento más formal que real. Esta imagen puede ser importante, aunque detrás apenas haya nada, en un ayuntamiento en que lo habitual ha sido trabajar con presupuestos prorrogados o virtuales, como el de 2020, acordado tras el denominado “pacto del codo” entre el equipo de gobierno de entonces, PP-Ciudadanos, y el PSOE, cuya principal consecuencia fue truncar la posibilidad de que viera la luz el Pacto por Granada promovido por Unidas Podemos (UP). Otra es la de, en tiempos de penurias, aprovechar la aprobación del presupuesto para iniciar medidas de medio y largo plazo que preparen a la institución municipal para afrontar los serios problemas actuales y los que se vislumbran en el horizonte.

UP ha intentado durante estos tres años mantener una política constructiva, en positivo. Sus mociones aprobadas en el pleno, mes a mes, incluso de forma unánime, son buena prueba de ello. Como lo fue su propuesta de Pacto por Granada. Responsable fue su voto afirmativo para la aprobación de la Medida 5 formulada por el gobierno central, que permitía conseguir una carencia en el pago de las amortizaciones de préstamos y facilitar así un respiro en las arcas municipales cuyo efecto positivo se está mostrando en la reducción del déficit y la bajada del periodo medio de pago a proveedores. El PSOE no la apoyó e incluso criticó que UP lo hubiese hecho con un gobierno municipal de PP-Cs.

En la negociación del presupuesto UP ha presentado una batería de propuestas, muy realistas pero también ambiciosas. Su orientación va en la línea de mejorar la gestión del ayuntamiento y los servicios municipales, avanzar en la ciudad verde y su descontaminación, el fortalecimiento de los Servicios Sociales, el apoyo al comercio de proximidad...

En el primer objetivo se incluyen propuestas como la elaboración de un Plan Estratégico de Recursos Humanos (representan casi el 40% del total de gasto del Ayuntamiento). Este es un trabajo a medio plazo pero fundamental para conseguir mejorar la eficiencia en la gestión municipal. Resulta llamativo que hace dos años el entonces concejal responsable, Francisco Fuentes (PP), afirmara que existen áreas sobredimensionadas de personal mientras otras son claramente deficitarias. O que ahora el nuevo responsable afirme que la falta de personal es generalizada en todas las áreas, debido a que el Plan de Ajuste estableció la amortización de cualquier plaza que quedara vacante por jubilación de su titular.

Es evidente que tenemos un serio problema si un concejal afirma que las áreas municipales están desequilibradas y no hace nada y otro asegura que todas sufren falta de efectivos pero a la vez sostiene que es imposible reasignar efectivos para reforzar aquellas que son imprescindibles para el funcionamiento de la ciudad y que ahora mismo prácticamente no se puede hacer nada. En cualquier caso no es razonable que la planificación de los recursos humanos del Ayuntamiento se deje al puro azar de la jubilación por edad de los funcionarios de cada departamento.

También se ha propuesto la municipalización del servicio de limpieza de colegios y edificios municipales. Un contrato que no exige ni tecnología ni inversiones. Con la municipalización el Ayuntamiento se podría ahorrar el coste del IVA (21%) y del beneficio industrial (6%). Es decir, más de uno de cada cinco euros sobre 4 millones anuales.
Dentro del segundo objetivo se han propuesto medidas como la implantación de las obligatorias Zonas de Bajas Emisiones, la naturalización de plazas duras, la renaturalización del río Genil con el modelo aplicado en el río Manzanares de Madrid, la implantación de una red de huertos urbanos...

Respecto a Servicios Sociales se propone como medida de choque su fortalecimiento con personal que contribuya a reducir las listas de espera y la carga de trabajo de su personal. Aparte de la necesidad de ir trabajando para superar el enfoque meramente asistencialista y de beneficiencia que predomina en su gestión.

Respecto al comercio de proximidad se ha propuesto el apoyo a través de fondos específicos gestionados en colaboración con las asociaciones del sector o medidas de bonificación de tarifas de agua.

Esperemos que la negociación llegue a buen puerto y el Ayuntamiento pueda tener un presupuesto para lo que queda de año.

Publicidad
©Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta noticia sin autorización expresa de la dirección de ahoraGranada
Columnista
Miguel Martín Velázquez

Asesor del grupo municipal de Unidas Podemos en el Ayuntamiento de Granada

Publicidad
DÍA A DÍA
Desarrollado por Neobrand